La colección de post vinculados al ámbito de la competitividad urbana que venimos publicando en los últimos meses refuerza el mensaje al que apuntábamos en el primer post: el creciente peso de las ciudades en la nueva era de las políticas regionales de competitividad y las principales transiciones globales (verde, digital y demográfico-social).

En el núcleo de este protagonismo se encuentra la proximidad con el día a día de nuestra ciudadanía. Esta característica facilita el aterrizaje y la experimentación en distintos ámbitos. Las transiciones a las que nos referimos son aquellas que facilitarán lograr una sostenibilidad a largo plazo y que requerirán de una transformación fundamental de los sistemas socioeconómicos, como los sistemas alimentarios, energético y de movilidad en los que la política europea ubica las transiciones verde, digital y demográfico-social. Una transformación de este calado implica actuar desde todos los frentes, incluyendo desde el colectivo de personas, es decir, desde la ciudadanía. Es por ello que las ciudades tienen el potencial de convertirse en actores de cambio para abordar las transiciones globales. Pero esta oportunidad requiere transformar los modos de hacer tradicionales de las mismas hacia un modelo de relaciones distinto. La reformulación de los modelos de gobernanza para el desarrollo urbano sostenible es un aspecto clave si queremos conseguir que esta oportunidad se convierta en fortaleza.

Una gobernanza urbana emprendedora para abordar los retos derivados de las tres transiciones supone crear redes de agentes urbanos que impliquen a la ciudadanía. Estas redes se caracterizan por poner la innovación al servicio de los retos socioeconómicos urbanos; se trata de trabajar sobre una serie de retos que han de ser seleccionados y priorizados en un reconocimiento de que los recursos existentes no permiten abordar la totalidad de los retos; y, generar capacidades urbanas, en personas e instituciones, que permitan llevar a cabo procesos de experimentación, exploración y de co-construcción. Los living labs pueden ser una aproximación válida para ello y son objeto de una de las líneas de trabajo principales del proyecto Bilbao Next Lab desde enero de 2021.

El proceso de investigación acción llevado a cabo en colaboración con Bilbao Ekintza ha explorado cómo los living labs pueden ayudar a las ciudades en convertirse en actores para la transformación que apuntábamos en los párrafos anteriores. Por la temática que abordan, la de la innovación, son actuaciones que se enmarcan en el marco de la estrategia urbana de especialización inteligente. Los Bilbao Next Living Lab se han definido como:

“espacios de gobernanza que agrupan a diferentes agentes (incluyendo a la ciudadanía) para diseñar, co-producir, testear y aprender de soluciones ‘en tiempo real’ y abordar así los retos priorizados en la estrategia Bilbao Next.”

Pero explorar este modelo Bilbao Next Living Lab ha de producirse en un contexto real, abordando un reto urbano existente. El reto del envejecimiento es objeto de esta primera fase de experimentación con el modelo de living lab por parte de Bilbao Ekintza.

Uno de los inputs para avanzar en la definición del modelo para Bilbao ha sido la elaboración de un análisis benchmarking de diferentes casos de living labs a nivel europeo que pretenden abordar el reto del envejecimiento en varias ciudades (Oslo, Manchester, Einhoven, Copenhague, Vasteras, Sheffield). Este análisis nos ha permitido concluir una serie de aprendizajes muy vinculadas al cómo desarrollar living labs (LL):

  • Los LL deben de contar con una apuesta clara por parte del gobierno de la ciudad quien prioriza la estrategia urbana de innovación para abordar los retos socioeconómicos de la ciudad. Del mismo modo, apuestan por los living labs como herramienta y modelo de gobernanza principal de dichas estrategias, a la que dotan de recursos propios.
  • Diferentes modelos de living lab pueden coexistir en una misma ciudad. El Ayuntamiento puede tener diferentes roles en el desarrollo de un LL según el modelo (promotor, facilitador, participante..), adoptando en ocasiones un rol de liderazgo y otras veces un rol menos intenso. Lo que es clave es que independientemente de su rol, la ciudad tenga conocimiento de cada living lab, los agentes implicados y de su contribución a la estrategia urbana.
  • La transversalidad y coordinación entre diferentes áreas del Ayuntamiento es clave. La complejidad de los retos a abordar requieren una visión sistémica y horizontal. Ello implica que las unidades departamentales dejan de ser centrales para dar paso a espacios de colaboración interdepartamental, en la que los distintos departamentos de la ciudad trabajan por un objetivo común.
  • El empoderamiento de la ciudadanía y retos de actores implicados está en el centro de esta aproximación de living lab. Con el LL la ciudad se mantiene al día de la evolución del mercado y sus ciudadanos cuentan con la potestad de priorizar, diseñar y probar soluciones. Implica pues, reconocer que la ciudadanía es un actor relevante en la política de innovación urbana y que es clave para desarrollar soluciones a los retos urbanos.
  • La implicación, en mayor o menor medida, de la universidad es un rasgo compartido de los living labs. La red de actores implicado aporta desde su conocimiento propio, y la universidad se convierte en un actor que aporta una visión complementaria a otros actores urbanos.
  • Los LL son espacios donde se persigue responder a los retos socioeconómicos de la ciudad. Por ello, persigue un resultado, una nueva manera de responder a un reto, una innovación. La innovación que se persigue puede ser tecnológica, no-tecnológica; disruptiva, incremental; etc.
  • No es necesario contar con una estructura física ni organizativa para la puesta en marcha de un Living Lab. Sin embargo, es necesario invertir recursos que posibiliten que se puedan poner en marcha, como por ejemplo, la dedicación de personas facilitadoras de estos espacios para la coordinación de los diferentes LL urbanos.

Estos aprendizajes nos han dado pistas sobre las tres principales condiciones para avanzar con el modelo de living lab que permita ahondar en una gobernanza emprendedora para el desarrollo urbano sostenible en Bilbao. Se trata de aprendizajes que llevamos a la acción y sobre los cuales enfocamos el proceso de investigación acción en Bilbao Next Lab. Uno, contar con una visión marco del Ayuntamiento que incluya los living labs como herramienta de gobernanza. Dos, construir un modelo de gobernanza horizontal entre las diferentes áreas del gobierno de la ciudad. Y, tres, desarrollar las capacidades de facilitación de las personas encargadas de impulsar los living labs. Se trata de las condiciones básicas para conseguir la tan ansiada pero tan compleja implicación de la ciudadanía en las políticas de innovación. Las ciudades cuentan con un caldo de cultivo con mucho potencial para ello pero parte de las limitaciones están en aspectos intangibles que merecen una mayor atención.


miren estensoro

Miren Estensoro

Miren Estensoro es investigadora de Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad y docente en Deusto Business School. Es Doctora en Economía por la Universidad del País Vasco. Su investigación se centra principalmente en el desarrollo económico local, la gobernanza territorial y la articulación multinivel de las políticas competitividad.

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Usue Lorenz

Usue Lorenz, facilitadora de investigación de Orkestra, es licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, especialidad Gestión Internacional, y ha completado su formación con un máster en gestión internacional y varios cursos relacionados con la competitividad de los territorios (cursos y conferencias relacionadas con la innovación, el desarrollo territorial y programas de innovación europeos).

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