Que la competitividad no es un término que solo se puede entender desde lo económico no es un tema que se aborda por primera vez en este post: ya profundizamos en la necesidad de impulsar una competitividad inclusiva aquí; y, en los esfuerzos en el panorama europeo e internacional de medir sus aspectos medioambientales y sociales para poder diseñar una política que incida en la mejora del bienestar de ciudadanía.

Pero, ¿por qué consideramos tan importante el impulso de una competitividad al servicio del bienestar inclusivo y sostenible?

Tras la fuerte crisis económica surgida a partir de 2008, este concepto de competitividad parece incompleto, necesitándose nuevas investigaciones que incluyan el papel que la sociedad juega en la competitividad de los territorios. Es decir, adoptando una perspectiva más allá del PIB que incluya aspectos tanto económicos como sociales y medioambientales, que tenga en cuenta la relación entre competitividad, sociedad y bienestar social, y es que el estudio de la “economía estándar” no brinda un marco adecuado para analizar los problemas de las economías de hoy, globalizadas y fuertemente cambiantes.

La Comisión Europea, como ya avanzábamos en el post Progreso social: de la medición a la acción, ha realizado un esfuerzo para medir el progreso de los territorios más allá de sus resultados económicos, y ayudar en el diseño de estrategias de desarrollo basadas en estos conceptos.

Sin embargo, el impulso a un modelo de competitividad al servicio del bienestar, está más allá del alcance de las políticas públicas, dejando espacio para las acciones de los grupos de interés incluyendo empresas, actores comunitarios, ciudadanía, instituciones de investigación, etc.

Por ejemplo, organizaciones como las Naciones Unidas, y en el marco de la Agenda 2030, ha redoblado los esfuerzos para animar y apoyar a las entidades privadas a que pasen a la acción e implementación gracias a la incorporación de objetivos ambiciosos e intensifiquen la integración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En concreto, se realiza un llamamiento al sector empresarial para que incremente su compromiso en la contribución a ODS, a través del desarrollo e implementación de sus estrategias empresariales y generando un impacto positivo sobre la sociedad. Un enfoque más sostenible e inclusivo es considerado como un factor de competitividad de las empresas, que no solo puede llevar a mejorar sus operaciones y productos y servicios en pro de un mundo más sostenible, sino que a extender estos objetivos más allá de su alcance directo hacia sus cadenas de valor.

¿Es el espacio transfronterizo un espacio relevante de mejora de la competitividad de sus territorios desde la óptica del progreso social?

Conscientes del valor que una perspectiva así puede suponer para un territorio y sus empresas, el pasado 5 de febrero, en el marco del proyecto COMPET Plus, que persigue impulsar la competitividad empresarial y la innovación de las pymes a través de la cooperación transfronteriza espacio transfronterizo NAEN (Nueva Aquitania-Euskadi-Navarra); Marc Tataret y Francesc Colomé de Fundacio Catalunya Europa realizaron una presentación sobre el progreso social en espacios transfronterizos.

En la presentación de su investigación, describían y reflexionaban, entre otros temas, sobre cómo la detección de problemáticas sociales y medioambientales para el conjunto de un espacio transfronterizo puede constituir caldo de cultivo para el desarrollo de soluciones conjuntas en un espacio que constituye de por sí un mercado más extenso que el de la propia región, y en el que existe además una proximidad física y cultural.

En su análisis de 12 espacio transfronterizos europeos, el espacio NAEN (Nueva Aquitania, Euskadi, Navarra) se cataloga junto con otros espacios cuyo fundamento de constitución se basa en un interés por reforzar las relaciones económicas; frente a otros espacios en los que prima la proximidad cultural o el interés político como base. Este estudio también profundiza en conocer cuál es el nivel de progreso social de las eurorregiones e identificar retos comunes. Así, NAEN despunta como una de las eurorregiones en Europa que mayor progreso social tiene (detrás de Bornholm-Sud-est d’Escània) y con un progreso social similar al de los países a los que pertenece; dónde se comparten fortalezas asociadas a las necesidades básicas humanas (conjunto de indicadores asociados con la nutrición, el acceso a la atención médica básica y al acceso al agua y saneamiento); y, se viven retos asociados a la dimensión ambiental y la confianza de la ciudadanía en sus instituciones.

La presentación de esta investigación tenía por objetivo el estimular la reflexión sobre si el espacio transfronterizo NAEN, dónde se comparten ciertas necesidades sociales y medioambientales particulares y propias, pueden ser vector de crecimiento y empleo para la eurorregión. Abordar la posibilidad de plantear como oportunidad el desarrollar soluciones para hacer frente a los desafíos del territorio y redefinir el éxito empresarial sobre la base de un propósito y con una visión más amplia de las necesidades sociales y medioambientales de nuestro espacio transfronterizo.

Y, por los movimientos que se van detectando tanto para el mundo político y el empresarial; el reto de la transformación económica, medioambiental y social será central para generar nuevas oportunidades empresarial y de innovación. En el plano político, por ejemplo, los efectos de la crisis de la COVID-19 y la alineación de las políticas con los ODS implican que en la actualidad se están integrando los conceptos de sostenibilidad e inclusión en las políticas europeas de innovación. En esta línea, Philip McCann y Luc Soete proponen en su informe Place-based innovation for sustainability una evolución de la lógica de las políticas de S3 a estrategias de especialización inteligente para un crecimiento sostenible e inclusivo (denominadas S4 +) basándose en que “ La innovación no debe seguir ciegamente la lógica de la competitividad, sino que debe responder a desafíos sociales regionales más amplios y ser un paso intermedio hacia los objetivos a largo plazo de fomentar la sostenibilidad y la inclusión”. En el plano empresarial, conlleva a considerar el integrar las necesidades sociales y medioambientales como vectores de innovación y emprendimiento, lo que permitirá emerger nuevas propuestas de valor vinculadas a solucionar problemas en estos ámbitos.

Es el momento de generar y promover cambios y transformaciones que nos lleven a sociedades más justas, sostenibles e inclusivas. ¿y por qué no desde el espacio NAEN, dónde compartimos un fuerte impulso de trabajar conjuntamente?


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Usue Lorenz

Usue Lorenz, facilitadora de investigación de Orkestra, es licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, especialidad Gestión Internacional, y ha completado su formación con un máster en gestión internacional y varios cursos relacionados con la competitividad de los territorios (cursos y conferencias relacionadas con la innovación, el desarrollo territorial y programas de innovación europeos).

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Mercedes Oleaga

Mercedes Oleaga, facilitadora de investigación de Orkestra, es Licenciada en Sociología y cuenta con un Diploma de Estudios Avanzados en Economía Internacional y Desarrollo y un Postgrado en Investigación Social Aplicada, todo ello por la Universidad del País Vasco.

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