Hace unas semanas tuvimos la oportunidad de participar en el I Encuentro Nacional de Ciencia Ciudadana, Ciencias Sociales y Humanidades para presentar el proyecto YouCount, que estamos desarrollando en el marco de un consorcio en el que participan otros 9 países europeos. YouCount es un proyecto que tiene como objetivo desarrollar conocimiento sobre los factores que impulsan la inclusión social de las personas jóvenes en Europa, a través de la ciencia social ciudadana.

La ciencia ciudadana es una aproximación a la investigación, que, aunque no tiene una definición estandarizada, según la European Citizen Science Association (ECSA), se distingue porque se produce en colaboración entre científicos profesionales y personas aficionadas (‘no expertas’) en distintos ámbitos científicos y aspectos de la investigación como por ejemplo como la co - creación de preguntas de investigación, la recopilación y análisis de datos, etc.

La ciencia ciudadana ha hecho partícipes de los procesos de investigación a personas aficionadas a salir al campo de pajareo o a aquellas que detrás de sus telescopios escrutan el cielo en busca de galaxias. Este foco inicial en las ciencias naturales ha ido ampliándose gradualmente a otros ámbitos en los que la ciudadanía, desde su día a día y con la ayuda de las nuevas tecnologías, puede recoger datos a los que una sola persona o equipo de investigación difícilmente podría acceder por su cuenta. Así, la ciencia ciudadana ha posibilitado el análisis de la accesibilidad urbana involucrando a estudiantes de la ESO y colectivos con discapacidad motora para contribuir al diseño de ciudades amigables para todas las personas. Y también ha hecho posible invitar a la ciudadanía a cambiar la imagen social de la enfermería, como en este proyecto, #FakeNurses que a nosotras nos gusta mucho.

Instituciones catalizadoras de la ciencia ciudadana, tales como ECSA o la Comisión Europea a través de sus Programas Marco en la última década, indican que la ciencia ciudadana contribuye a acercar la ciencia a la sociedad ya que abre el proceso de investigación a su participación, incorporando procesos de formación y comunicación científica. Además, empodera a las personas participantes, que ven como su conocimiento experto (el de sus experiencias) contribuye a abordar los retos que les preocupan. Si bien en los primeros años dicha contribución se daba en la fase de recolección de datos, la participación ciudadana se ha ido ampliando a otras fases del proceso de investigación, como la definición de las preguntas de investigación, el análisis de datos o la comunicación de resultados.

Ciertamente esta trayectoria ha sentado las bases para que empiece a explorarse la ciencia ciudadana en otro tipo de proyectos científicos que contribuyan a abordar retos sociales complejos. Los problemas complejos son aquellos que no tienen una solución que sea verdadera o falsa, buena o mala, son problemas cuya solución se tiene que crear con la participación de personas o agentes que aportan diversos tipos de conocimiento. En contraste con aproximaciones previas impulsadas por la Comisión Europea para abordar ese tipo de problemas (como la Investigación e Innovación Responsables), la ciencia ciudadana incorpora en la ecuación a la cuádruple hélice. Esa es la base de la cual parte nuestro proyecto, cuyo objetivo hemos explicado en el primer párrafo. Hasta aquí muy bien y qué duda cabe que nadie mejor que las personas jóvenes para aportar conocimiento experto sobre las experiencias diarias de inclusión o de exclusión que experimentan en nuestra sociedad.

No obstante ¿qué pasa cuando en lugar de fotos de aves o de galaxias, cuando en lugar de puntos en un mapa, los datos que recogen las aplicaciones tecnológicas mediante un teléfono móvil son experiencias vitales? ¿Y qué implicaciones tiene que esas experiencias vitales correspondan a grupos sociales minoritarios o vulnerables, a menores de edad? ¿Qué significa ser persona coinvestigadora en este contexto? ¿Cómo abordamos la existencia de relaciones de poder? ¿Cómo generamos entornos verdaderamente inclusivos para co-crear (con las personas jóvenes) nuevo conocimiento sobre los factores que contribuyen a la inclusión de las personas jóvenes? (aunque suene a trabalenguas). Y si bien la ciencia ciudadana se define como la participación voluntaria de la ciudadanía en los procesos de investigación, ¿es válido también en un proyecto como el nuestro? Si nosotras, como investigadoras, recibimos un salario por nuestro trabajo ¿está bien que nuestras co-investigadoras no reciban ninguno por el suyo? ¿hay alguna otra manera de retribuir su esfuerzo?

En el evento pudimos escuchar y debatir algunos de estos aspectos sobre los que queremos reflexionar con actores e instituciones de Euskadi para explorar si son o no relevantes para trabajar la competitividad al servicio del bienestar inclusivo y sostenible futuro de nuestro territorio. La ciencia ciudadana:

  • Tiene un potencial no solo de generar nuevo conocimiento, sino de impulsar el cambio social. En este sentido esta aproximación a la ciencia puede también ser generadora de nuevas soluciones que se co – construyan con los participantes. ¿Puede por tanto ser generadora de innovaciones sociales? Y, ¿en qué medida esta aproximación puede tener un mayor potencial de conseguir soluciones a retos complejos?
  • Está profundamente ligada a los saberes de las personas coinvestigadoras, estas personas aficionadas y voluntarias que deciden participar en el proceso de investigación. Los llaman también “sabedores locales” porque su conocimiento está profundamente arraigado al lugar y es relevante para abordar el reto que se plantea en la investigación.
  • Supone entonces, incorporar saberes no codificados aquellos que forman parte de lo común y de la experiencia. ¿Estamos dispuestos a “contaminar” la ciencia con emociones, y experiencias?

Tenemos por delante dos apasionantes años en los que explorar todas estas preguntas, con el foco en aprender nuevas formas de que la investigación tenga un impacto social positivo en nuestro territorio.


patricia canto

Patricia Canto

Patricia Canto es investigadora en Orkestra. Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Deusto, tiene un Máster de Investigación (MPhil) en Estudios sobre el Desarrollo por el Instituto de Estudios sobre el Desarrollo de la Universidad de Sussex y un Máster (MA) en Relaciones Internacionales por la misma universidad. Es licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México.

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usue lorenz

Usue Lorenz

Usue Lorenz, facilitadora de investigación de Orkestra, es licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, especialidad Gestión Internacional, y ha completado su formación con un máster en gestión internacional y varios cursos relacionados con la competitividad de los territorios (cursos y conferencias relacionadas con la innovación, el desarrollo territorial y programas de innovación europeos).

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Etiquetas: Lab de bienestar