Hace 40 años, el Congreso de los Estados Unidos (EE. UU) estableció el Parque Histórico Nacional de Lowell. El fin de este parque consiste en recordar la historia industrial de esta tierra, en la que las fábricas textiles accionadas por agua catapultaron al país, incluidas las familias inmigrantes y las primeras mujeres trabajadoras en fábricas, a una nueva era industrial incierta, hace casi 200 años.

La historia de esta ciudad del Estado de Massachusetts me trae a la memoria nuestra revolución industrial, cuando alrededor 1850 llegó a nuestras tierras la Revolución Industrial con la creación del primer alto horno, que como la industria textil de Lowell, necesitaba una gran cantidad de energía. A partir de este momento, la actividad económica de Bilbao (y sus alrededores) se concentró casi exclusivamente en la siderurgia (industria intensiva en energía) y en la industria naval.

Lo que quería con este post era llamar la atención sobre las experiencias de países extranjeros en temas que tienen repercusión sobre nuestra industria. 

El tiempo ha pasado y ambas ciudades han sufrido importantes crisis económicas que les han impulsado a una nueva era, más cercana a los servicios y la cultura. No obstante, la energía sigue siendo el motor que nos empuja hacia los nuevos tiempos, manteniendo así su rol y relevancia en la competitividad de los territorios.

Como consecuencia de ello, la Cátedra de Energía de Orkestra (ahora Lab de Energía de Orkestra) emprendió un trabajo sobre la relación entre los precios de la energía y la competitividad industrial que finalizó en 2016. Más recientemente se han publicado otros dos estudios relacionados con los precios de la energía. El primero recoge una actualización de algunos datos del estudio de 2016 para el País Vasco y España, con las típicas limitaciones estadísticas.

El segundo recoge información sobre cómo se forman los precios de la electricidad y del gas en Francia y Alemania, tanto para consumidores domésticos como industriales. Cabe señalar que el objetivo de este trabajo eran los precios para la industria, pero no se pueden desligar los unos de los otros si se desea ofrecer una imagen lo más completa posible.

¿Qué es lo que nos enseña este nuevo estudio? Obviamente en él se incluyen muchos detalles de la formación de los precios de la energía, pero a continuación, voy a tratar de exponer algunas ideas en él recogidas.

Los precios de la electricidad en Francia se encuentran entre los menores de Europa y, por el contrario, en Alemania, entre los más elevados.

Los precios de la electricidad en Francia se encuentran entre los menores de Europa y, por el contrario, en Alemania, entre los más elevados. Por su parte, la situación en el gas es diferente, situándose en ambos casos en una posición más intermedia. Además, tal y como sucede en toda Europa, las tarifas reguladas están en la actualidad limitadas a los pequeños consumidores/consumidores domésticos.

En Alemania, el peso de los impuestos y otras tasas resulta muy elevado en los precios de la electricidad, en comparación con Francia; aunque conviene diferenciar entre niveles de consumo. De esta manera, en ambos países, los consumidores domésticos soportan una gran carga frente a los consumidores industriales, como consecuencia de dichos impuestos y tasas.

De hecho, en ambos países, existen mecanismos que permiten a las empresas y, en particular, a las intensivas en electricidad, beneficiarse de precios de la electricidad más competitivos. De esta manera, la industria intensiva en electricidad se beneficia de un nivel impositivo reducido sobre su consumo. Igualmente, en ambos casos existe la posibilidad de ver reducido el peso del componente relacionado con el desarrollo de tecnologías renovables (tasa EEG en Alemania y antigua CSPE en Francia) así como los peajes de acceso a la red.

También se ha desarrollado un dispositivo de compensación del carbono, tal y como permite la regulación europea, para compensar el coste del CO2 repercutido en los precios de mercado de la electricidad a las empresas expuestas a riesgo de fuga de carbono.

En ambos países, existen mecanismos que permiten a las empresas y, en particular, a las intensivas en electricidad, beneficiarse de precios de la electricidad más competitivos.

Asimismo, Francia, frente Alemania, cuenta con el ARENH, que permite al conjunto de consumidores, incluidos los intensivos en electricidad, beneficiarse de la competitividad del parque nuclear histórico cuando los precios de mercado de la electricidad son elevados. Este dispositivo y el anterior han sido objeto de aprobación por la Comisión Europea, lo que muestra la visibilidad y la seguridad jurídica de los consumidores intensivos en electricidad. Además, las empresas grandes consumidoras de electricidad cuentan con la facultad de interrumpir y de reportar su consumo.

Por su parte, en el caso del gas, la situación es, en cierta medida, diferente, dado que el peso del componente relacionado con la energía es superior que en electricidad. En ambos casos, cuentan con mercados donde adquirir el gas. Si bien, Francia tiene una reducida interconexión norte-sur, que parece que en breve será objeto de ampliación.

Como sucediera en el caso de la electricidad, los consumidores domésticos, son los que soportan todas las cargas (peajes de acceso a redes, impuestos y otros, etc.), dado que los grandes consumidores de gas, en particular, pueden aprovecharse de determinadas reducciones en el importe de los peajes de acceso a redes, así como en los impuestos.

Sin ánimo de ser más exhaustiva, que para eso está el informe completo, lo que quería con este post era llamar la atención sobre las experiencias de países extranjeros en temas que tienen repercusión sobre nuestra industria.

Como señalaba al inicio, la energía es un motor que nos empuja hacia nuevos horizontes desconocidos, pero en los que queremos estar presentes y deseamos que nuestra industria sea capaz de competir y sobrevivir, adaptándose a los nuevos escenarios. Para ello, es importante entender estas otras experiencias y aprender de ellas, pues el aprendizaje es imprescindible y no solo para los que nos dedicamos a ello, también para aquellos agentes que diariamente toman decisiones.

¿Podríamos desear “apropiarnos” también del lema del parque Histórico Nacional de Lowell de manera que podamos decir Bilbao (o pensando en más grande) “the Basque Country the continuing revolution”? Pongamos entonces sobre la mesa nuestro conocimiento para su aprovechamiento.


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Macarena Larrea

Macarena es Doctora en Promoción y Desarrollo de Empresas por la Universidad del País Vasco. Realizó una tesis sobre la “Internacionalización de los costes externos de la producción eléctrica”.

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