Esta entrada ha sido escrita por Pablo Costamagna, como bloguero invitado.

Hace unos meses escribíamos unas páginas para este blog donde planteábamos una evolución en nuestra mirada que nos pedía profundizar la dimensión social dentro de nuestros debates y nuestras experiencias en el ámbito del desarrollo territorial. El planteo era más multidimensional.

Nos preguntábamos: ¿Qué estrategias se requieren ante procesos sociales complejos para el fortalecimiento de capacidades, centro de algunas de nuestras definiciones del Desarrollo Territorial? ¿Qué roles tiene las organizaciones territoriales? ¿Qué lugar ocupa el diálogo y como ayuda a construir interacciones entre los saberes y las prácticas del territorio?

En el capítulo 2 del libro de ConectaDEL que trabajamos con Miren Larrea intentamos avanzar abriendo nuevos debates sobre acciones y estrategias para trabajar estos procesos e identificamos las siguientes necesidades:

  1. Crear espacios de diálogo. Estos espacios se convierten en el proceso crítico para el desarrollo territorial y luego se traducen en redes y estructuras institucionales donde cada actor trabaja en forma diferencial.
  2. Trabajar, como uno de los frutos del diálogo, la visión compartida entre los actores del territorio para permitir a los actores del territorio pasar a la acción de forma conjunta, o al menos sinérgica.
  3. Gestionar situaciones de conflicto en el desarrollo territorial. Este planteo es una señal de identidad en nuestra lectura de estos procesos. Un tema difícil ya que no todos creen, por ejemplo, que los beneficios de explicitarlos y buscar resolverlos serán superiores al costo.
  4. Construir relaciones de confianza, tarea central en el medio y largo plazo que hay que tener en cuenta como la sangre de estos procesos sociales.
  5. Construir agendas compartidas para avanzar sobre qué es lo que se va a hacer y cómo se va a trabajar a fin de avanzar en la práctica del cambio.
  6. Conectar teoría y práctica, reflexión y acción para generar en el proceso capacidades colectivas en el territorio.

Nuestra valorización de los procesos de aprendizaje nos lleva a profundizar más la reflexión sobre la absorción de conocimiento académico y no académico para la construcción de capacidades, propugnando un papel del investigador y el formador en el desarrollo territorial que no es el habitual ni en el contexto latinoamericano ni en el europeo.

El formador o investigador debe conectar la reflexión y acción en que el conocimiento que proviene de la universidad o del sistema científico-tecnológico no se presente como un producto acabado ni como la última respuesta de un proceso simple. La universidad y otras organizaciones del territorio a través de sus gestores deben jugar un papel relevante en este aspecto ayudando a entender la complejidad que se presenta en los aprendizajes territoriales.

Dentro de esa complejidad del proceso social, uno de nuestros planteos es volver a hacer visible el factor humano, redescubrir la dimensión real de este factor, mucho más influyente en el día a día que lo que la bibliografía de la venimos nos plantea.

Debemos seguir trabajando marcos y conceptos que nos ayuden, a los que venimos del desarrollo económico, a continuar reflexionado, entender las situaciones y actuar sobre ellas. Así, aun sabiendo que un enfoque sistémico del desarrollo territorial tiene múltiples factores que lo definen, dentro de esta multiplicidad debemos trabajar la relevancia del factor humano y su formación en los procesos sociales. Lo hacemos sin renunciar a ninguno de los otros factores sobre los que se centra el debate del desarrollo territorial. Este camino nos permitirá después, profundizar mejor en el papel del facilitador del desarrollo territorial.

“Quien se atreva a enseñar nunca debe dejar de aprender” P.Freire

Forman parte de esta serie sobre la dimensión social del desarrollo territorial:


blogger invitado

Pablo Costamagna

Dicta clases en Postgrados y Maestrías de distintas Universidades en América Latina y es el Director de la Maestría en Desarrollo Territorial en la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Rafaela, Argentina. Entre las experiencias de gestión están sus trabajos en la Municipalidad de Rafaela en Argentina durante los años 90 y el proyecto BID-FOMIN de Competitividad Territorial en la Región Central de la Provincia de Santa Fe, Argentina entre 2007-2011. Sus investigaciones más recientes refieren a las Agencias de Desarrollo, al fortalecimiento de entramados institucionales, a los temas de formación de capacidades en el territorio y al estado de las políticas de Desarrollo Territorial. Actualmente coordina el Programa ConectaDEL, Programa Regional de Formación para el Desarrollo Económico Local con Inclusión Social para América Latina y el Caribe del BID-FOMIN.

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