13 de junio 2022

DeustoForum 2022

Joseph McMonigle, Arantxa Tapia y Jorge Fernández durante el evento celebrado en Bilbao. © DeustoForum

El secretario general del Foro Internacional de Energía, Joseph McMonigle, y la consejera Arantxa Tapia reflexionan sobre la compleja situación geopolítica y energética que vivimos en el espacio de reflexión DeustoForum

La transición hacia una economía mundial sostenible está entrando en una fase decisiva que requerirá, para cumplir los objetivos del Acuerdo de París de 2015, un avance significativo en el proceso de descarbonización de la economía en los próximos años. La urgencia de llevar a cabo profundas transformaciones en toda la cadena de valor de la energía, y la actual y compleja situación geopolítica y energética, plantean múltiples retos para los gobiernos, las empresas y las sociedades de todo el mundo.

Joseph McMonigle, secretario general del Foro Internacional de Energía-IEF, y Arantxa Tapia, consejera de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente del Gobierno Vasco abordaron el pasado jueves los desafíos globales y locales de la transición energética y descarbonización en una nueva edición de DeustoForum.

El encuentro fue moderado por Jorge Fernández, coordinador del Lab de Energía y Medioambiente de Orkestra, que inauguró el evento recalcando la importancia de abordar con urgencia la transición energética y descarbonización: “Debemos aprovechar la experiencia vasca en esta industria y poner sus fortalezas al servicio de la transición energética”.

Durante su intervención, Joseph McMonigle afirmó que los mercados energéticos se encuentran en un momento crítico, pero esta situación no es únicamente consecuencia de la invasión de Ucrania. Según el secretario general del IEF, en octubre de 2021 esta tendencia ya estaba al alza y responde a razones estructurales, que urgen a caminar hacia una mayor diversificación de la energía: “Hay que repensar los mercados energéticos actuales y la hoja de ruta energética para la reconstrucción después de la pandemia y la guerra”.

Por su parte, la consejera de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente del Gobierno Vasco presentó el Basque Green Deal, un plan de trabajo que aspira a reducir en un 45% los gases de efecto invernadero para el año 2030 y conseguir la neutralidad climática para el 2050 en Euskadi. Para ello, establece objetivos a corto y medio plazo que ayuden a construir los mimbres de una triple transición energética en Euskadi: reducir el índice de desempleo por debajo del 10%, superar el 40% del PIB en la industria y servicios avanzados, reducir en un 30% la emisión de gases efecto invernadero, lograr que la cuota de energías renovables represente el 20% del consumo final de energía y disminuir la dependencia de otras fuentes de energía como el carbón o el gas natural.