En 2013 dos académicos de Oxford, Frey y Osborne, escribieron un paper que hizo saltar las alarmas alrededor de la presión que la automatización podía ejercer sobre el mercado laboral. Según estos autores el 47% de los empleos estaba en riesgo alto o medio-alto de desaparecer. Ante tal afirmación y bajo el influjo de una suerte de ansiedad tecnológica diversas personas del ámbito de la investigación y organizaciones hicimos nuestros propios cálculos y vaticinios. Curiosamente, casi 10 años más tarde, algunos de los países más automatizados del mundo (Alemania, Corea del Sur o Japón) presentan tasas de desempleo llamativamente bajas. Además, el número de personas ocupadas, entre el 2014 y el  2021, ha crecido tanto en la CAPV (+6,4%) como en España (+13,3%). Al parecer, las posturas tecno-optimistas que consideraban que los empleos que desaparecen serían sustituidos por otros empleos emergentes o por una mayor actividad en otros existentes, están ganando la partida a las posturas tecno-tremendistas. Además, esto pone de manifiesto que los factores que explican la capacidad de un territorio para generar empleo son numerosos y que el mercado laboral funciona de forma coral como muestra este post de Juan Luis Jiménez de “Nada es Gratis”. 

Otro fenómeno que ha pasado más desapercibido empieza a coger fuerza, el remplazo de personas que salen del mercado laboral. En este sentido y sobre la base de los cálculos que hemos realizado para el Observatorio de la FP , de 2020 a 2030, en la CAPV se generarán un total de 519 mil oportunidades de empleo, el 87% por remplazo. ¿Cómo vamos a cubrirlas?. El remplazo, en comparación con la automatización, es sibilino, y su impacto no resulta tan visible. Simplificando el tema, imaginemos que en una empresa de 100 personas se van a jubilar 50 y van a entrar 10. En principio, las 10 nuevas personas empleadas podrían elegir entre un número elevado de puestos disponibles, pero una vez que estos puestos están ocupados, quedarían 40 empleos sin cubrir. Esto, sin duda, pondría en entredicho el funcionamiento interno de la empresa y seguramente algún departamento podría acabar siendo desmantelado. Inicialmente, el impacto puede ser positivo. El hecho de que el número de personas salientes sea superior al de personas entrantes, provocará un descenso en el desempleo pero la falta de reemplazo y la escasez de personas trabajadoras en el mercado laboral tiene otras consecuencias: descapitaliza las empresas en términos de conocimiento, tiene un impacto negativo en las dinámicas de innovación, provoca la caza furtiva de talento entre las empresas, dificulta la sucesión, etc.

Finalmente, la incorporación en los procesos productivos de las nuevas tecnologías es ya inexorable. Como explicaba Manuel Castells, las revoluciones industriales son en realidad revoluciones de proceso. Las invenciones disruptivas como la rueda o la máquina de vapor se convierten en revolucionarias en el momento en el que se empiezan a incorporar a los procesos productivos. No es tan importante la invención de la rueda como su aplicación a molinos, carruajes, etc. Esta transformación de los procesos va de la mano de un cambio en la demanda de la base de conocimiento y competencias de las personas trabajadoras. Por ejemplo, en el 1800, aproximadamente el 90% de los estadounidenses trabajaba en la agricultura, en 1900 el 41% mientras que en el año 2000 lo hacía el 2%. Consecuentemente, el sistema de formación se ha de adaptar a la nueva realidad. Actualmente, numerosas empresas parecen no encontrar a personas con los conocimientos que necesitan. En el ámbito tecnológico, particularmente, este desajuste es enorme. Por ello, el sistema formativo ya está mutando, ofreciendo nuevas modalidades de formación, conectando los estudios de FP con los universitarios y generando nuevos itinerarios formativos que combinan formación en el centro de estudios y en el centro de trabajo.

Estas parecen las coordenadas que van a determinar el futuro del empleo en el medio plazo. En definitiva, van a correr buenos tiempos para ser asalariado, especialmente si cuentas con estudios superiores (FP de grado superior o mayor) y tu base de conocimiento es tecnológica. Y en paralelo, aquellos territorios que sean capaces de generar, atraer y retener talento especializado, serán el objeto de deseo de las empresas.


Mikel Albizu

Mikel Albizu

Es investigador pre-doctoral de Orkestra-IVC. En la actualidad combina sus estudios de doctorado con la participación en varios proyectos de investigación.

Su principal área de investigación es el empleo y los factores que lo impulsan desde las áreas regionales y locales. 

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