El Marco de Competitividad para el Bienestar con el que trabajamos en Orkestra incluye la vida material como una de las siete dimensiones del bienestar que constituyen el objetivo último de la competitividad territorial. En nuestro Observatorio de Competitividad Regional, medimos la vida material con indicadores que reflejan los recursos económicos de los que disponen los hogares y la desigualdad en la distribución de esos recursos.

En tiempos de estabilidad relativa, el bienestar material de la población tiende a cambiar lentamente. Sin embargo, los últimos años han estado marcados por la pandemia de la COVID-19, la guerra en Ucrania y una serie de turbulencias en el mercado que han provocado elevados niveles de inflación. Aunque la subida del coste de la vida impacta en la vida material de todas las personas, no las afecta por igual. Por ello, es especialmente importante entender las repercusiones que tiene en los grupos más pobres y vulnerables de la sociedad. En este post presentamos el análisis que sobre este tema llevamos a cabo en el Informe de Competitividad del País Vasco 2022 utilizando datos del gasto de los hogares para explorar el efecto heterogéneo que el incremento de la inflación ha tenido sobre diferentes grupos de hogares en el País Vasco.

Una primera aproximación sobre cómo afectó el inicio de la pandemia a los grupos más vulnerables se obtiene observando cómo ha variado el porcentaje de personas en riesgo de pobreza o exclusión. En el caso del País Vasco, las medidas puestas en marcha durante la pandemia ayudaron a reducir esta cifra en 2020 (del 15,0 al 13,6). Sin embargo, en 2021 el porcentaje aumentó considerablemente, elevándose a 16,0, por encima del nivel anterior a la pandemia.

MAPA: Cambio en el porcentaje de personas en riesgo de pobreza o exclusión en las regiones europeas (puntos porcentuales).

Mapa1 porcentaje personas riego de pobreza

Fuente: Eurostat

Nota: los datos de algunos países como Francia y Alemania no están disponibles con desagregación regional, por lo que se aplica la tasa de crecimiento anual a todas las regiones. 

Profundizando en el análisis de las repercusiones de la inflación experimentada en los dos últimos años, es evidente que no ha tenido el mismo impacto en todos los hogares. Esto se debe a que los precios de los distintos bienes no han aumentado en la misma medida y a que la composición media de las cestas de consumo difiere según el nivel de renta. Si desglosamos el gasto de los hogares por nivel de renta antes y durante la pandemia, podemos ver que los hogares vascos con rentas más bajas gastaron proporcionalmente más en alimentación y en vivienda y energía, y proporcionalmente menos en ropa y calzado y en transporte y comunicaciones. La alimentación, la vivienda y la energía son también las partidas que mayor incremento de gasto registraron entre el 2019 y 2021 en todos los niveles de renta de los hogares.

GRÁFICO: Distribución del gasto de los hogares por nivel de ingresos del hogar.

Grafico distribucion gasto hogares segun ingresos hogar

Fuente: Eustat, Encuesta de Gasto Familiar. Elaboración propia.

Nota: Vivienda y energía engloba las partidas de «Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles» y «Muebles, artículos del hogar y artículos para el mantenimiento corriente del hogar». Otros servicios engloban las partidas de «Sanidad», «Ocio y cultura», «Enseñanza», «Restaurantes y hoteles» y «Otros bienes y servicios». 

Estos cambios en los patrones de gasto pueden deberse a cambios tanto en los precios como en las cantidades de los distintos bienes consumidos (por ejemplo, la tendencia a gastar menos en transporte y más en alimentos o energía durante el confinamiento por la pandemia). Para medir el impacto diferencial de la inflación en los hogares, podemos calcular, para los distintos segmentos de renta, los cambios interanuales en el gasto junto con los cambios en el coste de las cestas de consumo de años anteriores (véase el cuadro siguiente).

TABLA: Cambios en gasto y coste de cestas de consumo por nivel de ingresos del hogar.

Tabla cesta consumo segun ingresos del hogar

Fuente: Eustat, Encuesta de Gasto Familiar. Elaboración propia. 

En el primer año de la pandemia, el gasto de los hogares disminuyó en todos los segmentos de ingresos. La razón es que se produjo una disminución de las cantidades adquiridas en todas las partidas de gasto. Además, bajó el precio medio de algunas partidas (como transporte, comunicaciones, vivienda y energía), lo cual benefició en mayor medida a los hogares con rentas más bajas, para los que la vivienda y la energía representan más de la mitad del gasto total. Si hubieran comprado la misma cantidad de bienes que el año anterior, les habrían costado un 1,3% menos (frente a una disminución del 0,8% para los hogares con rentas más altas).

En 2021, la inflación ya había empezado a hacer acto de presencia y los hogares volvieron a un patrón de consumo con mayores cantidades de algunos artículos. Por lo tanto, el gasto de los hogares aumentó en todos los niveles de ingreso, siendo mayor en los hogares con rentas más altas. Además, el coste de las cestas consumidas en 2019 -que eran más baratas en 2020- aumentó en 2021. Y cuanto menor es el nivel de renta del hogar, mayor es el incremento. Una vez más, esto se debe a los mayores precios de la vivienda y la energía, que subieron un 11,3%, frente al 3,1% de inflación media.

Con subidas de precios aún más pronunciadas en 2022 (especialmente de la vivienda, de energía y de los alimentos), el coste tanto de la cesta del 2019 como de la del 2021, era un 11% más alto en junio de 2022 que en junio del año anterior para los hogares con mayores ingresos. Y este incremento fue superior al 13% para los hogares con menores ingresos. Esto viene a confirmar que son estos hogares los más castigados por la inflación actual, y que si el gasto no aumenta en la misma proporción es porque los hogares limitan las cantidades de los bienes que consumen. En un contexto de continua volatilidad de los precios de muchos bienes y servicios básicos, pone de relieve la necesidad de respuestas políticas sofisticadas para proteger a los grupos más vulnerables de los cambios drásticos de precios que afectan desproporcionadamente a su bienestar material.


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Susana Franco 

Susana Franco es investigadora sénior de Orkestra, Doctora en Económicas por la Universidad de Nottingham y trabaja en Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad como investigadora desde 2010. Sus principales actividades y responsabilidades incluyen llevar a cabo investigaciones de carácter cuantitativo y cualitativo, así como coordinar y desarrollar proyectos sobre clústeres, competitividad, desarrollo regional y bienestar; publicar los resultados de las investigaciones en revistas académicas internacionales, libros e informes; interactuar con distintos agentes regionales e internacionales; contribuir a la formación en el campo de la competitividad; y supervisar a estudiantes de doctorado

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James Wilson

James Wilson es director de investigación de Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad y profesor de la Deusto Business School.

Su principal área de investigación es el análisis de la competitividad regional, de procesos de desarrollo socio-económicoy de las políticas públicas.

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Etiquetas: Lab de bienestar