En los últimos años, el cine y las series producidas en Euskadi atraviesan un momento especialmente dulce, como señalaba José Luis Rebordinos, director del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, Zinemaldia, el cine vasco “vive uno de los mejores momentos de su historia, si no el mejor” (noticias de Gipuzkoa, 2025). La última edición del festival fue una buena muestra de ello. Un total de 38 producciones vascas participaron en sus distintas secciones, casi el doble que el año anterior. En la Sección Oficial compitieron seis títulos, tres de ellos en euskera, Maspalomas, Karmele y la serie Zeru Ahoak, y la Concha de Oro fue para Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa. Este impulso se ha visto refrendado también en el circuito de premios nacionales. En los Premios Feroz, Los domingos se alzó con 5 galardones principales, entre ellos, al de mejor película dramática. Con los Premios Goya a la vuelta de la esquina, el audiovisual vasco llega con once películas nominadas que, en conjunto, reúnen alrededor de cuarenta nominaciones. Entre ellas destacan especialmente Los domingos, con trece nominaciones, y Maspalomas, de Aitor Arregi y José Mari Goenaga, con once candidaturas.

Este buen momento del audiovisual en Euskadi no es fruto de la casualidad. Responde, en buena medida, al talento existente en el territorio en todas las fases de la cadena de valor: guion, dirección, interpretación, producción y perfiles técnicos, entre otros, que hacen posible el desarrollo de proyectos de calidad. A ello se suma una larga tradición audiovisual, de la que el Zinemaldia es uno de los principales exponentes. Pero este contexto favorable es también el resultado de una apuesta institucional sostenida en el tiempo, orientada a acompañar al sector mediante políticas públicas orientadas a reforzar su profesionalización, visibilidad y competitividad.

El apoyo institucional al sector audiovisual en Euskadi se articula a través de un conjunto de herramientas que han ido consolidando un ecosistema dinámico. Además de las ayudas directas a la producción, con especial atención a los proyectos en euskera, destaca la labor de entidades como Zineuskadi, centrada en la promoción, distribución y exhibición del cine vasco; la red de las tres Film Commissions territoriales, que actúan como ventanilla única para facilitar los rodajes mediante la tramitación de permisos, el acceso a localizaciones, la coordinación con administraciones y proveedores locales y el acompañamiento a las productoras durante todo el proceso; o la iniciativa Basque Films, orientada a impulsar la internacionalización del sector, entre otras actuaciones.

A todo ello se suma el nuevo marco de incentivos fiscales, aprobado en 2023, que refuerza la consideración del audiovisual como un sector estratégico: no solo por su dimensión cultural, sino también por su capacidad de generar empleo, atraer inversión y proyectar el territorio en el ámbito internacional. Este nuevo marco fiscal busca reducir riesgos, facilitar la inversión público-privada y fomentar un tejido empresarial competitivo, que apueste por la innovación.

Como hemos podido constatar en nuestro último informe publicado en el Observatorio Vasco de la Cultura, los datos acompañan esta evolución positiva. En 2023 se contabilizaron 1.611 empresas activas en el ámbito Audiovisual y Multimedia en Euskadi, lo que representa un incremento del 6,48 % desde 2020. La densidad empresarial también destaca: con 73,34 empresas por cada 100.000 habitantes, Euskadi supera ampliamente la media estatal (52). En lo que respecta al empleo, el sector ocupa a 6.916 personas, lo que supone un aumento del 15,81 % en tres años. Actualmente, el audiovisual representa casi el 20 % del empleo dentro de las Industrias Culturales del territorio, cifras que confirman su creciente relevancia dentro del ecosistema cultural y creativo de Euskadi.

Tal y como recogimos en el proceso de elaboración del informe, los propios agentes del sector coinciden en que este crecimiento no es casual ni pasa desapercibido. Señalan que la combinación entre una demanda creciente de contenidos y la entrada en vigor del nuevo marco fiscal ha dinamizado claramente el ecosistema. Euskadi se percibe como un territorio atractivo para la producción audiovisual, también desde fuera, lo que ha generado nuevas oportunidades para las empresas locales y para sectores relacionados como los servicios técnicos, la logística o la hostelería.

 No obstante, los propios agentes del sector también identifican con claridad algunos desafíos. Señalan que una parte importante de los grandes rodajes que llegan al territorio está liderada por productoras externas, lo que plantea interrogantes sobre hasta qué punto este dinamismo se traducirá en un fortalecimiento estructural del tejido empresarial local. Asimismo, advierten de que el incremento de rodajes simultáneos está generando tensiones en la disponibilidad de personal técnico especializado. La coincidencia de múltiples producciones en un mercado de tamaño limitado dificulta la cobertura de determinados perfiles y evidencia la escasez de profesionales clave, especialmente en ámbitos como la producción ejecutiva, la comercialización o la distribución. En este contexto, el sector plantea también la necesidad de reflexionar sobre si las infraestructuras actualmente disponibles, como platós y espacios de producción, resultan suficientes y adecuadas para responder al volumen y a las exigencias de la actividad, y para acompañar el crecimiento y la consolidación de las productoras. 

A pesar de estos retos, el propio sector subraya los importantes avances logrados en los últimos años y valora positivamente el camino recorrido. Precisamente por ello, la mayoría de los agentes coinciden en la necesidad de consolidar el impulso actual mediante una estrategia compartida de desarrollo. Entre las prioridades señaladas destacan el refuerzo de la profesionalización, con programas de formación ajustados a las necesidades reales del mercado, tanto en el ámbito técnico como en el estratégico, una mayor coordinación entre administraciones y agentes para agilizar trámites y el acceso a ayudas; y el impulso de infraestructuras y servicios especializados que permitan ampliar y estabilizar la capacidad productiva del territorio.

También apuntan hacia el papel que podría desempeñar Zineuskadi como agente clave en la gobernanza del sector, ampliando su radio de acción. Los agentes plantean reforzar sus funciones en la promoción internacional, la coordinación de festivales y la colaboración con plataformas globales. Asimismo, consideran estratégico que Euskadi pueda asumir competencias en materia de certificación audiovisual, lo que permitiría a las productoras gestionar de forma integral sus proyectos dentro del territorio, reducir la dependencia de organismos externos y agilizar procedimientos esenciales para, entre otras cosas, acceder a los incentivos fiscales.

Euskadi se encuentra, en definitiva, en un momento clave. El reto ya no es solo seguir creciendo, sino consolidar el ecosistema y fortalecer las bases que han hecho posible este impulso para afrontar el futuro con ambición.


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Ibone Eguia

Ibone es graduada en economía por la Universidad del País Vasco. Trabaja como Investigadora Predoctoral en Orkestra en proyectos relacionados con el Análisis de la Competitividad del Tejido Cultural Vasco.

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