INFORMES ESPECIALES COVID-19

Posición de partida de las empresas en Euskadi ante la COVID-19: análisis de su situación financiera.

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INVESTIGACIÓN

Actividad investigadora, proyectos y publicaciones en el Lab de empresa de Orkestra.

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¿Qué impacto ha tenido la COVID-19 en las empresas?

Las empresas han afianzado su salud financiera aprovechando el contexto económico positivo de los últimos años. Tras superar la última crisis iniciada con la caída de Lehman Brothers las empresas en general tuvieron una estrategia de financiación conservadora y además de recuperar en parte los niveles de rentabilidad han reducido su endeudamiento (del 40% al 35% del balance) y aumentado el nivel de fondos propios (del 37% al 45%) de su estructura de balance.

La Covid 19 ha supuesto un cisne negro siguiendo el concepto de Nassim Taleb, un acontecimiento inesperado que ha afectado a toda la sociedad, y por ende, a la economía. Más allá de las consecuencias sanitarias y sociales, las consecuencias económicas en Euskadi han empezado a ser latentes con una reducción del 3,2% del PIB y el 2,8% del empleo en el primer trimestre de 2020. A nivel de las empresas es previsible que la COVID-19 implique un deterioro de la rentabilidad de las empresas (aumento de la vulnerabilidad económica: reducción de ingresos, aumento de provisiones e incremento de gastos financieros), en un primer momento — flecha 1 en la gráfica —, y un debilitamiento de su solvencia (aumento de la vulnerabilidad de crédito: menores fondos propios, aumento del endeudamiento, y deterioro de la liquidez ácida), en la medida que la actividad de la misma no pueda recuperar la actividad previa a la crisis en un tiempo razonable — flecha 2 en la gráfica —.

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¿Cómo afronta la empresa vasca la llegada del cisne negro?

La gran mayoría de las empresas han sido aquejadas por la crisis. Las medidas de confinamiento y distanciamiento han afectado a todos los sectores económicos, aunque algunos de ellos se han visto más afectados. 

En 2018 el 60% de las empresas analizadas presentan una relativamente buena situación tanto de rentabilidad como de solvencia, el 13% presenta debilidades o patologías económicas, el 12% patologías financieras, y el 15% patologías severas. Se constata la positiva evolución de la empresa vasca en los últimos años dado que el porcentaje de empresas que no tienen patologías ha aumentado en 12 p.p desde el 2012 (de un 48% hasta el 60%). Asimismo, el análisis indica que las empresas de menor tamaño presentan unos mayores porcentajes de patologías.

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Por sectores el Comercio (14% del empleo y 11% del VAB) y la Hostelería (6% del empleo y 5% del VAB) son los dos sectores con una alta concentración de empresas con dificultades de rentabilidad y solvencia. El Banco de España acaba de señalar ambos sectores como especialmente afectados por la crisis debido a los efectos del confinamiento, caída del consumo y la posterior disminución de la renta disponible como consecuencia del aumento del desempleo.

Existen otros sectores relevantes que tienen un bajo porcentaje de empresas con dificultades previas, que, aunque se verán afectados, presentan unas mejores condiciones para encarar la crisis. Estos sectores son sobre todo de carácter industrial (Fabricación de metales (8% del empleo y 5% del VAB); Fabricación de maquinaria y Fabricación de productos de caucho (1% del empleo y 1% del VAB)) y relacionados con servicios avanzados (Actividades sanitarias (5% del empleo y 5% del VAB); Actividades administrativas (6% del empleo y 3% del VAB); y Actividades jurídicas y contables (4% del empleo y 4% del VAB)).


¿Qué se está haciendo?

Un porcentaje significativo de empresas, especialmente aquellos sectores con mayores debilidades o más afectados por la crisis, están requiriendo, el acceso a los programas de liquidez y otro tipo de apoyos (avales, carencias, o procesos de reestructuración) dado el previsible deterioro de su solvencia. Las administraciones con competencias en Euskadi han reaccionado de manera ágil poniendo en marcha líneas de apoyo y programas con una dotación presupuestaria importante que tienen como objetivo el mantenimiento del tejido empresarial.

En línea con estas iniciativas ya tomadas, enumeramos 5 medidas a las que se les debiera dar continuidad o habría que profundizar en el ámbito regional:

  1. Acciones de dotación de liquidez y medidas que favorezcan alargar los compromisos de las empresas a corto plazo, lo cual permitirá mejorar el fondo de maniobra, especialmente a aquellas de menor tamaño o sectores especialmente afectados. Estos apoyos deben complementarse con las líneas de financiación ya otorgadas por las entidades financieras no surtirlas.
  2. Impulsar líneas de actuación y seguimiento por sectores para adaptarse/priorizar a las necesidades de las patologías detectadas en las empresas, más allá de la liquidez.
  3. Lo anterior ha de hacerse con criterios económicos en la evaluación para la concesión de los programas de apoyo (medición de la capacidad de devolución) y condicionar su acceso a compromisos por parte de los beneficiarios (buena utilización de fondos o el no reparto de dividendos).
  4. Ayudar de manera especial a colectivos más vulnerables, como las empresas de menor tamaño. Esta ayuda además de financiera debiera ser de gestión para el acceso de líneas de apoyo. La creación de mapas de ayudas públicas, iniciativas o plataformas con la información centralizada, permitirá una mejor utilización de estas ayudas por parte de las empresas, especialmente las de menor tamaño ( ventanillas únicas para tramitaciones administrativas o consultoría experta por parte de asociaciones de apoyo a la empresa).
  5. Finalmente es conveniente definir metodologías para el seguimiento de la situación de los sectores y la eficiencia de las medidas impulsadas para aprender y crear marcos conceptuales que permitan realizar análisis y establecer prioridades para un mejor seguimiento y respuesta ante la crisis. Esto permitirá responder de manera más eficiente ahora, y aprender ante posibles nuevas olas de pandemia en el futuro.

 


Ibon Gil de San Vicente

Ibon Gil de San Vicente

Ibon es economista y tiene un MBA por la Universidad de Kent (Reino Unido) y un Master in Business Innovation por Deusto Business School. Actualmente está realizando el doctorado en el programa Competitividad Empresarial y Territorial, Innovación y Sostenibilidad en de la Universidad de Deusto. Desde que se incorporó al equipo de Orkestra - Instituto Vasco de Competitividad, ha desarrollado diversas responsabilidades, principalmente, en el ámbito de la gestión institucional. Asimismo ha compaginado esta labor con el impulso de la línea de investigación sobre financiación empresarial. Con anterioridad a su incorporación a Orkestra desarrolló su carrera profesional en diversas entidades financieras.

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Etiquetas: Lab de empresa