En el Laboratorio de Desarrollo Territorial impulsado por la Diputación Foral de Gipuzkoa y en el que Orkestra facilita un proceso de investigación acción que implica a la Diputación y a las agencias de desarrollo comarcal, buscamos impulsar la transformación digital de las pymes guipuzcoanas. Las agencias adoptan un rol de ‘médico de familia’ con las pymes. Apoyadas en agentes expertos con conocimiento sobre tecnologías o condiciones para abordar procesos de digitalización, las agencias facilitan procesos de transformación digital en las empresas con las que, en su mayoría, ya cuentan con relaciones de confianza.

Este proceso de investigación acción partió con la Industria 4.0 como concepto central. Ya en 2017 fuimos conscientes de la necesidad de definir nuestra propia aproximación a dicho concepto. Como base, partíamos de considerar que la Industria 4.0 suponía la integración de sistemas ciber-físicos que, basados en el concepto de Internet de las Cosas, permite desarrollar procesos manufactureros inteligentes, auto-regulados e interconectados tanto horizontal como verticalmente (Kagermann et al., 2013; Lasi et al., 2014; Liao et al., 2017, Xu et al., 2018). Pero si queríamos respetar la realidad de nuestro tejido empresarial era necesario tener en cuenta las condiciones no-tecnológicas de la empresa en las cuales identificábamos un claro margen de mejora (definición de planes estratégicos, reconsideración del modelo organizativo o tener más conocimiento sobre el mercado en el cual compite la empresa). Del mismo, era imprescindible considerar, por ejemplo, la integración de ERPs como primer paso para comenzar la transición 4.0 (Sisti, 2019; Larrea et al., 2019). Por tanto, aunque la clara aproximación tecnológica del concepto se mantuvo, se trataba de ‘abrir’ dicha perspectiva con el fin de respetar la realidad y cumplir con nuestra misión: apoyar una transformación integral en la pyme que sirviera para hacerla más competitiva.

A finales de 2020 abrimos el proceso a otros sectores y la transformación digital se planteó como concepto que gana posiciones frente a la 4.0. Además, la crisis desencadenada por la COVID-19, ha acelerado la apuesta por la transformación digital. Este concepto parte, ya de base, desde una perspectiva más amplia. La transformación digital trata de desarrollar nuevos modelos de negocio mediante el uso del dato y la tecnología digital (Buer et al., 2018). Esto conlleva la redefinición estratégica de la empresa y aspectos como el cambio organizativo o el impulso a la cultura colaborativa con agentes externos. La digitalización es una parte (necesaria) de dicha transformación digital, ya que se refiere al proceso que, mediante la integración de tecnologías TICs, permite la conversión del formato análogo al digital y hacer uso del dato para su tratamiento y optimización de procesos (Scholz et al., 2018; Sugiyama et al., 2017).

En el taller del espacio de facilitadores de las agencias celebrado hace unos días, una persona de las agencias apuntaba a que el debate entre transformación digital e Industria 4.0 requería tener en cuenta el punto de partida del proceso de transformación que queremos facilitar en las empresas. La industria 4.0, seguramente, parte de la integración de las tecnologías 4.0 como catalizadora de una transformación empresarial que puede llegar a redefinir el modelo de negocio de la empresa. La transformación digital, con un abanico de tecnologías digitales en su seno, busca la transformación de los procesos productivos y por ende la transformación del modelo empresarial desde el comienzo.

Y es que no es la primera vez que en el ámbito del desarrollo económico y territorial nos topamos con una falta de precisión entre conceptos que pretenden describir la realidad o pretensiones del policy making en esta materia. En su día, conceptos como el de clusters, distritos de innovación o las economías de aglomeración han generado debates y la necesidad de un ejercicio de definición y acotamiento que no siempre se ha conseguido.

Lo mismo nos ocurre hoy con conceptos como la Industria 4.0 o la digitalización y la transformación digital. No existe una definición aceptada y generalizada para ninguno de esos tres conceptos y la apuesta de subirnos al tren de la transición digital con su consiguiente despliegue de programas e iniciativas lo requiere. He ahí una de las principales contribuciones de la academia en los procesos de policy making: el ejercicio de conceptualizar. Conceptualizar supone ‘poner nombre’ a la realidad. Permite sentar las bases para los procesos que implican a diferentes agentes en busca de una solución a un reto compartido. Si queremos trabajar juntos, primero tenemos que saber a qué nos referimos cuando hablamos. Así de simple y así de complejo al mismo tiempo.


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Miren Estensoro

Miren Estensoro es investigadora de Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad y docente en Deusto Business School. Es Doctora en Economía por la Universidad del País Vasco. Su investigación se centra principalmente en el desarrollo económico local, la gobernanza territorial y la articulación multinivel de las políticas competitividad.

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miren larrea

Amaia Zumeaga

Investigadora predoctoral de Orkestra y graduada en Liderazgo emprendedor e innovación por la Universidad de Mondragon, Amaia ha cursado el Master en Competitividad e Innovación impartido por la Universidad de Deusto.

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