Podría haber iniciado este post con las célebres líneas del malogrado presidente JFK en su discurso inaugural del 20 de enero de 1961. Sin embargo, creo que quizás ya han sido empleadas por otras personas en demasiadas ocasiones y preferiría quedarme con las que pronunció su hermano Robert F. Kennedy el 6 de junio de 1966 en Sudáfrica y que dice así: “Few will have the greatness to bend history itself, but each of us can work to change a small portion of events and in the total of those acts will be written the history of this generation”.

Pues bien, en esta línea, muchas empresas han adoptado una actitud proactiva de ayuda ante la crisis sanitaria y económica que ha provocado la pandemia del nuevo coronavirus, fabricando productos necesarios tales como mascarillas, pantallas, gel hidroalcohólico, etc. De igual manera, las operadoras energéticas en España están apoyando esta lucha.

Así, además de medidas fundamentales como garantizar el mantenimiento y la calidad del suministro, muy en especial para los centros hospitalarios, y la seguridad de su personal; también han implementado medidas relacionadas con la flexibilización de los pagos, el aplazamiento de las facturas a diferentes colectivos, etc. e igualmente han donado millones de euros en material sanitario junto con otras muchas empresas del país.

También pequeñas empresas y particulares están apoyando en esta lucha. Hace unos días leía por ejemplo que, en Italia, los propietarios de sistemas fotovoltaicos de autoconsumo están donando una parte de los incentivos que reciben por su producción a las autoridades sanitarias.

Como consecuencia del desarrollo de sistemas de autoconsumo de generación distribuida con energía solar fotovoltaica y otras renovables, del almacenamiento de energía eléctrica y térmica, así como de una gestión de la demanda de electricidad más activa; el modelo de negocio de las compañías eléctricas tradicionales está en proceso de transformación, empujando a estas empresas a reorganizar su actividad. Asimismo, en este contexto, están surgiendo diferentes modelos de negocio tal y como se mencionaba en un estudio que recientemente publicamos.

Los modelos de negocio en el sector eléctrico se organizan bajo un marco jurídico, de políticas y regulación, concreto; que determina una parte de los ingresos y, en cierta medida, la viabilidad de dichos modelos. De esta manera, y a modo de ejemplo, en los últimos años, se han planteado también mecanismos de apoyo al desarrollo e implementación de tecnologías de generación eléctrica con bajas emisiones, como la solar fotovoltaica, así como tecnologías asociadas como el almacenamiento de energía eléctrica en baterías, que en el caso de incentivos económicos, los propietarios de sistemas fotovoltaicos italianos estarían, en parte, renunciando a favor del sistema sanitario de su país.

Entre los modelos de negocio que han surgido, en primer lugar, se recogen aquellos relacionados con la oferta de electricidad, en este caso con la generación distribuida. Aquí se incluyen los modelos de actividad relacionados con el apoyo a la generación distribuida, salvo la fabricación o desarrollo de elementos físicos (como los paneles solares) o virtuales (como el software).

En segundo lugar, siguiendo la cadena de valor del suministro eléctrico, se recogen los modelos asociados a la gestión de la demanda. En este caso, se incluyen actividades como la agregación de demanda, medidas de eficiencia energética y otras orientadas al mayor control y seguimiento del consumo energético.

Como consecuencia del desarrollo tecnológico han surgido nuevos modelos de negocio relacionados con el almacenamiento. Además, fruto de la combinación de los modelos anteriores, se encuentran los modelos agregados zonales.

Como ya se ha indicado, las compañías eléctricas tradicionales están realizando un esfuerzo por adaptarse al nuevo entorno y, es por ello, que las utilities pueden desarrollar nuevos modelos de negocio en los diferentes ámbitos de los recursos distribuidos ya mencionados.

La fabricación de baterías u otros sistemas de almacenamiento se consideran en otro apartado junto con actividades de desarrollo tecnológico y consultoría. En este caso, se incluye, primero, la producción desde elementos físicos dentro de un contexto de generación y suministro eléctrico tradicional (fabricantes de obleas, módulos, inversores, etc.) hasta los elementos más virtuales como puede ser un software o plataforma de intercambio de datos o la tecnología blockchain. La parte de consultoría se refiere a aquellas empresas que se dedican a actividades propiamente relacionadas con esta actividad de apoyo, guía, etc.

Finalmente, también han surgido nuevos modelos de negocio que ofrecen diferentes formas de financiar los nuevos proyectos, más allá de los habituales ofrecidos por las tradicionales entidades financieras.

Sin embargo, y a pesar del aparente orden descrito, no hay un desarrollo único. Es decir, las empresas en su intento por buscar su nicho de mercado pueden combinar varios modelos de negocio. De todas, quizás, sean las empresas dedicadas al desarrollo tecnológico más físico (fabricación de baterías o de módulos fotovoltaicos, por ejemplo) las que menos modelos de negocio combinan en su actividad.

Como puede verse en este ámbito, son numerosas las oportunidades que el proceso de transición energética está desarrollando para los diferentes agentes. Pero estas oportunidades requieren de una implementación óptima y que sean aquellos proyectos más eficientes los que se lleven a cabo.

El actual contexto económico y sanitario podría ralentizar el desarrollo de los recursos distribuidos, ante la emergencia de invertir fundamentalmente en Sanidad y en ayudas para que se retome la actividad que permita la recuperación del empleo. Sin embargo, invertir en energías renovables, tal y como preveía el pacto verde europeo, teniendo en cuenta las oportunidades de los recursos distribuidos (con menores volúmenes de inversión más dispersos) podría ser un ejemplo de cómo “each of us can work to change a small portion of events and in the total of those acts will be written the history of this generation”.

Así, el logro principal de nuestra generación habría sido que, de manera casi simultánea, todo el mundo se habría quedado en casa de forma responsable para salvar vidas, y habríamos afrontado una crisis sanitaria y económica mundial, no dejando de lado el cumplimiento de los objetivos climáticos y medioambientales, necesarios para el futuro, tal y como el secretario general de la ONU nos recordaba el pasado día de la TIerra.

 


macarena larrea

Macarena Larrea

Macarena es Doctora en Promoción y Desarrollo de Empresas por la Universidad del País Vasco. Realizó una tesis sobre la “Internacionalización de los costes externos de la producción eléctrica”.

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