Una base industrial sólida confiere a los territorios una mayor resiliencia, así como una importante fuente de bienestar. Las directrices europeas (Informes Letta y Draghi) abogan por una mayor integración económica, un fortalecimiento de las cadenas de valor, y un impulso a la innovación, la descarbonización y la seguridad económica como estrategia para mantener una industria fuerte. Pero, ante estas dinámicas que se están produciendo en un plano amplio, ¿qué implicaciones tienen estas directrices en territorios como el nuestro?
Para abordar esta cuestión, nos centraremos en el Plan de Industria – Euskadi 2030, una estrategia diseñada para impulsar un modelo industrial sostenible, digital, resiliente y competitivo en el País Vasco. Nos servimos también de los aprendizajes que extraemos de nuestro paso por el Málaga Conference on Industry Innovation (MinnD Conference 2025), los cuales vinculamos a los tres ejes del Plan: más industria, mejor industria y menos emisiones. Este enfoque nos permite situar los debates de índole global en la realidad y la ambición industrial del territorio.
Euskadi cuenta con buenas mimbres para avanzar hacia una industria más resiliente, que otorgue centralidad a los diversos actores del territorio y se valga de sus fortalezas.
El primer eje del Plan de Industria – Euskadi 2030 responde a la necesidad de desarrollar una base productiva más fuerte; es decir, Más Industria. Las cinco prioridades clave que establece quedaron reflejadas en los debates de la MinnD Conference 2025. Sobre la primera, consolidar el arraigo de las grandes empresas tractoras para evitar deslocalizaciones, se reforzó la idea de apoyar el arraigo territorial de dichas empresas, bajo la advertencia de los riesgos de una economía de "dos velocidades" causada por la venida de multinacionales sin lazos territoriales y totalmente desligadas de las pymes locales. Sobre la segunda prioridad, apoyar el crecimiento de las pymes industriales mediante financiación y apoyo estratégico, se resaltó el cambio hacia un modelo de atracción de inversiones extranjeras más orientado a la integración territorial y a largo plazo, promoviendo sostenibilidad y cohesión local.
La tercera prioridad, completar las cadenas de valor y fomentar startups industriales, se conectó con la presentación sobre el modelo de integración territorial que acelera startups y beneficia tanto a empresas como a comunidades. Las dos últimas prioridades, relacionadas con la atracción de inversión extranjera de alto valor añadido y la internacionalización de las empresas vascas fueron destacadas, subrayando la importancia de un enfoque territorialmente integrado para fomentar innovación y competitividad.
Estas reflexiones nos recuerdan la relevancia de una política ambiciosa que defina y active líneas de actuación que permita a Euskadi avanzar hacia un tejido empresarial más fuerte y de mayor autonomía estratégica. Ello requerirá, indudablemente, de una fuerte convicción territorial, que reconozca sus especificidades y sepa potenciar sus capacidades.
Fomentar un ecosistema colaborativo, abierto y resiliente, con talento diverso y estructuras que faciliten la innovación constante es el camino a seguir para Euskadi.
El segundo bloque del Plan de Industria – Euskadi 2030, enfocado en construir una Mejor Industria, busca fortalecer la calidad tecnológica y organizativa del tejido productivo vasco. Se destacó las sólidas capacidades tecnológicas del País Vasco, especialmente en equipos eléctricos y manufactura avanzada. Se puso también de manifiesto la relevancia de la ciberseguridad e IA, lo cual reafirma el camino que Euskadi viene construyendo en esta materia, impulsado por agentes estratégicos como el Basque CyberSecurity Centre (BCSC) y el Basque Artificial Intelligence Centre (BAIC). En cuanto a promoción de infraestructuras físicas y digitales avanzadas, se presentó el Parque Tecnológico de Euskadi como ejemplo de éxito en un modelo multisitio que fortalece la competitividad, representando el 9% del PIB regional, y con más de 670 empresas y 23.000 profesionales. Seguir fortaleciendo los nodos en el territorio, así como desarrollar mecanismos para una efectiva transmisión de los aprendizajes en el conjunto del territorio son dos de las tareas a las que Euskadi se propone hacer frente.
Otro punto clave que se subrayó fue la importancia de la calidad universitaria, las interacciones presenciales (local buzz) y un entorno inclusivo para atraer y retener talento. Se destacó la necesidad de alinear la industria con las instituciones educativas para fomentar la cogeneración de conocimiento. Dada la extensa tradición de Euskadi en este ámbito, corresponde, ahora, seguir avanzando en esta dirección y acompañar la diversidad de capacidades existentes en el territorio. Se destacó la importancia de la cultura de innovación continua y la colaboración público-privada para la gestión sostenible de los recursos territoriales. Estas declaraciones reiteran la importancia de que Euskadi continúe fomentando espacios donde generar sinergias y desarrollar innovación.
En su conjunto, estas reflexiones ponen de manifiesto la importancia de mantener la colaboración que tanto caracteriza a nuestro territorio, consolidando Euskadi como un territorio de innovación abierta que integra diversos agentes y favorece las sinergias entre ellos. A tal efecto, resulta pertinente proseguir con el desarrollo de capacidades tecnológicas, complementadas con infraestructuras físicas y digitales de vanguardia, que además fomenten un entorno de talento dinámico e inclusivo.
Euskadi se encuentra ante una oportunidad estratégica para fortalecer su liderazgo industrial si consigue adaptar su industria a los desafíos de sostenibilidad.
El tercer bloque del Plan de Industria – Euskadi 2030 se enfoca en avanzar hacia una industria de Menos Emisiones, descarbonizada y comprometida con el medio ambiente. La transición verde se ve como una oportunidad estratégica, no solo como una obligación, permitiendo la descarbonización sin comprometer la competitividad, como establece el Plan.
Se destacó la importancia de una visión multinivel, que integre el marco del Pacto Verde Europeo a nivel macro, y a nivel meso y micro, para incorporar nuevas dinámicas en las estructuras industriales. La economía verde y la transición energética ofrecen oportunidades que Euskadi no debería pasar por alto; debemos, necesariamente, explorarlas y aprovechar sus potencialidades. El éxito de esta transformación dependerá de la colaboración entre actores públicos, privados y la ciudadanía, buscando respuestas colectivas hacia una industria verde, equitativa y sostenible. Se subrayó, así, la relevancia de la compra pública verde como un paso esencial para la economía baja en carbono.
Por lo tanto, identificamos tres ejes de acción prioritarios para Euskadi: la adopción de una visión multinivel que articule la estrategia europea con las políticas regionales; la cooperación y la gobernanza compartida entre empresas, instituciones y ciudadanía; y la compra pública verde. Adaptar la industria a los desafíos de sostenibilidad debe ser una prioridad transversal, con oportunidades significativas para la industria vasca en la transición energética y la economía circular. Esto no solo mejorará la competitividad, sino que posicionará a Euskadi como un modelo de sostenibilidad industrial.
Euskadi tiene un gran potencial para liderar una industria más competitiva, inclusiva y sostenible. La clave está en construir sobre nuestras fortalezas territoriales y conectar con un futuro más verde y resiliente.
En conclusión, Euskadi se encuentra en un momento clave para definir su futuro industrial. El Plan de Industria – Euskadi 2030 tiene la oportunidad de consolidar una transformación profunda, basada en fortalecer la base productiva, avanzar tecnológicamente mediante un modelo colaborativo y construir una industria descarbonizada y sostenible. Estos ejes interconectados pueden posicionar a Euskadi como líder en la industria del futuro.
Los debates y aprendizajes de la MinnD Conference 2025 delinearon que la transición hacia una industria más resiliente, avanzada y sostenible depende de tres factores esenciales. Primero, es crucial consolidar el tejido industrial local, apoyando tanto a grandes empresas como a pymes, e integrar la inversión extranjera de forma que beneficie el desarrollo territorial. Segundo, el avance tecnológico y organizativo debe basarse en la cooperación ecosistémica entre empresas, universidades y administraciones, garantizando un flujo constante de innovación. Finalmente, la descarbonización debe entenderse como una oportunidad estratégica para transformar la industria, posicionando a Euskadi como un actor central en este enfoque global. Estos enfoques integrados son clave para generar un crecimiento industrial competitivo, sostenible y adaptado a los desafíos del siglo XXI.

Maria Roldán
Maria es investigadora predoctoral en Orkestra, donde colabora en proyectos relacionados con la efectividad de la empresa y el bienestar de las personas. Es graduada en Empresa Internacional por la Universidad de Barcelona, y ha completado sus estudios oficiales con un máster en Finanzas Corporativas en la Universidad de Lausanne. Además, cursó un año en la Universidad de Durham, Inglaterra, desde donde se enfocó en el ámbito de las Finanzas Conductuales y Teoría de Juegos.
Maddalen Alkorta
Maddalen trabaja como investigadora predoctoral en Orkestra, actualmente en proyectos relacionados fundamentalmente con bienestar y empresa inteligente