¿Recuerdan el cuento de los tres cerditos? Durante muchos años, ese cuento me ha hablado sobre la importancia del trabajo y de la previsión ante eventualidades negativas. Cierto es, que también me ha llevado a reflexionar sobre la necesidad de contar con un parque de viviendas adecuado para evitar que acontecimientos como huracanes, ciclones u otros dejen a su paso una población aún más empobrecida, algo muy habitual en zonas del Caribe por ejemplo.

Avanzado ya el s. XXI, en pleno proceso de transición hacia la descarbonización de las economías y en un momento con elevados niveles de precios de la energía, podríamos volver a contar el cuento desde otra perspectiva, donde el lobo sería la factura energética y la eficiencia energética y las energías renovables serían digamos el tipo de vivienda (paja, madera o cemento).

En recientes fechas publicamos un informe sobre eficiencia energética y renovables en los sectores residencial y comercial, que complementaba otro del año pasado sobre eficiencia energética en el sector industrial. En dicho informe (el de 2021) se ponían de manifiesto dos cuestiones fundamentales. La primera se refiere al concepto de eficiencia energética, que tradicionalmente se ha interpretado desde el punto de vista técnico (relación entre inputs y ouput) o económico (utilización de la energía de la manera más coste-eficiente). En los últimos años, se ha incorporado el análisis del impacto medioambiental (reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero-GEI) o la mejora en la seguridad de suministro.

La segunda cuestión es la necesidad de la eficiencia energética como palanca, para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones de GEI en todo el mundo en el medio plazo, muy en especial allí donde alternativas como la electrificación tengan un menor recorrido.

Haciendo un inciso, en el ámbito industrial, las inversiones en eficiencia energética pueden centrarse en la sustitución o adaptación de equipos, en el desarrollo de nuevos procesos operativos y de producción o de nuevas fuentes de energía, así como en una mejor utilización de los materiales. En todas estas áreas existen soluciones maduras y en fase de comercialización, como los sistemas de control integral de procesos y los contadores por intervalos, que optimizan el uso de la energía; los sistemas de monitorización de gases y los quemadores de alta eficiencia. Asimismo, resultan rentables las inversiones en sistemas de gestión de la energía y los equipamientos que optimizan los procesos de combustión, de utilización de calor y de recuperación de gases, al igual que los sistemas de control avanzados con ajustes de velocidad automáticos (en bombas, ventiladores, motores, etc.).

Volviendo a nuestro cuento, uno de los grandes desafíos es la descarbonización de un parque de edificios envejecido (dado que para los nuevos la legislación actual obliga a que se construyan con consumo casi nulo y cumplan requisitos de sostenibilidad estrictos). Como consecuencia, los hermanos del cuento, que ya tenían sus casas debían optar por la rehabilitación energética a través de medidas de ahorro y eficiencia energética, de cambios de vector energético para la producción de calor (calefacción, agua caliente sanitaria – o ACS-- y/o cocina). De esta manera, además de conseguir un consumo de la energía más eficiente, reducirían su impacto ambiental y verían reducir su factura.

No obstante, pese a los esfuerzos realizados, la rehabilitación energética de edificios ha avanzado a un ritmo muy lento y, de hecho, solo el hermano mayor había acometido las obras necesarias en ámbitos como la iluminación, la climatización, la automatización y el control de consumos, el mantenimiento de las instalaciones, la renovación de envolventes o la instalación de nuevos sistemas de ACS, con cero o bajas emisiones de GEI; o en favorecer la sustitución de equipos (p. ej., electrodomésticos, etc.) por otros más eficientes.

Como resultado, solo el hermano mayor se había adelantado al impacto en su factura de la actual escalada de los precios de la energía, habiendo además favorecido el proceso de descarbonización. Los hermanos menores que no habían invertido se encontraron con unas facturas muy elevadas, que los llevó a tener que pedir ayuda al hermano mayor.

Dado que los “cerditos menores” son más abundantes, los mayores deben acelerar el proceso mediante el despliegue de estrategias integrales que afronten los retos medioambientales, económico-financieros, regulatorio, tecnológico y social. Deben animar a sus hermanos menores a invertir en eficiencia energética mediante la difusión de información (por ejemplo, sobre la bomba de calor), cambios regulatorios o normativos que establezcan obligaciones o impulsando el papel de intermediarios como los administradores de fincas.

Habría que ayudarles a afrontar las inversiones en eficiencia energética y energías renovables, para lo que deberían emitir señales regulatorias, económicas y de mercado claras sobre el valor del ahorro energético. Las estrategias de impulso a la eficiencia energética y las energías renovables en estos sectores residencial y comercial deberían tener en cuenta factores culturales, la estructura de propiedad de las viviendas, la legislación sobre el alquiler, la existencia de población económicamente vulnerable o con problemas de pobreza energética.

Asimismo, debido al potencial de los edificios para aportar flexibilidad al sistema eléctrico mediante gestión activa de la demanda energética, nuevos dispositivos flexibles y controlables, acumuladores eléctricos y térmicos o baterías de los vehículos eléctricos; se debería facilitar la integración masiva de renovables de pequeña escala y la mejora de la seguridad de suministro, impulsando la descarbonización y la calidad del suministro energético.

Un impulso decidido del mercado de rehabilitación energética de edificios generará oportunidades medioambientales, económicas y sociales. Contribuirá a la descarbonización y a la penetración de energías renovables distribuidas (fotovoltaica, hidrógeno verde entre otros). Facilitará el desarrollo de prácticas de economía circular, impulsará la electrificación de la economía y la integración de distintas soluciones y vectores energéticos e impulsará el sector de la construcción.

Asimismo, liberará recursos económicos gracias a un menor gasto en energía, ofreciendo la oportunidad de poner en valor actividades de innovación en productos y servicios o nuevas formas de movilidad. La rehabilitación de viviendas servirá también de apoyo y protección de los consumidores (en nuestro cuento cerditos) más vulnerables y con riesgo de exclusión o pobreza energética, mejorará la calidad de vida y la salud de la población.

En resumen, la rehabilitación energética de las viviendas y la integración de renovables en el sector de la edificación supone una gran oportunidad económica, industrial y medioambiental, con implicaciones sociales positivas. De esta manera, los cerditos menores serán capaces de enfrentar al lobo, perdón una elevada factura energética, y quién sabe, alguno de ellos igual podría encontrar una oportunidad laboral en el mercado de la rehabilitación energética (que apoyará la creación de empleo en la construcción en el medio plazo).

Ahora una pregunta que podríamos hacernos todos es ¿cuáles son los motivos que impulsaron al cerdito mayor a tomar dichas medidas desde el inicio? Sobre este tema volveremos más adelante, comentando los resultados obtenidos en el proyecto europeo WHY sobre predicción del consumo de energía doméstico incluyendo modelos causales en modelos del sistema energético, en el que participamos desde el Lab de energía y medioambiente 


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Macarena Larrea

Macarena Larrea, investigadora de Orkestra, es Doctora en Promoción y Desarrollo de Empresas por la Universidad del País Vasco. Realizó una tesis sobre la “Internacionalización de los costes externos de la producción eléctrica”.

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