4. Conclusiones

A la luz del análisis de resultados anterior, se plantea una serie de conclusiones.

Consolidación y avance hacia la convergencia con los líderes digitales

La CAPV alcanza y consolida una avanzada quinta posición en la digitalización de su economía y sociedad en el entorno de la Unión Europea medida a través del índice DESI, en línea con lo observado en 2017 y 2018. Se sitúa un escalón por detrás del grupo de líderes digitales, los países nórdicos, hacia los cuales la CAPV converge cada vez con más velocidad y a una cierta distancia del siguiente país, que en 2019 es Reino Unido. Para superar ese escalón será necesario mejorar en varios de los indicadores en los que existe un mayor espacio para crecer.

Esa quinta posición se sustenta en unas muy buenas capacidades de conectividad, unos servicios públicos digitales avanzados y una integración notable de la tecnología digital en las empresas. En cambio, se produce un descenso en el nivel de capital humano, como también sucede en el conjunto de la UE-28. El uso de servicios digitales por los ciudadanos continúa siendo el aspecto menos avanzado y, pese a mejorar, sigue estando por debajo de la media comunitaria.

Así mismo, la participación de las mujeres en la digitalización de la CAPV es moderada, a tenor del índice WiD. Según este indicador, la CAPV ocupa una octava posición en la UE-28, delante de un grupo de países entre los que se encuentran los escandinavos (Suecia, Finlandia, Dinamarca y Holanda) además de Luxemburgo, Reino Unido y Estonia, que en el DESI se sitúan por detrás de la CAPV. Este índice, que comenzó a monitorizarse por la Comisión Europea en 2018, busca desafiar los estereotipos de género, promover las competencias digitales y la educación, así como fomentar el emprendimiento femenino.

La lectura de ambos índices (DESI y WiD) de una manera integrada permite afirmar que la digitalización de la economía y sociedad vascas avanza favorablemente, si bien es cierto que la participación de las mujeres en el ámbito digital está ligeramente por debajo del conjunto de la sociedad, por lo que existe potencial de crecimiento.

Evolución positiva de dimensiones, sub-dimensiones e indicadores entre 2018 y 2019

Durante el último año, la CAPV incrementa su índice DESI un 5,41%. Esta mejora en el rendimiento tiene lugar a todos los niveles. En primer lugar, se producen avances sustanciales en cuatro de las cinco dimensiones (conectividad (8,45%), servicios públicos digitales (7,31%), uso de Internet (6,12%) e integración empresarial de tecnología digital (5,74%)), que se traducen, en su gran mayoría, en progresos de las respectivas posiciones de la CAPV. En cambio, se retrocede con relación al capital humano (-0,17%) en la misma tónica que el conjunto de la Unión Europea, probablemente como consecuencia del cambio metodológico que tiene como objetivo adaptar esta dimensión al reto asumido por las instituciones europeas en torno a las competencias y cualificaciones del Mercado Digital Único.

Igualmente, a nivel de sub-dimensión, se experimenta una mejora en once de las catorce que componen el índice, con avances muy por encima de los retrocesos en aquellas donde se produce. Estas sub-dimensiones se podrían agrupar en torno a cuatro grupos: avanzadas que progresan, líderes sostenidas, avanzadas en retroceso y rezagadas.

Respecto a los indicadores individuales la pauta es similar: veintisiete de los cuarenta y tres mejoran, ocho se mantienen y tan solo ocho se contraen. Todos ellos se pueden clasificar en distintos grupos: (i) “avanzados en progreso”; aquellos que se consolidan en posiciones líderes o avanzadas (implantación de banda ancha fija y rápida, cobertura de banda ancha móvil, medios sociales…), (ii) “avanzados en retroceso”; los que, aun ocupando posiciones destacadas o medias, retroceden en sus posiciones relativas (servicios públicos digitales a empresas, uso de tecnologías en la nube, cobertura de banda ancha rápida y ultra-rápida, macrodatos…), (iii) “indicadores potenciales”; ubicados en la zona media, se mantienen o mejoran a lo largo del período (compleción de servicios “online”, usuarios del gobierno electrónico…) y, en la franja inferior, se observa un comportamiento dual entre (iv) “rezagados en retroceso”; aquellos con posiciones bajas que retroceden (mujeres especialistas en TIC, datos abiertos, Pymes que venden “online”, ventas “online”…) y (v) “rezagados en recuperación”; los que tienen posiciones bajas pero mejoran (volumen de comercio electrónico incluido el transfronterizo, especialistas en TIC, noticias…).

Avance del índice DESI y de las dimensiones que lo sustentan en todo el período 2017-2019

Desde una perspectiva más amplia, en los tres años para los que se dispone del DESI en la CAPV, su valor ha venido aumentando de manera continuada, con una tasa de crecimiento medio ponderado (CAGR) del 4,41%, destacando su aceleración en el último año.

A lo largo del período completo tienen lugar crecimientos medios ponderados notables en tres dimensiones: 6,72% en conectividad, 4,34% en el uso de Internet y 3,89% en servicios públicos digitales; habiéndose así acelerado su proceso de mejora. En capital humano se produce un avance en la medida en que, de retroceder un 0,62% en 2018, se pasa a un recorte de apenas 0,17%. Por último, se desacelera la mejora en integración de tecnología digital (de crecer un 10,34% en 2018 se pasa a un 5,34% en 2019), pero aun con ello el crecimiento CAGR es de un 8,35% en dos años.

Durante el período completo se mejoran los resultados en once de las catorce sub-dimensiones, retrocediendo en otras dos y manteniéndose en una. Estas se pueden organizar en cuatro grupos: líderes, avanzadas volátiles, rezagadas estables y rezagadas en retroceso.

Así mismo, treinta y tres de los indicadores individuales crecen o se mantienen, mientras que diez presentan una evolución negativa. Atendiendo a la misma clasificación de indicadores anterior, los grupos serían los siguientes: (i) “avanzados en progreso”; la CAPV ocupa una posición líder o muy avanzada que mejora o se mantiene a lo largo del período (cobertura de banda ancha móvil, implantación de banda ancha fija y rápida, servicios públicos digitales para empresas, cursos “online”, macrodatos…), (ii) “avanzados en retroceso”; aquellos en los que, a pesar de estar en una posición correcta, la CAPV ha sido superada por otros países (uso empresarial de tecnologías en la nube, cobertura e implantación de banda ancha ultra-rápida…), (iii) ligado a estos dos, el grupo de “indicadores potenciales”; experimentan avance o mantenimiento de posición pero continúan encontrándose en posiciones intermedias (cobertura de banda ancha fija, compleción de servicios públicos digitales, mujeres especialistas en TIC, personas que no han utilizado nunca Internet…) y, finalmente, con relación a los indicadores con resultados más pobres, se produce una dualidad entre (iv) los “rezagados en retroceso”; aquellos en los que no solamente no se avanza, sino que incluso retroceden (datos abiertos, Pymes que realizan ventas electrónicas, compras “online”…), y (v) “rezagados en recuperación”; con una posición baja en el ranking que sí mejora (banca “online”, especialistas en TIC, volumen de negocio en comercio electrónico, ventas “online”…).

Mejora relativa vs avance en el ranking

Al igual que se observó en 2018, se constata que mejoras incrementales en las dimensiones no permiten asegurar necesariamente un avance de posiciones anuales. Así, se observa que con crecimientos por debajo de un 3% se retroceden puestos, entre un 3% y un 6% se mantiene la posición, y solo a partir de ese porcentaje se avanza en la clasificación de las dimensiones. Así mismo, con el mismo incremento porcentual, en el año 2019 se producen mayores avances en las posiciones, lo que contribuye a la mejora en esta dirección.

Atender a los indicadores de cara a un crecimiento digital más equilibrado

En un análisis pormenorizado de la evolución de los indicadores, se constata que el subconjunto de los indicadores donde la CAPV obtiene buenos resultados es más grande que el núcleo de indicadores con peor desempeño.

Existe un sólido grupo de indicadores “avanzados en progreso” que durante el último año mantiene la misma tónica que en el período, por lo que refuerzan su situación (cursos “online”, medios sociales, cobertura de banda ancha móvil…). Se trata de doce indicadores a los que se suman en el último año otros tres que, desde la perspectiva de todo el período, forman parte del grupo de “avanzados en retroceso” (votaciones o consultas “online”, competencias digitales al menos de nivel básico y formularios pre-cumplimentados). En sentido inverso, en el último año dos indicadores que serían “avanzados” a lo largo del período pasan a este grupo “en retroceso” (servicios públicos digitales para empresas y macrodatos).

Del cuarto grupo de indicadores “rezagados en recuperación” para el período completo (índice de precio de banda ancha, banca “online”, especialistas en TIC, volumen de negocio del comercio electrónico, ventas electrónicas transfronterizas y ventas “online”), únicamente las ventas “online” pasan, en el último año, a un comportamiento de “rezagado en retroceso”. En el desplazamiento hacia el otro sentido, es decir, de “rezagados en retroceso” durante el período a “rezagados en recuperación” en el último año, destacan las compras “online”, las noticias, las redes sociales y las competencias de “software” al menos de nivel básico.

Los indicadores en los que la CAPV se posiciona como líder han de continuar su evolución de manera que su progreso siga siendo continuo. Entre los que mejoran, destaca el impacto de los servicios públicos digitales para empresas o los medios sociales. En el mismo sentido, se podría incidir en los indicadores potenciales para “convertirlos” en avanzados y, así, en nuevos pilares para un buen resultado general del índice. Sería el caso de las competencias digitales por encima de nivel básico, la compleción de servicios públicos digitales, las redes sociales profesionales o los no usuarios de Internet.

Además, de cara a reforzar indicadores, claramente los datos abiertos y las ventas electrónicas de Pymes merecen una atención especial decidida, y también las compras “online” o las competencias de “software” básicas, todos ellos por encontrarse en niveles bajos tanto en el período completo como en el último año. Así mismo, conviene fomentar el avance de aquellos indicadores rezagadas que dan signos de recuperación, como las ventas “online” o el volumen de negocio de comercio electrónico.

El avance en la participación de las mujeres en la economía y sociedad digital es modesto

Tanto en el uso de Internet como en las competencias especializadas y el empleo del índice WiD, la CAPV está por encima de la media europea, mientras que en las competencias generales para el uso de Internet, las ciudadanas vascas están por debajo de sus homólogas europeas.

En el último año, tanto en el índice WiD como en las dimensiones los incrementos en relación con 2018 son ligeros, sin producirse prácticamente avances en la posición que la CAPV ocupa en relación con los países de la UE-28.

A la vista de la evolución del índice WiD desde 2018, se puede afirmar que la participación de las mujeres en la economía digital de la CAPV resulta desigual en relación con las tres dimensiones del índice: se sustenta principalmente en un nivel correcto de competencias avanzadas y en un uso medio de servicios sobre Internet, mientras que adolece de competencias básicas como usuarias de Internet mejorables. Armonizar estos tres pilares podría redundar en una participación femenina más equilibrada en la transición digital.

Por dimensiones, en cuanto al uso de Internet, la CAPV ocupa una octava posición, tras avanzar un 3,38%, manteniendo la posición de 2018. Por contra, en las competencias generales para que las mujeres usen Internet, la CAPV se sitúa en la posición decimoctava, ligeramente por debajo de la media europea. Y finalmente, en la dimensión de competencias especializadas y empleo tecnológico, las mujeres de la CAPV se sitúan en séptimo lugar, con la relevancia del alto grado de especialización STEM de las mujeres en relación a otras profesiones.

Integrar la perspectiva de las mujeres en la digitalización contribuirá a la reducción de la desigualdad digital de género

Si analizamos la relación entre ambos indicadores (DESI y WiD), de cara a mejorar el desempeño del conjunto de la sociedad y la economía vascas, resulta necesario mejorar la participación de las mujeres en áreas como el uso de Internet (redes sociales profesionales, participación en votaciones y consultas “online”, además de incrementar su toma de cursos “online”). Ello puede contribuir a la mejora de esta dimensión en el conjunto de la sociedad vasca y traducirse en un mejor resultado del índice DESI . Además, aunque se reduce notablemente la brecha de género en el acceso a Internet, para las mujeres esta cifra resulta bastante pobre.

Desde un análisis comparado de género, en relación al uso de Internet, en aquellos indicadores donde las mujeres tienen mejor desempeño (uso de Internet, del gobierno electrónico y banca “online”), en la CAPV se viene estrechando la desigualdad entre mujeres y hombres.

También, en aquellos espacios donde el grado de mujeres es inferior (redes sociales profesionales, falta de acceso a Internet y cursos “online”), la desigualdad en la CAPV se reduce a más velocidad que en España y el resto de Europa. En cambio, la participación femenina en votaciones o procesos de consulta, no solamente no se reduce, sino que aumenta.

  1. El nuevo indicador “Preparación para red 5G” no se ha tenido en cuenta en el análisis temporal.