6 Mayo 2016

Indice regional europeo de desarrollo a debate

Susana Franco, investigadora de Orkestra, participó el pasado 6 de mayo en la conferencia “Líderes en PIB y a la cola en el desarrolo social: el índide regional europeo de desarrollo social a debate” organizada por la Fundación Catalunya Europa para debatir el potencial del índice regional europeo de progreso social (SPI) como complemento del PIB. El debate surge a raíz de la siguiente información: Catalunya se encuentra en la posición 52 en el ranking de regiones europeas según su PIB per cápita y, sin embargo, cuando se aplican los parámetros del índice de desarrollo social, cae hasta la posición 162 (de las 272 regiones europeas para las que se ha calculado el índice), muy por detrás de otras regiones españolas y europeas con PIB per cápita más bajo.

Para dar respuesta a esta diferencia, expertos en la materia se reunieron para analizar cómo el SPI puede complemetar indicadores más tradicionales como es el PIB. El SPI, a diferencia del PIB, es el primer índice que no incluye indicadores económicos pero sí indicadores sociales y ambientales. Este índice, que se calcula para los países por la Social Progress Imperative, organización sin ánimo de lucro internacional, ha sido calculado para las regiones europeas como resultado de un projecto de esta entidad con la Dirección General de Política Regional y Urbana de la Comisión Europea y Orkestra.

El índice se divide en tres grupos de indicadores: necesidades humanas básicas (por ejemplo, acceso a la vivienda y alimentación), fundamentos del bienestar (como bajas tasas de abandono escolar prematuro) y las oportunitades de la gente (por ejemplo, formación a lo largo de la vida o inclusión de distintos grupos sociales). El hecho de que no incluya datos económicos hace que se pueda hacer comparaciones con el PIB, observándose que para niveles bajos de PIB, los incrementos en el mismo están asociados a importantes aumentos del SPI, pero que esta relación no está tan clara para países y regiones con niveles más altos del PIB. De hecho, existe una relación entre el aumento del PIB y la parte del SPI vinculada a las necesidades humanas básicas y las bases del bienestar, pero no hay sin emabargo una buena correlación con los indicadores de sostenibilidad ambiental y los de la salud, como puede ser la obesidad o con los indicadores de oportunidades.

Orkestra se ha involucrado en este proyecto porque el instituto entiende la competitividad en un sentido amplio que busca mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Susana Franco, que participó en el encuentro por haber formado parte del equipo que ha elaborado el índice europeo, apunta que un índice tan completo también comporta retos y hay algunas consideraciones metodológicas a tener en cuenta a la hora de interpretar los datos. Así, por ejemplo, se han tenido que combinar “fuentes oficiales como la encuesta de nivel de vida de Eurostat” con “otras no oficiales, como la enquesta Gallup” para poder medir algunos elementos que, si no, hubiesen quedado fuera del índice. Se puede acceder a la presentación completa aquí.

Además, hay elementos importantes como la calidad de vida de las personas mayores o el acceso a la cultura, para los que no existen datos a nivel regional que se puedan incorporar en el índice. A pesar de estos retos, los datos disponibles apuntan a que la situación de progreso social en Cataluña (también en el País Vasco) no es equiparable con la de progreso económico (medido a través del PIB per cápita). Ahora nos corresponde intentar averiguar el por qué de estas diferencias y qué podemos hacer para progresar también en la competividad entendida de esta manera más amplia.

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