Los objetivos energéticos y medioambientales para 2030 son muy exigentes. Para superar los retos que plantean, deberá haber una respuesta activa por parte de todos los agentes (gobiernos, instituciones, empresas, consumidores).

Las principales economías de Europa llevan años inmersas en el proceso conocido como “transición energética”. El País Vasco también está trabajando desde hace años sobre la base de estrategias y planes para 2030 y 2050 e implementando medidas concretas en muchos ámbitos, orientadas a hacer frente a los retos energéticos y medioambientales.

En 2021-2030 deberán producirse avances significativos en la reducción de emisiones en sectores como el transporte o la industria (y seguir reduciéndose las emisiones en otros como la generación de energía, el sector de la edificación, etc.).

Asistiremos a transformaciones profundas que tendrán como protagonista una mayor electrificación de los usos finales. Todos estos cambios darán lugar a múltiples oportunidades económicas. 

Asistiremos a transformaciones profundas que tendrán como protagonista una mayor electrificación de los usos finales, la penetración de vehículos eléctricos, bombas de calor, etc., y mejoras en eficiencia energética.

Todos estos cambios darán lugar a múltiples oportunidades económicas, medioambientales y sociales en las próximas 2 décadas y, especialmente, en los próximos 10 años.

Ayer, 14 de noviembre, celebramos junto con el Ente Vasco de la Energía una jornada sobre transiciones energéticas en Europa con el fin de aprender de las experiencias de otros países y conocer mejor su situación y sus estrategias en el camino hacia la descarbonización.

Resumo aquí las enseñanzas que podemos extraer de los casos de Alemania, Francia, Reino Unido y Noruega.

  • No hay un solo modelo de transición energética y esta debe adaptarse a la realidad de cada economía. Es importante disponer de estrategias y planes adecuados que, simultáneamente, faciliten las transformaciones necesarias y protejan los sectores donde se crea riqueza.
  • Los casos revisados muestran que en todos estos países hay estrategias y planes ambiciosos que se implementan con líneas de acción y medidas concretas y detalladas que cubren todas las áreas de la economía.
  • Debe destacarse la importancia de las medidas de mitigación (de emisiones de GEI), pero también de las medidas de adaptación a los riesgos climáticos.
  • Resulta esencial alinear la estrategia de transición energética con la política industrial y las políticas sectoriales, de economía circular, de innovación, etc., para favorecer el desarrollo de ventajas competitivas en las áreas de fortaleza de cada economía a través de la especialización, el desarrollo de nuevos productos, servicios y modelos de negocio, la explotación de sinergias entre sectores, cadenas de valor y distintas tecnologías, etc.
  • Todos los ejemplos analizados revelan la importancia de una gobernanza adecuada del proceso (p. ej., el establecimiento de comités de expertos sobre cambio climático, un seguimiento continuo del proceso y rendición de cuentas de forma periódica).
  • El reto de la aceptación social es común a todos los procesos de transición energética. La transparencia en el proceso y la flexibilidad de estrategias, planes y medidas resulta fundamental para mantener el apoyo de las empresas y de la ciudadanía.
  • Es preciso utilizar un amplio abanico de medidas y herramientas fiscales y medioambientales que no se implementan con facilidad: presupuestos de carbono, precio del carbono e incentivos fiscales (subvenciones, deducciones fiscales, etc.).
  • Son de especial relevancia las medidas de compensación a los segmentos de la población más vulnerables y de reciclaje de ingresos derivados de la fiscalidad medioambiental.
  • Es necesaria una decidida apuesta por un cambio en el modelo de movilidad que tendrá como protagonista el vehículo eléctrico, pero también otras fuentes de energía.
  • Deberán desarrollarse apuesta por nuevas tecnologías, lo que requiere invertir en áreas como el hidrógeno, la eólica marina, la captura y el uso del CO2, el “gas verde”, etc.
  • Todo ello requiere de grandes inversiones, por lo que es necesario pensar en nuevos esquemas de financiación, en torno a modelos de colaboración público-privada, y resultará esencial involucrar al sector financiero en este proceso.
  • Es de vital importancia dotar de protagonismo a las regiones y ciudades para implementar cambios en los entornos locales de manera efectiva.
EVENTO

Modelos de transición energética en Europa

En caso de estar interesado en profundizar más sobre lo que se habló en la jornada de Transiciones energéticas en Europa y conocer más el trabajo de Orkestra al respecto,  Haz clic AQUÍ.

 


Jorge Fernández PEQUEÑA03

Jorge Fernández

Jorge Fernández es investigador sénior y coordinador del área de energía de Orkestra, desde marzo de 2018. Doctor en Economía por la Universidad de Georgetown (Washington DC), Jorge cuenta con una amplia experiencia profesional en el sector de la energía.

Ver perfil completo


Etiquetas: Lab de energía