La transición demográfica actual hace necesario el diseño e implementación de un conjunto de acciones que den respuesta a la realidad de la baja tasa de fertilidad, el creciente envejecimiento de la población, el reemplazo generacional, la necesidad de la conciliación de la vida familiar y laboral, y la creciente inmigración. Estos parámetros afectan no solo al trazado de la pirámide poblacional, sino también al mercado laboral, que debe analizarse desde la transversalidad de género, ya que en la actualidad el discurso de acceso a puestos de trabajo pasa por la necesidad de la plena incorporación de la mujer. Así, en este post nos vamos a centrar en una expresión de la equidad de género, a saber, las opiniones sobre el papel adecuado de las mujeres en el mercado laboral.

En el Informe de Competitividad 2022 se mostraba que la sociedad vasca se autopercibe como igualitaria en cuanto al acceso al trabajo. Independientemente de la edad, la ciudadanía vasca considera que los hombres no deben tener más derecho que las mujeres a la hora de acceder a un empleo y está en desacuerdo con el patrón obsoleto de que el lugar del hombre está en el trabajo y el de la mujer desempeñando tareas de cuidados.

En este post hemos querido ampliar este análisis con un desglose por género, que se suma al ya realizado por edad en el Informe. Utilizando de nuevo la Encuesta Europea de Valores, exploramos el ítem “los hombres deben tener más derecho a un trabajo que las mujeres cuando los empleos escasean”; tratando de conocer las actitudes discriminatorias hacia las mujeres trabajadoras y analizando si las opiniones de hombres y de mujeres difieren en cuanto al grado de adhesión a las normas y estereotipos sobre la división sexual del trabajo y los derechos relativos de hombres y mujeres a acceder a recursos y oportunidades.

En la Figura 1 se observa que la sociedad vasca se autopercibe como igualitaria también independientemente del sexo y lo hace en mayor medida que en España o que en la media europea. Es más, solo en el segmento de mayor edad son los hombres vascos los que plantean un mayor desacuerdo que las mujeres en cuanto a la afirmación de que los hombres debieren tener más derecho que las mujeres a un trabajo. Esto indica que los hombres están incluso más convencidos que las mujeres sobre un acceso equitativo al mercado laboral. Este es un patrón que se comparte con Suecia, país que se sitúa a la cabeza del ranking del Índice de Igualdad de Género, con una puntuación, para 2022, de 83.9 sobre 100.

Figura 1: Población que cree que los hombres deben tener más derecho a un trabajo que las mujeres cuando los empleos escasean (2017-2018)

 Población que cree que los hombres deben tener más derecho a un trabajo que las mujeres

Fuente:  Encuesta Europea de Valores y Encuesta de Valores para el País Vasco. Elaboración propia

Sin embargo, estos datos contrastan con el hecho de que en Euskadi las condiciones laborales de las mujeres son más precarias que las de los hombres en aspectos relevantes como el tipo de contrato, la jornada laboral o la flexibilidad horaria. Según datos de EUSTAT de 2020 con respecto a las personas ocupadas, el 28 % de las mujeres trabaja a tiempo parcial frente al 9 % de los hombres. Además, el trabajo en fin de semana “siempre” afecta al 18 % de las mujeres y al 10 % de los hombres y una jornada de seis a siete días, la realizan el 18 % de las mujeres y el 13 % de los hombres. En cuanto a la flexibilidad horaria en la salida del trabajo, se disfruta por el 29 % de las mujeres y el 35 % de los hombres y son más las mujeres que trabajan en casa.

Por otro lado, en la Figura 2 ahondamos en el análisis previamente realizado en el Informe de Competitividad de 2022 que ya mostraba que la sociedad vasca está muy en desacuerdo con el patrón obsoleto de la división de roles que sitúan a los hombres en el trabajo y a la mujer desempeñando tareas de cuidados, abogando por el trabajo remunerado femenino de forma integrada y alterando la concepción tradicional de la familia.

En este caso, se observa que las mujeres vascas, generalmente más que los hombres, presentan una opinión muy en desacuerdo con la aseveración “el hombre trabajando, la mujer cuidando”. Aun así, los hombres también se muestran mayoritariamente en contra de ello, ya que la gran mayoría, independientemente de la edad, expresan estar en desacuerdo o muy en desacuerdo con esa afirmación. Nuevamente, las opiniones de los hombres y las mujeres vascas se encuentran más cercanas a las de suecos y suecas que las que se expresan en España y en la media de los países europeos.

Figura 2: Población que está de acuerdo con el patrón del hombre trabajando y la mujer cuidando (2017-2018)

Población que está de acuerdo con el patrón del hombre trabajando, la mujer cuidando

Fuente: Encuesta Europea de Valores y Encuesta de Valores para el País Vasco. Elaboración propia

Las mujeres son, por tanto, pioneras en la difusión de puntos de vista equitativos hacia los roles de género y los hombres se están poniendo al día, pero de nuevo esta autopercepción de la sociedad vasca choca con la realidad, ya que la tasa de ocupación de hombres y mujeres difiere en 5 puntos porcentuales (69,2 % y 64,6 % respectivamente), algo en lo que sí nos distinguimos de la realidad sueca, que es más paritaria, con tasas de ocupación no solo más altas que en el País Vasco sino también más similares entre hombres y mujeres (75,4 % y 73,2 % respectivamente). En las tareas relacionadas con los cuidados también se observan diferencias, ya que, de acuerdo con la última encuesta de uso del tiempo, que es del año 2018 en el País Vasco, los hombres dedicaban, de media, 26 minutos al día a tareas relacionadas con el cuidado de las personas del hogar (frente a los 44 minutos de las mujeres) y 1h:24m a tareas domésticas, frente a las 2h:44m de las mujeres. Aunque no hay datos comparables para Suecia, los indicadores en cuanto a uso del tiempo del Índice de Igualdad de Género, muestran que el porcentaje de hombres y mujeres que se dedican al cuidado diario de personas es muy similar (27 % y 29 %) pero que, incluso en ese país, las tareas domésticas son más habituales en las mujeres, con un 74% de ellas indicando que las realizan habitualmente, frente al 56% de los hombres.

Podemos concluir que la sociedad vasca se autopercibe como un territorio avanzado en cuanto a equidad de género en lo relativo al trabajo y al reparto de roles entre hombres y mujeres y que en esos valores nos asemejamos más a la sociedad sueca que a la española, pero que la realidad del acceso al mercado laboral y al reparto de tareas domésticas y de cuidados aún dista de ser paritaria. Debemos, por tanto, seguir avanzando para que la situación real refleje la positiva imagen de equidad que transmitimos a través de nuestras opiniones.


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Susana Franco 

Susana Franco es investigadora sénior de Orkestra, Doctora en Económicas por la Universidad de Nottingham y trabaja en Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad como investigadora desde 2010. Sus principales actividades y responsabilidades incluyen llevar a cabo investigaciones de carácter cuantitativo y cualitativo, así como coordinar y desarrollar proyectos sobre clústeres, competitividad, desarrollo regional y bienestar; publicar los resultados de las investigaciones en revistas académicas internacionales, libros e informes; interactuar con distintos agentes regionales e internacionales; contribuir a la formación en el campo de la competitividad; y supervisar a estudiantes de doctorado

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Mercedes Oleaga

Mercedes Oleaga, técnica sénior de Orkestra, es Licenciada en Sociología y cuenta con un Diploma de Estudios Avanzados en Economía Internacional y Desarrollo y un Postgrado en Investigación Social Aplicada, todo ello por la Universidad del País Vasco.

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