Dos de mis chicos terminan este año la Universidad. ¡Cómo pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando estaban en primaria y la preocupación era aprender a leer bien, sumar y restar y maximizar el tiempo en el parque. Y ahora conversamos sobre las causas de la guerra de Ucrania y qué podemos hacer.

El otro día, hablando sobre sus expectativas y sus salidas profesionales, se me ocurrió ofrecerles el último trabajo sobre Empleo y capacidades verdes en la CAPV que hemos publicado en el Lab de Energía y Medio ambiente.

En dicho informe se pone de manifiesto que la transición energética está generando nuevos perfiles de empleo en todas las economías que tienen en común su enfoque en la sostenibilidad medioambiental.

Estos empleos, conocidos como “empleos verdes”, pueden referirse a nuevas ocupaciones y actividades o a empleos existentes, que requieren una actualización de las capacidades o formación específica para adaptarlas a nuevas necesidades. Además, permean en todos los niveles de la empresa: desde la alta dirección hasta puestos de gestión de departamentos y líneas de negocio, puestos con alta especialización y científicos, técnicos especializados y puestos en el rango más bajo de ocupaciones.

En general, se observa que los empleos verdes requieren personas con elevada cualificación y niveles de preparación significativos. Únicamente los puestos en los rangos más bajos de ocupación, los niveles de preparación exigidos son medios o bajos. Además, las competencias digitales se convierten en un factor clave. Cono consecuencia, los empleos verdes tienden a ofrecer salarios por encima de la media en cada categoría laboral, con variabilidad entre áreas de actividad, por lo que pueden considerarse empleos de calidad.

No se observan ni en el País Vasco, ni en general, unas estadísticas específicas sobre empleos verdes, lo que supone un problema para entender las dimensiones de la transición y de las necesidades de conocimiento asociadas.

Los escasos datos disponibles muestran que dos tercios de los empleos, que actualmente se pueden concebir como verdes, se refieren a actividades de protección ambiental, muy en especial, relacionados con la prevención y reducción de la contaminación. Entre los empleos orientados a la preservación y el mantenimiento de los recursos renovables, casi un cuarto se refiere al sector de producción de energía a partir de fuentes renovables.

El estudio también pone de manifiesto que hay que revisar el sistema de formación, para que permita a las empresas contar con las personas con los perfiles adecuados para desempeñar un empleo verde. En este sentido, el estudio concluye algo que he podido observar en mis chicos. Y es que todavía hay mucho margen de mejora tanto en la formación universitaria como en la formación profesional, aunque existen algunos pocos programas de estudio claramente alineados. En los próximos años será necesario orientar de manera más adecuada dichos planes. Asimismo, es fundamental avanzar en paralelo en el despliegue de programas de adaptación de las personas trabajadoras.

En todos los ámbitos habrá que desarrollar capacidades en torno a nuevas herramientas relacionadas con la sostenibilidad como el análisis de ciclo de vida y de la huella medioambiental, el ecodiseño y otros aspectos relacionados con la circularidad de materiales, entre otros.

El estudio concluye con una serie de recomendaciones para acomodar la oferta y demanda de empleos verdes, como establecer una hoja de ruta con necesidades de conocimientos y habilidades verdes a corto, medio y largo plazo en el mercado laboral vasco; impulsar la creación de foros específicos que reúnan a agentes relevantes (e.g., universidades, centros de formación profesional, instituciones de formación no reglada) o identificar mejores prácticas en formación reglada y no reglada y en el ámbito de la formación continua.

Además, se pueden crear esquemas de incentivos para la colaboración entre universidades (y centros de formación profesional), empresas y centros tecnológicos y de investigación en torno a programas de formación y de empleo verde y favorecer la contratación de perfiles verdes en áreas estratégicas para la CAPV.

En resumen, una de las claves del éxito del proceso de transición energética y descarbonización de la economía será, sin duda, mejorar las capacidades de las personas para llevar a cabo nuevas actividades y tareas relacionadas con la transición energética, la descarbonización de la economía y la sostenibilidad. Igualmente será necesario saber cuantificar las necesidades a cubrir.

A pesar de lo anterior y en especial de la existencia de una demanda de empleos verdes y de unos niveles salariales elevados, así como de su concienciación medioambiental, no he conseguido convencerles de que se decanten por un empleo verde a la hora de iniciar el acceso a su primer puesto de trabajo (más allá de las prácticas que ya han realizado). La consultoría y la banca parecen más atractivas para ellos.

Sin embargo, no me extrañaría que en algún momento de su futura trayectoria profesional acaben en un empleo con un cierto componente verde (ahí están las finanzas verdes por ejemplo en las áreas que les gustan). Otra cuestión, será que deberán adaptarse y aprender sobre la marcha, dado que por el momento esas áreas de conocimiento no se han encontrado recogidas en sus planes de estudio de una manera explícita.

Y como ya parafraseara al sargento Esterhaus de Canción triste de Hill Street, el profesor de Instituciones e Instrumentos Financieros, Alfredo Freije (qepd), en nuestra sesión de investidura de licenciados, ahora es mi turno, y por ello, desde aquí les digo a todos los nuevos graduados: ¡Tened cuidado ahí fuera! 

 

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Macarena Larrea

Macarena Larrea, investigadora de Orkestra, es Doctora en Promoción y Desarrollo de Empresas por la Universidad del País Vasco. Realizó una tesis sobre la “Internacionalización de los costes externos de la producción eléctrica”.

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