¿Cómo afecta el COVID-19 a la economía urbana? ¿Qué medidas están adoptando las ciudades para mitigar los efectos que está provocando?

La crisis sanitaria provocada por el COVID-19 ya se ha transformado en una crisis económica y del mercado laboral con un actor especialmente vulnerable, las ciudades. ¿Por qué? muchas de las arenas donde las batallas serán más intensas se ubican en ellas. En primer lugar, las ciudades se han constituido como incubadoras de la epidemia con focos de contagio más rápidos. En España la región más afectada en términos absolutos y relativos ha sido Madrid. A 30 de marzo, alrededor del 45% de todas las personas contagiadas en EE.UU se ubicaban en el área metropolitana de Nueva York, la más grande y densamente poblada de todo EE.UU. Asimismo, el impacto de una crisis de estas características tiene consecuencias económicas que chocan con dos de los elementos clave en el funcionamiento de la ciudad: la aglomeración y la conectividad.

La actividad económica de las ciudades, en esencia, depende en gran medida de congregar a un número elevado de personas, empresas e instituciones. Esto es lo que en economía se denomina economía de aglomeración. Esto incluye a cafeterías, restaurantes, mercados y comercios, hoteles, centros comerciales, museos, eventos deportivos, congresos, centros educativos… La concentración de personas, a su vez, permite a las empresas contratar y atraer talento que puede ser altamente cualificado y especializado. Pero la relevancia de la aglomeración no sólo se basa en la concentración de personas, empresas e instituciones sino también en la conexión entre las mismas. Las ciudades se han convertido en epicentros del nuevo capital, creatividad e innovación, porque la proximidad genera serendipia, efecto 'spillover' y conexiones de las que brotan nuevas ideas y oportunidades. El confinamiento nos encierra a todos en casa y, de un plumazo, se lleva por delante todo lo que la aglomeración nos ofrece. A su vez, y muy relacionado con lo anterior, las ciudades son un punto clave de las redes internacionales y actúan como un imán para el turismo, la inversión o la cultura. También son clave en el comercio global y en el desarrollo de redes de trabajo y profesionales internacionales. Las restricciones de movilidad que provocará la crisis y su previsible salida escalonada tendrán consecuencias en esta dimensión.

Ante esta tesitura muchas ciudades ya se han puesto a trabajar preparando paquetes de medidas que mitiguen el efecto de la crisis. Desde Orkestra, y en el marco del proyecto Bilbao Next Lab, hemos puesto en marcha un ejercicio de benchmarking para conocer qué acciones y políticas están llevando a cabo otras ciudades. El análisis permite concluir que por el momento se están definiendo medidas para las dos fases de la crisis.

Los gobiernos locales, inmersos en una fase de resistencia, están, sobre todo, tratando de canalizar las medidas impulsadas desde los gobiernos nacionales, regionales y provinciales. En todos los casos analizados el grueso de las ayudas económicas procede de otras administraciones y las ciudades trabajan para su adecuada distribución mediante servicios de ventanilla única para empresas, autónomos y ciudadanía en general. Esto ha resituado políticamente a las ciudades visibilizando el hecho de que aunque cada vez son más importantes en el mapa global siguen dependiendo de otras realidades territoriales más amplias. Su adecuada imbricación en ellas es clave para su desarrollo.

Además, las entidades municipales están trabajando en el diagnóstico de necesidades e impacto para las empresas locales (Toronto mediante una encuesta online, por ejemplo) demostrando su papel singular como agentes de cercanía.

Otro tipo de medidas comunes son la posposición o exención de tasas municipales, el apoyo específico a la actividad cultural y de ocio tan centrales en contextos urbanos así como otras de carácter social. Este es el caso de Helsinki donde se ha puesto en marcha un call center para ayudar a la población mayor de 80 años. Otro ejemplo lo encontramos en Tallin, donde se lanzó una hackathon on-line para dar con formas de ayudar a colectivos con dificultades en esta crisis. Una de las soluciones fue la creación de la plataforma COVID-Help que conecta a personas voluntarias locales con los miembros más vulnerables de su propia comunidad.

Pasada esta primera etapa las ciudades tendrán que buscar medidas de recuperación. Para ello, inicialmente, las ciudades con las que hemos hablado trasladan que analizarán los efectos con mayor detenimiento y desarrollarán medidas de apoyo específicas dado que todavía es difícil realizar ejercicios de predicción. Desde el punto de vista económico preocupa, sobre todo, mantener la liquidez del tejido productivo y frenar el desempleo. En este sentido, las ciudades volverán a contar con los beneficios de la aglomeración y la cercanía para replantear sus políticas. Asimismo, esta fase abrirá oportunidades para afrontar retos socioeconómicos como la propia transición sostenible o la digitalización.

Tenemos varios ejemplos que van en esta dirección: en Barcelona se está reflexionando sobre la posibilidad de redireccionar las iniciativas de living lab hacia los retos derivados de la crisis del COVID-19 y apoyar así al ecosistema empresarial tecnológico; Helsinki alineará las medidas que ponga en marcha con su apuesta ‘climate friendly’; Rotterdam, por ejemplo, quiere desarrollar plataformas locales de consumidores que impulsen la digitalización del comercio de proximidad. La complejidad de los retos plantea, más que nunca, la necesidad de desarrollar modelos de co-creación de soluciones.

Las ciudades a lo largo de la historia han sufrido diversas pandemias y ninguna de ellas ha sido capaz de poner en entredicho su resistencia. Aunque ahora estemos en medio del confinamiento en lo que parecen ciudades fantasma, pensémoslo de esta forma: todas esas charlas y disputas en redes sociales, memes, gifs, acciones individuales y colectivas en los balcones, etc. son indicios de la necesidad de volver al espacio público y de juntarnos. Si algo nos está haciendo ver toda esta crisis es que el valor social y, por lo tanto el económico, del espacio compartido es en última instancia incalculable.


Mikel Albizu

Mikel Albizu

Es investigador pre-doctoral de Orkestra-IVC. Actualmente, su principal área de investigación es el empleo y los factores que lo impulsan desde las áreas regionales y locales.

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miren estensoro

Miren Estensoro

Miren Estensoro es Doctora en Economía por la Universidad del País Vasco e investigadora de Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad. También es docente en Deusto Business School.

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