La inmigración en España es uno de los fenómenos sociales y económicos que mayor interés suscita por sus múltiples implicaciones en las diferentes esferas socioeconómicas. El Informe de Competitividad del País Vasco 2022 ya identificaba la necesidad de integrar con éxito al colectivo inmigrante en el mercado de trabajo como uno de los grandes retos demográficos. Sin duda, avanzar en la adopción de una estrategia integral que consiga alinear políticas de empleo, formación y migración será fundamental.

Con ello en mente, en mi trabajo final máster, desarrollado para obtener el máster universitario de Análisis Económico de la UOC, ahondo en esta problemática. En el trabajo analizo de forma cuantitativa las desigualdades salariales existentes entre personas nativas e inmigrantes en el mercado de trabajo español, con el fin de determinar si existen signos de posible discriminación en la configuración de dichas desigualdades. Para ello, considero, entre otros, la evolución de los salarios y las condiciones de trabajo a lo largo del tiempo, la perspectiva de género y el nivel de formación de las personas. En concreto, profundizo en el salario de las personas de menor nivel de formación, por dos razones: por ser este uno de los grupos que peor acogida tiene entre las personas inmigrantes por parte de la sociedad, y porque, dado su bajo nivel de especialización, trasladar sus habilidades al país de destino supone un menor reto en comparación con aquellas personas inmigrantes más formadas.

A continuación, rescato algunas de las conclusiones más relevantes que emergen del estudio:

Una imagen general del conjunto del mercado de trabajo español apunta a la existencia de una brecha salarial a favor de las personas nativas, sin llegar a observarse signos de discriminación hacia el colectivo inmigrante.

Queda de manifiesto que el mercado de trabajo agrupa colectivos de naturaleza muy distinta y que el sexo y la nacionalidad son determinantes a la hora de configurar el salario de las personas. De ahí la existencia de una brecha salarial que se explica casi en su totalidad porque las personas nativas cuentan con unas condiciones innatas favorables que facilitan su acceso a una carrera laboral más próspera. Me refiero a aspectos como el dominio del idioma, una cultura de trabajo ya integrada, una mayor continuidad de la trayectoria laboral, etc. Sin embargo, las personas inmigrantes han de superar todas estas dificultades, haciendo que, a pesar de su potencial, tengan mayores dificultades para ponerse en valor y aspirar a desarrollar una carrera laboral exitosa. Por tanto, podemos afirmar la existencia de una brecha salarial sin que se den signos de discriminación hacia el colectivo inmigrante.

Introduciendo la variable de sexo en el análisis, se observa una mayor paridad salarial entre mujeres nativas e inmigrantes, en comparación con sus pares masculinos.

La variable de sexo aparece como determinante a la hora de configurar el salario de las personas. Así, se observa una homogeneización a la baja en el sueldo de las mujeres, tanto nativas como inmigrantes. En el análisis de los salarios de sus pares masculinos, encontramos mayores disparidades.

Ahondando en el colectivo de personas de menor cualificación, la variable de sexo cobra aún mayor relevancia, detectándose dos comportamientos diferentes en función del sexo de las personas.

En el caso de los hombres, se aprecian signos de disparidad salarial atribuibles a discriminación contra los hombres inmigrantes de menor nivel educativo. Sin embargo, se produce una igualación salarial entre las mujeres nativas e inmigrantes de menor nivel de cualificación. Los indicios apuntan a que aquellas trabajadoras de menor nivel educativo, independientemente de su nacionalidad, presentan una posición desfavorable en el mercado de trabajo. Las mujeres nativas de baja cualificación apenas ejercen una superioridad salarial respecto a sus homólogas inmigrantes.

Este estudio es una aproximación inicial al fenómeno, pero ante la complejidad de la temática, me gustaría seguir indagando en varios aspectos como:
- las características personales y profesionales que mayor peso tienen en el gap salarial.
- el grado de complementariedad y sustituibilidad entre personas trabajadoras nativas e inmigrantes.
- el fenómeno de la sobreeducación.
- la realidad de las personas no ocupadas y las empleadas en la denominada economía sumergida.
- otros aspectos a considerar sobre la persona inmigrante como el país de origen, la lengua materna o el año de llegada.

Consciente de que la constatación de diferencias salariales apunta a una problemática social estructural, confío en que aportaciones como esta contribuyan en el enfoque de un abordaje más integral del fenómeno migratorio, abordaje necesario a la hora de establecer y priorizar políticas sociales adecuadas a las necesidades específicas de cada colectivo.


miren larrea

Maddalen Alkorta

Maddalen trabaja como Técnica de investigación en Orkestra, actualmente en proyectos relacionados fundamentalmente con bienestar y empresa inteligente

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