- ¡El bus! ¡Corre, corre, ama!
El aire y la humedad de la fresca llovizna se va filtrando en mi cara que va adquiriendo color. Llegamos. Sí. Dichosa camiseta verde. Mira que ayer miramos en el armario y pensábamos que estaba todo controlado. Un poco más y perdemos el bus. Ya está aquí. Me agacho: un abrazo y un beso.
-T’estimo. Egun ona pasa ikastolan!
Acelero el paso. Voy tarde, llegaré tarde al trabajo, espabila. Debería parar y poner gasolina. Ups, no he encendido la lavadora. La pondré a la noche. Corre. Claudia Goldin dice que la desigualdad de género empieza en el hogar...

En 55 ediciones, 93 personas han sido galardonadas con el Nobel de Economía. Claudia Goldin es la tercera mujer en conseguir este premio y la primera en hacerlo en solitario, “por avanzar nuestro conocimiento en los resultados de las mujeres en el mercado laboral”. Aunque su trabajo es positivista (no aborda problemas normativos relacionado con el diseño de políticas), al usar tanto una visión histórica como económica, contiene muchas ideas valiosas para diseñar políticas públicas efectivas que busquen reducir brechas de género. Una de las ideas importantes que subraya es que para desarrollar políticas efectivas debemos entender el origen del problema.

La curva de Goldin

La investigación de Goldin reveló que la participación de la mujer en la población activa de EE.UU. puede describirse mediante una curva en forma de U (Figura 1). Mediante el análisis de datos que se remontan desde finales del siglo XVII, demostró que en la economía agraria las mujeres participaban en mayor medida en el mercado laboral (en la agricultura, la ganadería, la fabricación de productos lácteos…) dado que este tipo de trabajo facilitaba compaginarlo con el cuidado familiar mucho más que los trabajos de la etapa industrial. Fue precisamente el auge de la industrialización lo que dificultó la combinación de trabajo con el cuidado del hogar, coyuntura que afectó enormemente a las mujeres que estaban casadas dado que el “trabajo industrial” tenía un estigma bastante negativo (marriage bars). La consecuencia fue que durante la etapa industrial la participación de la mujer en el mercado laboral se vio minorada.

Sin embargo, a principios del S.XX empezaron a surgir trabajos de servicios de administración y de gestión (white-collar work) que dieron lugar, lentamente, a lo que se conoce como la “revolución silenciosa” (The quiet revolution): una convergencia entre géneros de la participación laboral en el mercado y una convergencia, a veces hasta superior, formativa de las mujeres.

A partir de los años 70 las expectativas y las oportunidades de las mujeres pasan de querer tener un trabajo a querer tener una carrera profesional, por lo que muchas mujeres de esa generación decidieron invertir en formación.

Otro factor clave de esta “revolución silenciosa” fue la introducción y difusión de los métodos anticonceptivos. La capacidad de poder planificar la vida familiar retrasó la edad del matrimonio y la edad con la que las mujeres tenían su primer descendiente, tiempo que se invirtió en educación y en planificar una carrera profesional.

Figura 1: The U-Shaped curve

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Fuente: https://www.nobelprize.org/uploads/2023/10/popular-economicsciencesprize2023.pdf

En definitiva, Goldin demostró que no siempre se debe asociar el crecimiento económico a la participación de la mujer en el mercado laboral, de ahí el gráfico de la curva en U (Figura1). Existen otros factores tanto por parte de la oferta como de la demanda que afectan a la participación de la mujer: normativas sociales, expectativas y oportunidades del mercado laboral, conciliación del cuidado del hogar y familiar…

Otros estudios posteriores, como este con datos de 1890-2005 de 14 países industrializados, han ido confirmado el mismo comportamiento sobre la participación de la mujer en el mercado laboral en forma de U. 

La integración laboral de las mujeres y la brecha salarial

A pesar de que la educación de las mujeres en los países desarrollados ha alcanzado ratios parecidos a la de los hombres, incluso mayores en algunas profesiones, y que la brecha de participación en el mercado laboral ha mejorado muchísimo, los datos apuntan a que la convergencia salarial no termina de conseguirse y que en los últimos años se ha estancado incluso. (OECD, 2023)

Para tratar de averiguar por qué, Goldin analizó si la brecha se daba entre ocupaciones (por una mayor proporción de hombres en ocupaciones que están mejor remuneradas) o si la diferencia salarial se daba dentro de una misma ocupación. Descubrió que solo un tercio de la brecha salarial se podía explicar por una diferencia entre ocupaciones, mientras que los otros dos tercios ocurrían dentro de una misma ocupación. Además, en las ocupaciones que presentan mayores retribuciones, como los negocios o la salud, la diferencia salarial era mucho mayor. (Goldin, 2014)

En colaboración con Marianne Bertrand y Lawrence Katz, Goldin también pudo constatar que en países de rentas elevadas, al inicio de la carrera profesional la diferencia salarial entre géneros dentro de las mismas ocupaciones es pequeña. Sin embargo, eso cambia con la llegada del primer descendiente (El efecto maternidad – The parenthood effect): los ingresos de las mujeres caen inmediatamente, aun teniendo la misma educación y profesión que los hombres, y esa brecha ya no se consigue cerrar en el resto de vida laboral pendiente. El efecto de la maternidad (Figura 2) puede explicarse porque en muchos sectores, especialmente en los mejor pagados, las empresas esperan que las personas estén constantemente disponibles y tengan flexibilidad en los horarios (greedy jobs). Normalmente, son las mujeres quienes asumen una carga mayor en el cuidado familiar, lo que dificulta su progresión profesional y en consecuencia disminuye las posibilidades de obtener un retribución mayor.

Figura 2: The parenthood effect 

 

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Fuente: https://www.nobelprize.org/uploads/2023/10/popular-economicsciencesprize2023.pdf

La brecha de género en Euskadi

¿Y qué tal está Euskadi? Según un estudio de Iseak Diagnóstico del mercado laboral en Euskadi (II): las brechas generacionales y de género en el empleo vasco (2020), a pesar de que en Euskadi la integración en el mercado laboral de hombres y mujeres ha sido notable en la última década, sigue habiendo una brecha: en 2020 la tasa de ocupación de mujeres era del 67% y la de hombres un 74%. Las diferencias salariales también son notables y su evolución temporal no presenta signos apreciables de que la tendencia vaya a modificarse: “La brecha observada en el salario mensual alcanza el 14%. Aproximadamente, un 73% de esta brecha se explica por la diferencia en horas trabajadas entre hombres y mujeres, el resto se explicaría por las diferencias en el salario hora.” (Figura 3)

Figura 3: Brechas de genero salariales en Euskadi: salario neto mensual, horas trabajadas y salarios por hora. Datos de 2020. 

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Fuente: Elaboración ISEAK a partir de datos de la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales de Euskadi (EPDS 2020).

El estudio también revela que las brechas de género en el mercado laboral están ligadas a responsabilidades familiares que recaen en las mujeres: “En Euskadi, se estima que la maternidad disminuye de media la probabilidad de trabajar en 11 puntos porcentuales y agrava la parcialidad una vez dentro del mercado laboral. Para los hombres, la paternidad no supone ningún efecto en el acceso al empleo. Sólo un tercio de las mujeres que viven en pareja con menores de 5 años trabajan a jornada completa (más de 34 horas a la semana). Sin embargo, el porcentaje de hombres con menores de 5 años que trabajan más de 34 horas a la semana es del 67%”.

Afrontar este tipo de problemáticas es fundamental para la prosperidad. El marco de Competitividad Territorial de Orkestra establece la inclusividad como una dimensión transversal que envuelve el contexto estructural, el desempeño económico-empresarial y las palancas dinámicas. Si las mujeres somos tratadas de manera desigual en el mercado laboral, no solo es una cuestión de equidad sino también de eficiencia económica. Reducir la brecha de género y mejorar el encaje del talento femenino en el mercado laboral, seguramente, podría traernos mejoras en términos de bienestar y competitividad.

Bueno, ya, por fin, pufff, parece que he llegado a tiempo al trabajo. No ha empezado la reunión, ¡qué bien! A ver si me da tiempo de pasar por el baño antes de entrar… bueno me voy directo ya saldré en todo caso luego, creo que aguantaré. No será larga….  


Carme Vallverdu

Carme Vallverdú 

Carme Vallverdú es licenciada en Economía por la Universidad Pompeu Fabra y está especializada en Métodos Cuantitavos. Su carrera profesional se ha desarrollado en el mundo de la Auditoría y de las Finanzas completándola con un máster de Dirección de Control de Gestión en la escuela EADA y un máster universitario de Análisis Económico por la UOC (Universitat Oberta de Catalunya).

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