Acceder a una primera vivienda por parte de cualquier joven resulta quizás el evento más relevante en el proceso de su emancipación de vida personal. Sin embargo, los elevados precios de la vivienda, tanto en renta como en propiedad, y los ajustados salarios mensuales percibidos por aquellos que apenas empiezan su vida profesional, hacen realmente complicado que se produzca dicha independencia personal. En Euskadi la emancipación juvenil es un acontecimiento relativamente tardío en comparación con el resto de Europa. 

Las dificultades de acceso a una vivienda producen situaciones de exclusión entre los jóvenes y retrasan el cambio generacional, constituyendo un dilema para la sociedad en su conjunto. Así lo demuestran los descensos en las tasas de natalidad y los aumentos en las ratios de envejecimiento en el territorio (p.ej. hoy en día en Euskadi, la población menor de 35 años representa tan solo el 32,5 % de la población).

Las entidades públicas competenciales, como Gobierno Vasco y los ayuntamientos, impulsan conjuntamente diversas políticas que intentan mitigar esta situación entre los jóvenes, como programas orientados hacia la disponibilidad de viviendas protegidas, la complementariedad de la renta, y las ayudas a la rehabilitación del parque de viviendas. Pese a todo este esfuerzo, un 64% de los jóvenes menores de 35 años no se ha emancipado aún.

Es más, el 91,9% de aquellos entre 18 y 24 años todavía vive con sus padres; situación que se reduce al 66,9% cuando se trata de jóvenes entre los 25 y los 29 años, y al 29,9% en el caso de los de 30 a 34 años. Sin embargo, es muy importante destacar que solo el 33,3 % de estos jóvenes no emancipados reconocen necesitar un espacio propio para vivir; mientras un 41,8 % considera que no podrá independizarse antes de los cuatro años. En cuanto a la distribución por género, curiosamente el porcentaje de mujeres emancipadas con edades entre 18-34 años es sensiblemente mayor (40,1%) a la de los hombres emancipados (32%). Los jóvenes de nacionalidad extranjera en el territorio también presentan cifras de emancipación muy superiores: 73,8% respecto al 28,6%.

Conversaciones con especialistas en el territorio confirman que la situación de la emancipación en Euskadi ha variado muy poco en los últimos años. Según el informe Juventud, Emancipación y Necesidad de Vivienda en Euskadi (Observatorio Vasco de la Juventud, 2019) en 2015, el porcentaje total de personas emancipadas de 18 a 34 años era del 37,0%, siendo éste del 35,6% y 36% en 2017 y 2019.

Nuevamente, pese a todos los esfuerzos de los entes de gobierno e iniciativas sociales, estos números colocan hoy en día al territorio en su conjunto por debajo de la media de la UE, que es del 51,8%. Algo similar sucede con la edad media de emancipación, pasando ésta de 30,1 años en el 2015, a 30,4 y 30,2 años en el 2017 y 2019, respectivamente; casi cinco años por encima de la media europea (25,9). "Como en casa no se está en ningún lado", pensaríamos, recordando esta frase popular.

Pero hay una serie de datos al respecto sobre los que debemos poner una especial atención; por ejemplo, la edad media de emancipación en nuestro territorio difiere en seis años con la edad ideal declarada por los jóvenes (23,9 años). Otro dato relevante es que, del total de jóvenes emancipados que pagan una vivienda en propiedad, el 21,1% se encuentra por encima del límite máximo de endeudamiento recomendado, situando a estos hogares en situación de sobresfuerzo económico. En el caso de los jóvenes emancipados con viviendas en alquiler, este porcentaje se eleva hasta el 40%; mientras que, entre los jóvenes extranjeros, el porcentaje se duplica con respecto a los nacionales.

Blog Uplift 2

Blog Uplift 1

Estas circunstancias se intentan amortiguar a través de la provisión de complementos económicos periódicos. En este sentido, un 8,7 % de la juventud emancipada en el territorio afirma pertenecer a un hogar en el que se percibe algún tipo de ayuda social o económica (p.ej. renta de garantía de ingresos, ayudas de emergencia social, etc.); mientras el 20,4% de los hogares jóvenes en situación de sobresfuerzo asegura recibir alguna ayuda pública de este tipo. Aunque estos porcentajes habían venido descendiendo en los últimos años, es de esperar que se incrementen notoriamente debido a la actual crisis provocada por la Covid-19.

También como producto de las políticas y programas promovidos por Gobierno Vasco y los gobiernos locales, el 13,6 % de la juventud emancipada en Euskadi reside actualmente en una vivienda protegida, ya sea esta de protección oficial en propiedad (9,3%) o de protección en alquiler (4,2%).

De acuerdo con el informe del Observatorio Vasco de la Juventud mencionando anteriormente, los jóvenes vascos creen que las soluciones políticas deberían enfocarse más en: “… impulsar el alquiler con rentas más asequibles, incrementar el parque de viviendas protegidas, brindar un mayor número de apoyos a la compra de viviendas, reducir el valor del suelo, provocar la inexistencia de pisos vacíos, promover la rehabilitación de viviendas antiguas no habitadas, y rebajar los costes asociados a la financiación de viviendas,…”, entre otros.

En este sentido, se hace necesario examinar en detalle cómo se generan en la actualidad las políticas y programas que intentan reducir la desigualdad habitacional; cómo cooperan los diferentes gobiernos locales para implementar las acciones de choque; qué percepción tienen los beneficiarios de dichas políticas; qué áreas de mejora podrían tener; cómo se crean y gestionan los espacios de reflexión entre los múltiples grupos de interés; y cómo surge y se genera innovación en el proceso del diseño e implementación de las políticas para dar una mejor respuesta a los colectivos demandantes e incrementar así los niveles de bienestar en la sociedad.

Con este fin, en 2020 nació el proyecto H2020 UPLIFT, que anima a la sociedad europea a poner las voces de los jóvenes en el centro de la política de juventud y a discutir las diversas dimensiones que influyen en las oportunidades y capacidades de los jóvenes para acceder a una vivienda; al mismo tiempo que se intenta co-crear una agenda reflexiva que pueda ser de utilidad por los responsables de la elaboración y promoción de las políticas. UPLIFT será un programa de generación de conocimiento colectivo de tres años que involucrará a 16 ciudades europeas, una de las cuales será Barakaldo.

En Orkestra creemos en una competitividad territorial inclusiva y sostenible, que sitúe a la persona cada vez más en el centro de la razón de ser de la misma, y que, estimulando los impulsores y componentes competitivos de Euskadi, contribuya a mejorar el bienestar presente y futuro de sus ciudadanos. Esta es la razón por la que formamos parte de este proyecto.


NOEL MUNIZ Foto PEQUEÑA02

Noel M. Muñiz

Es investigador en el Instituto Orkestra. Durante su vida profesional ha formado parte de organizaciones públicas y privadas orientadas a la creación y el desarrollo estratégico de la pequeña y mediana empresa en América Latina, Estados Unidos y más recientemente en España.

Etiquetas: Lab de bienestar