La dimensión social ha estado presente en la agenda europea desde el comienzo del proceso de integración europea, siendo el progreso social mencionado explícitamente en el Tratado de la Unión Europea. Desde entonces, este concepto ha sido incorporado en distintas estrategias europeas y en varios de sus documentos. La Comisión Europea también ha realizado un esfuerzo en la medición del progreso social: tomando como base la estructura del Índice de Progreso Social, la Comisión Europea publicó en 2016 el Índice Regional de Progreso Social de la Unión Europea (EU-SPI por sus siglas en inglés) y, recientemente, ha lanzado su segunda edición con resultados actualizados.

La ambición de la Comisión Europea era que el EU-SPI aportara información para nutrir las estrategias de desarrollo regional, ayudando, por un lado, a identificar las prioridades de inversión y, por otro, a evaluar el progreso alcanzado en la consecución de los objetivos de desarrollo regional. ¿Cómo se puede lograr esto?. Durante los dos últimos años, Orkestra ha trabajado con sus socios europeos en el proyecto piloto multirregional "Measuring what Matters to EU Citizens: Social Progress in the European regions" para tratar de abordar esta cuestión. A continuación, resumimos algunas de las conclusiones del proyecto, y destacamos algunos ejemplos de buenas prácticas en el uso del EU-SPI detectadas en las regiones participantes, con el objetivo de inspirar la reflexión y el debate entre las personas responsables de la formulación de políticas públicas regionales y el resto de agentes interesados en el debate "más allá del PIB".

La primera cuestión que se desprende de la investigación es que el EU-SPI puede ser utilizado por las personas responsables de la formulación de políticas públicas regionales para integrar la dimensión del progreso social en el diseño e implementación de las políticas. En Bratislava, por ejemplo, el índice ha facilitado una mejor comprensión de las necesidades municipales en materia de progreso social y esto ha revertido en un mejor uso de los fondos. En este sentido, la guía metodológica que ha elaborado Grecia Occidental sobre cómo utilizar el EU-SPI para determinar cuáles son las principales deficiencias sociales y cómo estas pueden abordarse con instrumentos de desarrollo regional puede resultar de utilidad para otras regiones interesadas en este tipo de procesos.

El segundo elemento que surge de la investigación es el potencial del índice como herramienta para medir el progreso social, que además de permitir la comparación con otras regiones europeas, abre la posibilidad de utilizarlo junto a otros marcos como el de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) o el Pilar Europeo de Derechos Sociales. La región de Centro (Portugal) ha elaborado un barómetro que aborda tanto la dimensión social como la económica y que proporciona una clasificación de la región y sus diferentes dimensiones en comparación con el resto de regiones portuguesas. Centro es también un buen ejemplo que ilustra la necesidad del compromiso de todos los agentes (academia, empresas, sociedad...) para crear conciencia sobre el valor de la medición del progreso social en el territorio.

El tercer elemento identificado durante la investigación es la importancia de aplicar el índice a distintas escalas territoriales. Por ejemplo, a nivel subregional, es necesario tener en cuenta el contexto territorial para profundizar en la comprensión de los resultados del índice. De hecho, la estimación del progreso social a nivel subregional resulta de gran interés en el diseño y la aplicación geográfica de las políticas. Esto se debe al heterogéneo desempeño de las diferentes dimensiones sociales dentro de una misma región (por ejemplo, la contaminación atmosférica, un elemento del componente ambiental del EU-SPI, es más frecuente en las ciudades que en el campo). Sin embargo, apenas se dispone de indicadores a nivel subregional para su comparación en todas las regiones europeas. El caso de Cataluña ilustra la forma en la que se ha abordado esta cuestión: el índice se ha calculado para Girona y Lleida, dos de las cuatro provincias catalanas. Para comprender las diferencias en el desempeño dentro de la región, el análisis se ha realizado específicamente en los componentes del índice en los que Cataluña tiene una peor puntuación, como son la educación, la calidad democrática y la vivienda.

La necesidad de tener en cuenta el contexto sociodemográfico al interpretar el índice es el cuarto aprendizaje de este proyecto. El género, la raza y la edad no están bien reflejados en el índice actual, pero algunas regiones ya están trabajando en esta dirección. Por ejemplo, el municipio de Umeå (Suecia) ha utilizado el EU-SPI y los ODS para medir su desempeño a lo largo del tiempo en cuestiones clave relacionadas con el género y para compararse con otras regiones de Europa. Por su parte, Hungría ha sido capaz de identificar que los bajos resultados en el componente de educación afectan particularmente a su población romaní y ha elaborado un programa dedicado a apoyar a estudiantes romaníes para que obtengan títulos universitarios o de enseñanza superior.

En resumen, podemos decir que el lanzamiento del EU-SPI 2020 ha incorporado algunas sugerencias del proyecto piloto desarrollado en 2018-2020. La investigación de campo realizada en varias regiones europeas ha permitido a las regiones y al consorcio abrir un canal de diálogo con la Dirección General de Política Regional y Urbana (DG Regio) de la Comisión Europea, con el fin de transmitir las necesidades y los retos reales relacionados con el EU-SPI cuando se utiliza como herramienta de formulación de políticas. Hay que tener en cuenta que el índice no es perfecto, pero en combinación con otros datos, su contribución al debate “más allá del PIB” es relevante. Teniendo en cuenta las diferentes experiencias analizadas en el proyecto piloto, se puede concluir que el EU-SPI es un buen instrumento para sensibilizar sobre las diferencias entre los resultados de progreso económico y social e identificar sus puntos fuertes y débiles. Además, ahora sabemos que el índice no compite con la Agenda 2030, sino que puede ayudar a evaluar sus progresos.

Este proyecto ha contribuido a entender cómo se puede mejorar la utilidad del EU-SPI para las personas responsables de la formulación de políticas públicas en los distintos niveles administrativos, especialmente cuando se complementa con índices de progreso social subregionales. También es fundamental ser conscientes de la necesidad de llegar a los diferentes agentes y fomentar la cooperación para poder tener impacto.


susana franco

Susana Franco 

Susana Franco es Doctora en Económicas por la Universidad de Nottingham y trabaja en Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad como investigadora desde 2010. Sus principales actividades y responsabilidades incluyen llevar a cabo investigaciones de carácter cuantitativo y cualitativo, así como coordinar y desarrollar proyectos sobre clústeres, competitividad, desarrollo regional y bienestar; publicar los resultados de las investigaciones en revistas académicas internacionales, libros e informes; interactuar con distintos agentes regionales e internacionales; contribuir a la formación en el campo de la competitividad; y supervisar a estudiantes de doctorado

Ver perfil completo


usue lorenz

Usue Lorenz

Usue Lorenz está licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, especialidad Gestión Internacional, y ha completado su formación con un máster en gestión internacional y varios cursos relacionados con la competitividad de los territorios (cursos y conferencias relacionadas con la innovación, el desarrollo territorial y programas de innovación europeos).

Ver perfil completo


Mercedes web

Mercedes Oleaga

Mercedes Oleaga es Licenciada en Sociología y cuenta con un Diploma de Estudios Avanzados en Economía Internacional y Desarrollo y un Postgrado en Investigación Social Aplicada, todo ello por la Universidad del País Vasco.

Ver perfil completo

 
 

Etiquetas: Lab de bienestar