¿Había un panorama prometedor antes de que estallara la pandemia?

La pandemia COVID-19 y sus consecuencias siguen avanzando, con considerables implicaciones para la futura competitividad de los territorios, sus empresas y sus trabajadores. Antes del brote de la pandemia, la tasa de desempleo de la zona de la OCDE era una de las más bajas de las últimas décadas.

Sin embargo, el panorama no era tan halagüeño si se tienen en cuenta los diferentes mercados laborales locales. Una década después de la crisis financiera mundial de 2008, sólo la mitad de las regiones de la OCDE se había recuperado de los niveles de desempleo anteriores a la crisis. Los efectos de la crisis actual en el empleo son de una magnitud muy superior, como lo demuestran el aumento generalizado del desempleo en algunos países y el descenso significativo de las horas trabajadas en los últimos meses (1).

¿Qué está acelerando el futuro del empleo?

La pandemia está acelerando una serie de cambios en las economías locales que ya estaban en marcha antes del brote, incluida la transición hacia el futuro del empleo. La proporción de empleos con un alto riesgo de ser automatizados (es decir, los empleos con un riesgo de que el 70% o más de sus tareas sean automatizadas) se multiplicó casi por diez en las regiones de la OCDE, oscilando entre un mínimo del 4% y un máximo de casi el 40% de los empleos en el ámbito regional (2). Antes de la crisis, los cálculos de la OCDE mostraron que, en el País Vasco, más de 205.000 empleos (22%) corren un alto riesgo de automatización, una proporción significativamente mayor que la media de la OCDE.

Si bien la evidencia sugiere que la automatización se acelera durante las recesiones en general (3), los factores específicos de esta pandemia están acelerando aún más la automatización de las tareas o el reemplazo de la totalidad de los trabajadores.

•  En primer lugar, esta pandemia en particular está impulsando innovaciones que abordan la necesidad de un distanciamiento social, lo que implica un mayor uso de medios automatizados como los robots.
•  En segundo lugar, una vez superados los requisitos de distanciamiento social inmediato, es posible que continúen algunas de las preferencias y comportamientos de los consumidores vinculados a las circunstancias actuales, como por ejemplo la preferencia por las compras por Internet.
•  En tercer lugar, el rápido desarrollo de los instrumentos online está cambiando la naturaleza de algunos modelos de negocio, que también podrían llegar a ser permanentes.
•  En cuarto lugar, el aumento masivo del uso del teletrabajo (que en abril de 2020 (4) fue utilizado por dos de cada cinco trabajadores en varios países de la OCDE) también puede cambiar la naturaleza de las tareas y la localización geográfica de los puestos de trabajo. Si bien algunas ocupaciones de las zonas rurales pueden ser menos susceptibles a los efectos del distanciamiento social que en las ciudades, la proporción de los empleos del entorno urbano que son susceptibles de trabajo a distancia es mucho mayor (5).

Las acciones regionales y locales se centrarán en la gestión de las consecuencias de la pandemia a largo plazo

A pesar de que muchas de las medidas inmediatas a corto plazo, como la ampliación de los planes de trabajo a jornada reducida o el aumento de las prestaciones de desempleo, suelen tener un alcance nacional, las iniciativas regionales y locales encabezarán los esfuerzos por lograr la recuperación a largo plazo. Las oficinas de empleo público locales, los organismos de capacitación, los proveedores de servicios de educación y formación profesional y las empresas tendrán que ayudar a los trabajadores a adaptarse a las nuevas realidades de sus mercados laborales locales. Además, deberán hacerlo para un gran número de trabajadores a la vez, lo que ejercerá una presión considerable en los sistemas locales.

Los mercados laborales locales están experimentando un doble o incluso triple " impacto". Todos los territorios trabajarán en la recuperación debido a las consecuencias de la pandemia. Asimismo, se enfrentarán al futuro acelerado del empleo, desencadenado por la pandemia. Y, por último, los territorios que ya estaban luchando con el ajuste estructural de sus economías seguirán haciéndolo.

La resiliencia de los mercados laborales locales dependerá de varios factores, incluida su capacidad para ayudar a los trabajadores a realizar las transiciones debidas a estas tendencias concurrentes. En un reciente documento de la OCDE en el que se examinan las experiencias adquiridas después de la última crisis en los Estados Unidos, se destaca que los mercados locales de empleo que están en mejores condiciones de ayudar a los trabajadores a pasar de una ocupación a otra y de un sector a otro son más eficaces para crear puestos de trabajo en el marco de la recuperación (6).

Ayudar a los trabajadores y las empresas locales a realizar la transición para "reconstruir mejor"

La pandemia ha sido motivo de reflexión sobre los modelos de desarrollo económico local (7). ¿Es el turismo a gran escala la única opción para algunos territorios? ¿Cómo se puede fomentar la producción de bienes y servicios respetuosos con el medio ambiente?

Cualquier estrategia local deberá abordar las dos caras de la moneda: una gran demanda y las capacidades de los trabajadores. Muchas empresas han empezado a cambiar sus modelos de negocio a la luz de las nuevas circunstancias, pero las PYMES pueden beneficiarse aún más de los servicios de desarrollo empresarial que las acompañan a medida que identifican nuevas oportunidades de negocio y adaptan sus operaciones. La transición y la mejora de la forma en que las empresas utilizan las competencias es particularmente necesaria en los mercados laborales en los que muchos trabajadores tienen cualificaciones que superan las necesidades del empleo actual, lo que supone un motivo de reflexión para el País Vasco tal y como se señalaba en el Informe de Competitividad 2019. Las competencias, ¿una panacea?

Será de particular importancia la capacidad de las empresas y sus trabajadores, junto con los proveedores de servicios públicos, para aprovechar esta transición digital acelerada. Algunos programas públicos han ayudado a las empresas locales a poner en práctica sistemas que permiten el trabajo a distancia para superar la crisis. Esto complementa los esfuerzos anteriores por aumentar el acceso a los soportes digitales en general para ponerse al día y aprovechar las oportunidades que tienen las empresas más grandes.

Los sistemas locales de educación y formación también deberán responder mejor a los cambios para hacer frente a los cambios cada vez más rápidos y numerosos que conlleva la COVID-19. Se requerirán cursos de formación más flexibles y a corto plazo para hacer frente al desempleo y facilitar transiciones más rápidas de los trabajadores, incluso mediante un mayor uso de herramientas online. Asimismo, será esencial establecer relaciones sólidas entre las empresas, los proveedores y los trabajadores/estudiantes para atender el enorme aumento de la demanda de formación y orientar las iniciativas públicas y privadas. La inversión en competencias más transversales también abrirá oportunidades para que los trabajadores de un mayor número de sectores se adapten a los cambios. Y no debemos olvidar las nuevas oportunidades para el emprendimiento, una excelente manera de capitalizar las competencias existentes al tiempo que se promueven nuevos horizontes.

La crisis está brindando muchas oportunidades para que las regiones examinen detenidamente sus economías y vean lo que funcionaba y lo que no funcionaba ni siquiera antes de la pandemia. Las regiones pueden definir esta nueva estrategia no sólo para recuperarse, sino para "reconstruir mejor" que antes.


  • (1) OECD (2020), OECD Employment Outlook 2020: Worker Security and the COVID-19 Crisis, OECD Publications, Paris.
  • (2) OECD (2018), Job Creation and Local Economic Development 2018: Preparing for the Future of Work, OECD Publishing, Paris.
  • (3) aimovich, N. and H. Siu (2020), “Job polarization and jobless recoveries”, Review of Economics and Statistics, Vol. 102/1.
  • (4) OECD (2020), OECD Employment Outlook 2020: Worker Security and the COVID-19 Crisis, OECD Publications, Paris.
  • (5) OECD (2020), OECD Policy Responses to Coronavirus (COVID-19): Capacity for remote working can affect lockdown costs differently across places, OECD Publications, Paris.
  • (6) Partridge, M. and A. Tsvetkova (2020), “Local ability to rewire and socioeconomic performance: Evidence from US counties before and after the Great Recession”, Local Economic and Employment Development Papers, n° 2020/04, OECD Publishing, Paris.
  • (7) ECD (2020), OECD Policy Responses to Coronavirus (COVID-19): From pandemic to recovery: Local employment and economic development, OECD Publications, Paris.

Karen Maguire

Karen Maguire

Karen Maguire Tokiko Enpleguko, Gaitasunetako eta Gizarte Berrikuntzako Dibisioko burua da, ELGE-Ekonomi Lankidetza eta Garapeneko Erakundeko Ekintzailetzako, Enpresa Txiki eta Ertainetako, Eskualdeetako eta Hirietako Zentroan. Dibisioak datuak, politiken analisia eta gaitasunen garapena eskaintzen dizkie nazioetako eta nazioz azpiko gobernuei, tokiko garapen ekonomikoari lotutako gaietan: enplegurako neurriak, enpresa ekimenak, gizarte ekonomia eta kultura.

Azken hamabost urteetan, ELGEn, eskualdeko eta tokiko garapenari lotutako gaietan lan egin du, horien barne, Eskualdeko Berrikuntza Sistemei eta Klusterrei lotutako neurrien garapenean. ELGEn lanean hasi aurretik, bankan egin zuen lan, finantza publikoen esparruan, UBSn, eta Hiri Institutuko analista izan zen. Chicagoko Unibertsitateko eta Harvardeko Unibertsitateko Kennedy School of Governmenteko lizentziaduna da. Karen Orkestrako Aholku Batzordeko kidea ere bada.