La juventud en el País Vasco sigue experimentando de manera más intensa los efectos derivados de la crisis financiera de 2008 que aún perduran tanto en lo que se refiere al aumento de las dificultades en el acceso a la vivienda como al mercado laboral, tal y como se introduce en un reciente informe elaborado en el marco del proyecto UPLIFT. Según el Observatorio Vasco de la Juventud (2022), la juventud vasca experimenta altas tasas de desempleo, con una de las tasas de temporalidad más elevadas de la UE y un salario medio que no permite afrontar un precio medio de vivienda, bien sea de alquiler o de compra, sin comprometer la mitad de sus ingresos en el mejor de los casos. Además, y en relación con los valores y actitudes de la juventud, el informe del Observatorio revela que las personas jóvenes siguen participando en asociaciones (43,9%) o realizando labores de voluntariado (11,5%), al mismo nivel que años anteriores; incluso se aprecia un creciente interés por la política y el deseo de participar más activamente en los asuntos públicos, interés que se ha duplicado en la última década. Sin embargo, desde las administraciones públicas no tenemos la percepción de que las personas jóvenes se involucren cuando se trata de poner en marcha procesos de participación (agendas urbanas, presupuestos participativos y evaluación o co-creación de servicios, por ejemplo).

Parecería que unos (juventud) y otros (administración pública), caminasen por sendas totalmente separadas y desconectadas, sin poder vernos, reconocernos y pensar sobre los problemas y retos compartidos.

Entonces ¿cuál es el problema? ¿será que las personas jóvenes están centrando sus energías en superar las dificultades de su propio proceso de desarrollo personal más que en los asuntos públicos? ¿será que tienen interés en los asuntos públicos, pero no saben cómo aportar? ¿o será que los que las administraciones públicas no ponen en la plaza pública asuntos que no inciden en la vida de las personas jóvenes o que no realizamos conjuntamente el análisis de los retos?

Probablemente las respuestas estén relacionadas con estos aspectos y con muchos más. Pero en todo caso, urge conectar estos dos caminos. Romper esta paradoja circular podría ser un cambio de estrategia a considerar. El proceso de co-creación con personas jóvenes para la mejora de políticas urbanas en vivienda desarrollado en Barakaldo en el marco de UPLIFT nos ha permitido aprender cómo construir procesos participativos que generen cambios positivos de comportamiento y actitud hacia la participación de las personas jóvenes. Y así hacer que los asuntos públicos vayan de la mano de las personas jóvenes. El artículo recientemente publicado por Orkestra identifica algunos aspectos críticos:

El primer aspecto, aborda la necesidad de apoyar a las personas jóvenes a compartir sus experiencias y opiniones y mostrarles el valor de ese conocimiento para las distintas fases de diseño de política pública (desde la identificación y selección de los retos y problemas a abordar, hasta la implementación final del resultado, bien sea en un nuevo servicio o en la redefinición de los mismos). En este sentido las personas jóvenes que han participado en UPLIFT reportan sentirse ahora, después del proceso, más preparadas para expresar sus opiniones a los decisores público o hacer presentaciones a personas que no conocen.

En segundo lugar, se sugiere compartir con las personas jóvenes cómo funciona el entorno y la política, el quién es quién, el cómo se elaboran las políticas y quién y cómo decide. Quienes han participado en UPLIFT reconocen que después del proceso conocen mejor a qué organizaciones acudir para pedir ayuda en vivienda, qué organizaciones trabajan en el tema en la ciudad y cómo se desarrolla la política de vivienda en la ciudad.

También es necesario apoyarles para que sean parte de la toma de decisiones y fomentar su asertividad y confianza para tomar decisiones que atañen al proceso. En UPLIFT las personas jóvenes han visto reconocido el valor de sus aportaciones en temas importantes para la ciudad y esto ha repercutido en que se sientan más capaces de decidir sobre temas importantes para la ciudad. Además, se sienten ahora más capaces de mostrarle a una persona adulta su punto de vista y de recopilar información para resolver un problema.

Por último, es vital la devolución de resultados, el evaluar también la vivencia del proceso, con sus luces y sus sombras, y visualizar que todos sus esfuerzos han servido para cambiar la realidad (por pequeño que parezca el resultado final). Estamos convencidas de que las personas jóvenes deberían poder ejercer su influencia para mejorar las condiciones que favorecieran su desarrollo personal (incluida la emancipación) y por otro, las administraciones públicas deben asumir que los retos son colectivos y que corresponde a todos y todas, cada uno desde sus “competencias”, abordarlos de manera conjunta.


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Usue Lorenz

Usue Lorenz, facilitadora de investigación de Orkestra, es licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, especialidad Gestión Internacional, y ha completado su formación con un máster en gestión internacional y varios cursos relacionados con la competitividad de los territorios (cursos y conferencias relacionadas con la innovación, el desarrollo territorial y programas de innovación europeos).

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Mireia Parra Mezo

Mireia es licenciada en Ciencias Políticas y Sociología (UPV), animadora sociocultural y experta en Programas y Servicios para la Juventud (Universidad de Valencia). Trabaja como Técnica de Juventud en el Ayuntamiento de Barakaldo desde 2009 y, anteriormente, ha sido coordinadora de programas y servicios siempre en el ámbito de la juventud y adolescencia, tanto desde el Tercer Sector como desde el voluntariado.