El 20 de junio de este año se hizo pública la firma de un nuevo acuerdo de colaboración entre la Diputación Foral de Gipuzkoa (en adelante DFG) y las agencias de desarrollo comarcal de este territorio.

Ésta es una noticia que podría fácilmente pasar inadvertida, pero que queremos rescatar para profundizar en una reflexión. Vivimos momentos en los que los discursos de la gobernanza colaborativa, el liderazgo compartido y la participación ocupan cada vez más el espacio público en un intento de buscar vías para fortalecer la democracia y mejorar la efectividad de las políticas públicas. Sin embargo, cuesta encontrar ejemplos que hayan significado transformaciones en la práctica y que hayan perdurado en el tiempo.

En los próximos párrafos compartimos nuestra experiencia en la construcción de la gobernanza colaborativa multinivel que se ha desarrollado en Gipuzkoa en el ámbito, sobre todo, de las políticas de promoción económica. Lo hacemos, primero, porque tenemos la sensación de que quienes hemos sido parte del proceso hemos acabado dándolo por hecho, y en un aniversario como el actual, en el que el acuerdo cumple 8 años, se nos ha olvidado mirar atrás y celebrar el camino y los resultados. Pero lo hacemos también porque creemos que los aprendizajes realizados, algunos de los cuales avanzamos en un cuaderno de Orkestra , siguen teniendo vigencia, y pueden acompañar la reflexión en otros procesos actuales que pretender fortalecer la gobernanza colaborativa en nuestro entorno.

Asumir que la colaboración no es color de rosa

Los espacios que actualmente se han consolidado como los espacios de esta gobernanza colaborativa se definieron como parte de procesos de investigación-acción facilitados por investigadoras de Orkestra-Instituto Vasco de competitividad. En aquel momento se crearon dos espacios, la mesa intercomarcal, que reunía a los responsables políticos y técnicos de la DFG con los de las agencias de desarrollo comarcal, y las mesas de personas facilitadoras, que reunían, sobre todo, a los perfiles técnicos de la DFG y las agencias.

La investigación proporcionó un espacio seguro de reflexión que permitió avanzar de forma experimental, dando lugar a lo que todavía se sigue denominado, el Laboratorio de Desarrollo Territorial. Sin embargo, con el cambio de legislatura, se puso encima de la mesa un nuevo reto. La gobernanza colaborativa construida debía dejar de ser un proceso de investigación, para pasar a ser la nueva forma en que se hacía política. Ese fue el papel del primer acuerdo que se firmó en junio de 2017 para cuatro años, pero con vocación de renovación en futuras legislaturas.

Fue en este proceso en el que, para poder hacer viable el proceso, se pusieron encima de la mesa conflictos que hasta aquel momento habían permanecido tácitos. Aprendimos que no se puede avanzar en un proceso de construcción de gobernanza colaborativa sin gestionar los conflictos existentes, y no se pueden gestionar los conflictos si estos no se explicitan.

Acto firma acuerdo colaboracion 2017

Acto de la firma del acuerdo de colaboración en 2017

Mantener el proceso fuera de la contienda política

Durante estos años hemos compartido esta experiencia de gobernanza colaborativa multinivel de Gipuzkoa en numerosos seminarios y congresos académicos. Una de las características de este proceso que más atención suscita es que las bases del proceso se generaron durante 2009-2011 con un gobierno, que tras las elecciones de 2011, un nuevo gobierno de un partido distinto decidió dar continuidad al proceso, planteando de forma experimental los espacios y los procedimientos de la nueva gobernanza, y tras las elecciones de 2015, un nuevo gobierno conformado por partidos distintos al anterior decidió, no solo seguir con el proceso, sino institucionalizarlo a través de la firma de un acuerdo formal.

Estas apuestas por mantener los procesos de largo plazo, que se han sustentado en decisiones que no siempre fueron fáciles de tomar, se han considerado como factores clave de la resiliencia de este proceso.

Buscar la resiliencia adaptándose a las especificidades de cada legislatura

Además de una apuesta decidida por continuar con la colaboración, este proceso es un ejemplo de la importancia del trabajo continuado de muchas personas durante muchos años. Este trabajo ha podido mantener los espacios de diálogo antes citados y sus procedimientos correspondientes, pero, además, se ha respondido a los retos y proyectos específicos que cada gobierno ha planteado.

Un ejemplo de adaptación que permite explicar la resiliencia del laboratorio es el que se está produciendo en la legislatura actual, en la que Etorkizuna Eraikiz ha puesto el foco en su desarrollo dentro de la DFG a través de la innovación orientada a retos. De esta manera, proyectos del Laboratorio de Desarrollo Territorial como ETE Digitala, que apoya la digitalización de la pequeña y mediana empresa, Elkarrekin Lanean, para acompañar la inserción laboral de personas en riesgo de exclusión, Lanaren Zentzua mencionada anteriormente, BeTEK para la innovación tecnológica, Barnekintzailetza, para el impulso del intraemprendimiento, se han integrado como parte de un portfolio de proyectos del Plan Estratégico 2024-2027. Esta integración se está haciendo sin perder la esencia del laboratorio, pero conectando su gobernanza territorial a procesos internos de la DFG en que también se busca la innovación, la colaboración y el impacto.

Otro de los aprendizajes de estos años ha sido, por lo tanto, la importancia de mantener la esencia de aquel acuerdo firmado en 2017, pero adaptando su materialización a los marcos que la DFG y las agencias de desarrollo comarcal han ido plantando como eje central de sus políticas en cada legislatura.

Estos aprendizajes siguen vigentes ante las dificultades que observamos en muchos de los intentos de desarrollar gobernanzas colaborativas en nuestro entorno. Por ello nos ha parecido importante poner el foco en la validación realizada antes de verano de una nueva versión de aquel acuerdo de 2017, contar su historia y celebrar el trabajo realizado durante tantos años por parte de tantas personas. Zorionak!


miren larrea

Miren Larrea

Miren Larrea es investigadora sénior de Orkestra. Comenzó su carrera profesional como ayudante de investigación en la Universidad de Deusto, donde realizó su tesis doctoral sobre los sistemas productivos locales de la Comunidad Autónoma del País Vasco.

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Ainhoa Arrona

Ainhoa Arrona es investigadora en Orkestra – Instituto Vasco de Competitividad. Doctora en ciencias sociales por la Universidad de Deusto, es Licenciada en Humanidades y Empresa (Universidad de Deusto) y Master en Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa (UJI-UNED).

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