Decía Aristóteles sobre la búsqueda del bienestar humano en sociedad que el amor instintivo de la vida y la sociabilidad en el hombre debían tener por mira el interés general de las personas, siendo la felicidad el eje central de la realización del individuo en comunidad. Lejos nos parece el Liceo de Aristóteles, pero no así ciertamente la esencia de sus ideas.

En Orkestra estamos desarrollando una reflexión que nos ha llevado a formular la siguiente definición de bienestar inclusivo y sostenible:

Es el resultado de un proceso sistémico y dinámico por el que todas las personas que conforman una sociedad tengan cubiertas de forma integral sus necesidades humanas y puedan desarrollar plenamente su potencial como personas, construyendo colaborativamente entre todos los actores de su comunidad el futuro que desean para su territorio, de manera sostenible en el tiempo y solidaria con el resto de los habitantes del planeta".

Pero ¿qué hay detrás de cada una de las partes de esta definición de bienestar? Vamos por partes:

Es el resultado de un proceso sistémico y dinámico…

El bienestar es potencialmente el resultado de las decisiones y estrategias de múltiples actores (empresas, gobiernos, universidades, organizaciones sociales, etc.) y personas que desde su posición individual influyen en otras interactuando de manera continua. Su evolución, como estrategia compartida, es dinámica en el tiempo, con una incidencia a corto, medio y largo plazo.

… por el que todas las personas que conforman una sociedad…

Las personas pueden diferenciarse por cualidades innatas (sexo, raza…) o por opciones personales (religión, adscripción política…). A su vez, tienen diferentes ámbitos de relación (familiares, laborales, sociales…) que las integran en distintos colectivos. Cuando decimos que el bienestar debe incluir a todas las personas que forman parte de una sociedad nos referimos a que debe ser equitativo, sin que se generen grandes diferencias en cuanto a las oportunidades.

… tengan cubiertas de forma integral sus necesidades humanas…

El bienestar supone que todas las personas puedan cubrir de forma plena sus necesidades humanas, no importando su contexto o característica específica personal.

El bienestar como noción compartida en sociedad se presenta cambiante contextual y temporalmente. Nuestra percepción individual y colectiva del mismo hoy, no es la que hubiésemos tenido en tiempos de la Francia o de la naciente Norteamérica del siglo XVIII. Sin embargo, el sentido de urgencia social se mantiene inalterable: el bienestar y la búsqueda de la felicidad para todas las personas. 

En base a una síntesis del repaso de las dimensiones que se recogen en las diferentes iniciativas de medición del bienestar ―Índice Canadiense del Bienestar, el Índice de Progreso Social, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE), la OCDE y el Boston Consulting Group, entre otros-, proponemos 14 dimensiones de las necesidades humanas: Agua y saneamiento, nutrición, salud, vivienda, educación, información y comunicación, seguridad y confianza, acceso a energía, movilidad, empleo de calidad, ingresos, capacidad de voz y libertad de elección, ocio y cultura, calidad medio ambiental, y cambio climático.

Junto a estas dimensiones de naturaleza objetiva hay otra subjetivas de la percepción de bienestar de cada persona que dependerán del grado de cobertura de las necesidades humanas definidas y de su ajuste a las expectativas de bienestar de cada individuo.

… y puedan desarrollar plenamente su potencial como personas…

Si las personas pueden tener posibilidades de acceso a oportunidades que les permitan cubrir sus necesidades humanas, van a poder desarrollar sus capacidades y potencial al máximo. Al socializarse, estas capacidades se diferencian y colectivizan, desarrollándose en una sociedad y dando lugar a una ampliación del bienestar y a la consiguiente cogeneración de un proceso sistémico y dinámico, como se ha mencionado con anterioridad.

… construyendo colaborativamente entre todos los actores de su comunidad el futuro que desean para su territorio,... 

Esto supone que, además de que todas las personas tengan individualmente capacidad de voz y libertad de elección, el sistema institucional y social debe facilitar que exista una verdadera participación para decidir y construir colectivamente el futuro que se desea para cada territorio.

… de manera sostenible en el tiempo y solidaria con el resto de los habitantes del planeta.

La cobertura integral de las necesidades humanas debe garantizarse a todas las personas durante toda su vida y también a las generaciones futuras, por lo que debe existir una corresponsabilidad intrageneracional e intergeneracional ―con las futuras generaciones.  Esto conlleva la necesidad de fomentar un uso responsable de los recursos de la sociedad y del sistema, promoviendo la producción de impactos positivos al igual que el refuerzo de la no generación de impactos negativos tanto individual como colectivamente.

Finalmente, el bienestar como noción compartida en sociedad se presenta cambiante contextual y temporalmente. Nuestra percepción individual y colectiva del mismo hoy, no es la que hubiésemos tenido en tiempos de la Francia o de la naciente Norteamérica del siglo XVIII. Sin embargo, el sentido de urgencia social se mantiene inalterable: el bienestar y la búsqueda de la felicidad para todos.

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Noel M. Muñiz

Es investigador en el Instituto Orkestra.

Etiquetas: Lab de bienestar