Artículo publicado en Expansión (ed. País Vasco) el 11/03/2013

Últimamente están aflorando casos de relocalización (back-shoring) en Europa y EEUU de empresas que repatrian actividades industriales desde el Extremo Oriente (p.e.: IKEA, Caterpillar, GE). Ansiosos de ver señales de mejora en las economías más occidentales, más de un comentarista económico ha querido ver en este proceso un rayo de luz o «brote verde» anunciando una época en la que Europa y EE.UU. competirán con mayor éxito por la atracción y retención de actividades manufactureras.

Pero, ¿en qué medida ésta es una tendencia real?, ¿cumplimos con los requisitos necesarios para que este sea un proceso duradero?, ¿o se trata de casos anecdóticos?

Parece claro que la revitalización de la industria en y el back-shoring hacia Occidente no es una cuestión de niveles de costes de factores de producción. Si ese fuera el caso, no sería plausible una reinstauración sistemática y estructural de las actividades manufactureras en el mundo occidental.

Tampoco es una cuestión de calidad y magnitud de las redes de proveedores en que se pueden apoyar las actividades de producción y ensamblaje, puesto que muchas de ellas se han visto debilitadas aquí, mientras que han cobrado fuerza en China y otros lugares. De hecho, cuando Steve Jobs supuestamente dijo a Barack Obama "esos trabajos no van a volver", se refirió precisamente a los fuertes ecosistemas productivos que se han formado en lugares como China.

Ni siquiera tiene que ver con la posibilidad de que el poder adquisitivo de los países asiáticos y meridionales bajen y consecuentemente sea más atractivo dirigir la producción hacia países ya desarrollados, puesto que se prevé que el nivel de renta media va crecer exponencialmente en los países BRIC.

Asimismo, caben dudas de que a medio plazo los países Occidentales puedan seguir siendo superiores a los Orientales en términos de I+D y recursos tecnológicos, dado que países como China e India están acortando distancias rápidamente en este aspecto.

No obstante, la relocalización de producción o un aumento del trabajo manufacturero en Occidente podrían llevarse a cabo porque Europa y EE.UU. disponen de activos no-industriales con un grado de desarrollo y avance superior a lo que se encuentra en Asia y Latín América. Esto les tendría que dar ventaja a la hora de transitar hacia una “servitización” de la industria y sus productos y bienes.

En este contexto, “servitización” refiere al aumentar y enriquecer el valor de productos manufacturados por medio de servicios, el auge de estrategias competitivas basadas en servicios y de modelos de negocio que se basan en “cobro por servicio de uso, operación y/o mantenimiento” en lugar de “cobro por producto entregado”.

Para ello es clave que las empresas industriales logren dotar sus productos “tangibles” con servicios intangibles y con interfaces que permiten la conexión e interoperabilidad entre dispositivos y funciones subyacentes. Con esto se podrá también mejorar e innovar en el seguimiento y asistencia al usuario, en las transacciones con este y en el monitoreo, diagnosticar y pronosticar de operaciones.

Para conseguir esto es preciso que las empresas manufactureras interactúen de manera inteligente con proveedores de servicios intensivos en conocimiento (ingeniería, informática, diseño) y el sector de las tecnologías de información y comunicación (TIC).

El reciente llamamiento del Consejo Asesor del Presidente Americano en Ciencia y Tecnología a favor de un mayor protagonismo de las TICs para conseguir una industria que desarrolle productos inteligentes y lidere en manufactura avanzada tiene que ser entendido de esta manera también.

Reino Unido encabeza actualmente el proceso de sensibilizar la industria para un mayor grado de “servitización”. Quizás porque ha sido el país más desindustrializado de Europa. China, por su parte, se encuentra en una posición relativamente atrasada en términos de “servitización”. En consecuencia, podría perder parte de su dominio global sobre las actividades industriales. Eso, siempre y cuando las economías occidentales logren enriquecer sus bases industriales con servicios avanzados e intensivos en conocimiento y con TICs, antes de que China y otros países lo hagan.

Embarcarse en esta «misión» no es solamente una asignatura para la empresa privada. También los que se encargan de políticas «industriales» tienen la responsabilidad de diseñar una estrategia industrial holística que integre los servicios avanzados a empresas y el sector de las TIC en ella y no les trata como intangibles y factores exógenos de los que ya se ocupara una mano invisible del mercado. Porque podrían revelarse como un ingrediente vital para la re-industrialización en Occidente.


bart kamp

Bart Kamp

Bart Kamp es el investigador principal del área de Internacionalización y Servitización de Negocios en Orkestra-IVC. Su investigación se centra en las estrategias competitivas que permiten a empresas liderar en sus respectivos nichos de mercado a nivel internacional, y en procesos de servitización entre empresas manufactureras.

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Etiquetas: Lab de empresa

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