28 de febrero de 2019 

Jorge Fernández PEQUEÑALa transición hacia una sociedad económica, social, energética y medioambientalmente sostenible está en marcha. Por ello, el estudio en profundidad de los procesos de transición energética es una de las líneas de investigación que tiene el Lab de Energía del instituto.

Después de haberse centrado en el Energiewende alemán, a lo largo del 2018 el foco se dirigió al caso de Francia. Otro de los trabajos del mencionado Lab en 2018 fue un estudio sobre la calidad del aire en las ciudades.

Charlamos con Jorge Fernández, coordinador del Lab de Energía de Orkestra, precisamente sobre estos dos temas que, indudablemente, están ligados. 

 

¿Por qué se decide desde Orkestra estudiar el caso francés?

La idea era iniciar una serie de estudios sobre lo que están realizando los países de nuestro entorno en relación con la transición energética, porque desde hace un tiempo, hemos identificado que uno de los retos importantes en el sector de la Energía en el País Vasco es cómo se va a realizar esa transformación hacia una economía con bajas o nulas emisiones netas de gases de efecto invernadero. Empezamos estudiando el caso alemán, que es en Europa, en cierto sentido, pionero, para seguir posteriormente con otros países de nuestro entorno. Y esa es la razón de haber estudiado en 2018 el caso francés.

¿Cuáles son las características de esta nueva transición que están impulsando en el país vecino?

Lo que es realmente diferente en Francia con respecto a los procesos de transición energética de otros países es que han sido muy ambiciosos en cuanto a la implementación de señales económicas relativas al coste medioambiental de utilizar distintas formas de energía.

¿Con señales económicas te refieres a multas?

Dentro de la estructura de fiscalidad que hay en Francia han introducido un componente que refleja el coste social estimado de las emisiones de CO2, que se aplica a todas las fuentes de energía y es soportado por los consumidores.

"En Francia, al margen de ir por la vía de modificar las señales económicas implícitas en los precios de los productos energéticos, también están fomentando la economía circular y el incremento de la eficiencia energética en sectores como el doméstico, el comercial o el industrial."

Es una forma de implementar lo que se conoce como un impuesto sobre el carbono (carbon tax, en inglés). Las señales económicas ligadas al coste de las emisiones de CO2 ya existen hace tiempo en la UE, porque hay sectores que están sujetos a techos de emisiones y que participan en lo que se llama el mecanismo de comercio de derechos de emisión de CO2. La novedad en el caso francés, entre las grandes economías europeas, ya que otras economías lo han hecho antes, como Suecia o Irlanda, por ejemplo, es que se aplica un precio del carbono a los consumos de energía de los usuarios finales (por ejemplo, los consumos para combustibles de automoción y calefacción, etc.)

¿Dirías que esa característica puede ser relevante de cara a una posible transición energética en el País Vasco?

Unas señales económicas que generen incentivos adecuados facilitarán el proceso de transformación de la estructura energética y ayudarán a modificar el comportamiento de los consumidores. Nosotros pensamos que, al igual que también ocurre en Alemania, será difícil que un proceso de transición energética tenga éxito si no cuenta con un apoyo muy importante por parte de la población.

"Será difícil que un proceso de transición energética tenga éxito si no cuenta con un apoyo muy importante por parte de la población."

Los ciudadanos no van a estar inicialmente a favor de medidas que aumenten significativamente los costes de los productos energéticos. Pero se trata de buscar la manera de trasladar a la sociedad la necesidad de llevar a cabo toda esa transición y explicar que, en caso de que no nos movamos rápidamente, los costes van a ser mayores, y que, en cualquier caso, aparecen oportunidades económicas, medioambientales y sociales que debemos aprovechar.

Por otro lado, hay que diseñar mecanismos que, en la medida de lo posible, mitiguen el impacto de estos cambios sobre los sectores más vulnerables (por ejemplo, las familias con menores ingresos o determinados sectores productivos) para evitar situaciones de pobreza energética o una caída de la productividad, dado que va a haber muy probablemente un incremento del coste de la energía, debido a la necesidad de financiar todo este cambio que hay que hacer en industrias, en el sector de la automoción… en todos los sectores.

¿En qué se distingue el caso francés del caso alemán?

El caso alemán se enfrentaba a dos grandes retos, orientados a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero: cambiar el mix de generación de energía eléctrica, cerrando todas las centrales nucleares y reduciendo el peso del carbón, y fomentar el crecimiento de las energías renovables.

"Alemania es un país con una tasa de emisiones de CO2 elevada, que trató de generar un sector de energías renovables muy potente y competitivo. El caso francés es un poco diferente."

Alemania es un país con una tasa de emisiones de CO2 elevada, debido al peso del carbón en la matriz energética. E hicieron un énfasis en generar un sector de energías renovables muy potente y competitivo. El caso francés es un poco diferente. Francia no tenía una necesidad tan acuciante de reducir las emisiones de CO2. Pero sí había una visión en la sociedad francesa desde hace muchos años de intentar ser líderes en el proceso de transición energética.

Han tomado el liderazgo en iniciativas como, por ejemplo, organizar la última reunión del COP de las Naciones Unidas en París, donde se llegó al último gran acuerdo a escala global sobre cómo mitigar los efectos del cambio climático. Al margen de ir por la vía de modificar las señales económicas implícitas en los precios de los productos energéticos, también están fomentando la economía circular y el incremento de la eficiencia energética en sectores como el doméstico, el comercial o el industrial. Esos aspectos creo que también son interesantes y que pueden tener una traslación a una realidad como la de aquí.

Cambiamos al tema de la calidad del aire en las ciudades que, precisamente, ha sido otro de los temas en los que se ha trabajado a lo largo de este año, tanto a través de un estudio como en presentaciones posteriores. ¿Cuál es el problema al que nos referimos cuando hablamos de calidad del aire?

"Con respecto a calidad del aire, hemos revisado indicadores en distintas ciudades españolas, concretamente, las capitales vascas y ciudades como Madrid y Barcelona"

El problema de la calidad del aire en las ciudades es que, fundamentalmente debido al tráfico, pero también a otras razones, como el uso de combustibles contaminantes para calefacción, se acumulan una serie de sustancias en el aire que respiramos. Eso tiene incidencia en la salud de las personas y también efectos económicos. La contaminación da lugar a una muertes prematuras, asociadas a problemas médicos de diversos tipos derivados de una mala calidad del aire. A eso hay que añadir los costes económicos relacionados con una mala calidad del aire en las ciudades, como los relacionados con el absentismo laboral por bajas médicas o los propios costes inducidos sobre el sistema de salud. Digamos que hay una relación estrecha entre el tráfico, la calidad del aire y la salud de las personas.

¿Qué medimos para valorar la calidad del aire?

La concentración de ozono en el aire, las concentraciones de NOx, que son especialmente las que hacen daño, y las de partículas (como las que emiten los motores de diésel o las que se generan por el rozamiento de los neumáticos con el suelo). La OMS y Unión Europea definen ciertos indicadores sobre los niveles aceptables de óxidos de nitrógeno, de partículas, y de la concentración de ozono.

¿Cuál es el foco del trabajo?

Con respecto a calidad del aire, hemos revisado diversos indicadores en distintas ciudades españolas, concretamente, las capitales vascas y ciudades como Madrid y Barcelona.

¿Qué indican los datos con respecto a las capitales vascas?

Los datos obtenidos indican que, en general, en las capitales vascas hay un cumplimiento de todos los indicadores fijados legalmente por la Unión Europea, aunque pueden producirse incumplimientos puntuales. Pero las referencias de la OMS, que son un poco más estrictas, a veces se cumplen y a veces no. Así, aunque se cumplan los indicadores de la UE, hay trabajo que hacer aquí.

¿Y con respecto a Madrid y Barcelona?

"En general, en las capitales vascas hay un cumplimiento de todos los indicadores fijados legalmente por la Unión Europea. En Madrid y Barcelona el problema es distinto."

El problema es distinto. Durante muchos años ha habido (y todavía hoy hay) un incumplimiento sistemático de determinados indicadores, especialmente en NO2. Esto ha dado lugar a que la Comisión Europea amenazara al estado español con una denuncia ante el Tribunal Superior de Justicia de la UE.

De hecho, ha denunciado a varios Estados miembros que estaban en la misma situación. Y el estado español se ha librado de esa denuncia porque en el último momento, prácticamente cuando la denuncia estaba sobre la mesa, los ayuntamientos de Madrid y Barcelona, con el gobierno central, han presentado una serie de planes ante la UE para tomar medidas drásticas de limitación de las emisiones de tráfico. Esta es una de las principales razones por las que se están tomando medidas relativas al tráfico novedosas y restrictivas en Madrid (Madrid Centro, por ejemplo) y Barcelona. Y si los indicadores de concentración de NO2 no mejoran, se materializará la denuncia ante el TSJ.