Echando la vista atrás unos meses, pocas dudas existen de que la COVID-19 ha sido un duro golpe a la economía, un auténtico mazazo para algunas empresas y un cambio para la mayoría de ellas. Ahora bien, ni el golpe ha sido igual ni las respuestas empresariales han sido homogéneas en materia de digitalización. Un grupo no menor de empresas industriales y servicios vinculados han sido capaces de adaptarse creando nuevas propuestas de negocio que no son fruto de la improvisación. Sin duda, este remanente de innovación es resultado de que se hayan venido preparando especialmente durante los últimos años. A ello también ha contribuido la estrategia Basque Industry, que se comenzó a extender hace más de un lustro y como xirimiri digital ha venido calando para que muchas empresas industriales estuvieran mejor preparadas. De aquellos summits estos logros.

Sin embargo, la digitalización de la economía no se limita a la industria, sino que afecta al conjunto de las empresas. Ejemplos hemos visto en otros sectores como los servicios, la cultura, el turismo o la hostelería y el comercio minorista, entre otros. Ha quedado de manifiesto que todos no estaban preparados igualmente. Ya se sabe: lo de la bajamar y el bañador. Pero de esto hablaré en un próximo post.

Las crisis sirven, si se analizan con honestidad, para aprender, no solo del pasado sino de cara al futuro. “Al andar se hace el camino, y al echar la vista atrás se ve la senda que no se ha de volver a pisar”, decía el poeta. Mirando más cerca, la experiencia de este año destacamos la importancia que para abordar la transformación digital de las empresas tienen dos elementos centrales: la estrategia y el liderazgo1. (1)

Durante lo que llevamos de pandemia hemos observado que estos dos aspectos han jugado un papel importante, tanto para poder hacer frente al shock inicial como para contar con capacidad para superarlo. Existe un número notable de empresas que YA estaban en camino del cambio. Y es que, ante el cambio, podemos adaptarnos y gestionarlo pero resulta más sostenible anticiparnos a él o incluso promoverlo. Este es el caso de muchas empresas vascas, como muestra el reciente informe publicado “La digitalización como repuesta ante la COVID-19".

Si abrimos plano, la COVID-19 ha sido un catalizador de la transformación en clave digital (en algunos casos no había otra opción), y lo digital ha hecho posible que se pudiera seguir teniendo actividad aun confinados: en la educación, en la sanidad, en los servicios públicos, en las empresas. Hemos cambiado de paradigma sin haber realizado una reflexión profunda, que a todas luces nos toca hacer en estos momentos. Ahora bien, si en algo estamos de acuerdo es en que lo digital tendrá un peso cada vez mayor en la actividad económica. La evidencia más directa es la apuesta transformadora promovida por la Comisión Europea en pro de una Europa más verde, digital y socialmente cohesionada. Sin duda un marco – o un barco- para la transformación social y económica en el que necesitamos embarcarnos para construir y garantizar un futuro inclusivo.

Minimizar el riesgo a una Euskadi empresarial digital a varias velocidades será sin duda una de las líneas de trabajo, además de realizar apuestas estratégicas a través de proyectos de exploración radicalmente transformadores, que generen impacto económico y social. No es cuestión de “café para todos”, sino de unas bases sólidas comunes (en infraestructuras y otras capacidades dinámicas) más otras estrategias específicas por sectores y cadenas de valor, además de acciones específicas en el mercado laboral (sin duda otro de los terrenos de juego clave).

Quizá resulte demasiado presuntuoso hablar de catarsis, pero sí que parece claro que a nivel empresarial se han de poner en marcha transformaciones en la cultura digital de las organizaciones que al final se manifiesta en comportamientos concretos: nuevas estrategias que incorporan el factor digital para crecer, cambios en los modelos de negocio y en última instancia la obtención de rentabilidad empresarial. No se trata de alterar el ADN de cada empresa, pero sí enriquecerlo con más acento digital. Hablando de genética, no es la fuerza ni la inteligencia, sino la capacidad de adaptación lo que nos permite durar en el tiempo. Tenemos una oportunidad como pocas, y necesidad como pocas veces antes. Está en nuestros genes salir adelante más fuertes y cohesionados.

 


  • (1) https://www.orkestra.deusto.es/images/investigacion/publicaciones/informes/cuadernos-orkestra/madurez-digital-pymes-vascas.pdf

Agustín Zubillaga

Agustín Zubillaga

Agustin Zubillaga Informatika Ingeniaritzan eta Telekomunikazioetan doktorea da, Deustuko Unibertsitatean. Telekomunikazioen eta softwarearen sektorean hasi zuen bere lan ibilbidea. Irakasle ere izan da, softwarearen ingeniaritzan, hainbat unibertsitatetan (Euskal Herriko Unibertsitatea, Kantabriako Unibertsitatea eta Deustuko Unibertsitatea).

Perfil osoa ikusi