El pasado mes de julio se dio a conocer, por parte del Gobierno central, la segunda fase del Plan Estratégico de Formación Profesional, que cuenta con lo digital como elemento clave de su transformación.

El alcance y las implicaciones de la transición digital abarcan todos los ámbitos de nuestras actividades cotidianas, y cada vez desde edades más tempranas. Así, el sistema educativo está tomando conciencia de la necesidad de incorporar aspectos de la digitalización en la formación y el desarrollo de las personas. En tal situación se encuentra la FP que, además, se caracteriza por ser “la formación que responde a la demanda real de empleo”. El mercado del trabajo, por su parte, es un claro reflejo de cómo están afectando los procesos de digitalización al conjunto de los sectores productivos. De esta manera, la demanda, por parte de las empresas, de personal cualificado especializado en tecnologías digitales y con niveles de habilidades digitales cada vez mayores, supone un reto ante el cual la FP, desde una perspectiva de la oferta, se ve directamente implicada.

En el Observatorio de la FP, en el que colaboramos con la Fundación Dualiza, hemos dedicado un análisis a la transición digital donde abordamos, principalmente, cinco grandes ámbitos: las competencias digitales de la población, la matriculación en familias profesionales TIC de FP (Electricidad y electrónica, Imagen y sonido, Informática y comunicaciones), la situación laboral de los titulados en estas familias, la formación en TIC recibida en las empresas y la participación de los titulados de FP en los sectores productivos según su intensidad digital. A continuación, exponemos algunos de los principales resultados:

  1. Mientras que, en los niveles de habilidades digitales de la población en general, se observa cierto avance en los últimos años, aún queda un margen importante de desarrollo especialmente entre aquellas personas de mayor edad, así como entre aquellas con niveles educativos bajos.
  2. En lo que respecta a la situación actual y a la evolución de los alumnos matriculados en ciclos TIC de FP, los datos son también modestos; solo uno de cada cinco estudiantes de FP cursa un ciclo formativo del ámbito TIC y el aumento ha sido de tan solo 0,6 puntos porcentuales entre el curso 2019-2020 y el 2020-2021. Más llamativo todavía resulta el hecho de que, entre estos dos cursos, el porcentaje de alumnos de FP dual matriculados en familias profesionales TIC ha caído un punto porcentual, hasta el 15,6%. Estos resultados ponen de manifiesto la existencia de un claro desajuste entre, por un lado, la creciente demanda de perfiles con competencias TIC por parte de las empresas y, por otro, la oferta de este tipo de perfiles proveniente de la FP, cuya proporción en relación con el conjunto de ciclos formativos no da muestras de crecer al ritmo esperado.
  3. Por su parte, el análisis de la situación laboral actual de los titulados TIC en el curso 2013-2014 muestra mayores tasas de actividad y empleo (para los titulados en Grado Superior), frente a sus equivalentes en titulaciones no TIC. De la misma manera, la tasa de paro es menor entre esos titulados TIC. En cuanto al sueldo neto mensual, cabe destacar que el 77% de los técnicos superiores TIC cobra mil euros o más, frente al 63% de los no TIC, y el 10% cobra dos mil euros o más frente al 4% no TIC. Por tanto, no solo parece que los titulados en FP cuentan con mejores oportunidades de cara a su inserción en el mercado de trabajo, sino que, además, están mejor valorados en términos de salario percibido que los titulados en FP en otras familias profesionales.
  4. Sin embargo, en lo que respecta a las diferencias de género, los resultados ponen de manifiesto algunos desequilibrios entre las tasas de empleo, paro y actividad de mujeres y hombres con titulaciones TIC, aunque las mujeres con titulaciones TIC de FP presentan mejores resultados que aquellas que cuentan con otras titulaciones. Tal y como ya se incidía en un post anterior de este blog sobre la participación de las jóvenes en estudios de FP del ámbito STEM (en el que se engloban los estudios TIC), todavía son necesarios más esfuerzos, no solo para incentivar la presencia de las mujeres en este tipo de formación, sino para dar mayor cabida y reconocimiento en el mercado laboral al talento femenino formado en TIC.
  5. Por último, en el ámbito de la empresa también hacen falta diferentes esfuerzos. Mientras que, en 2020, el 68% de las empresas de 250 o más trabajadores contaban con especialistas TIC en su plantilla, solo el 2,5% de las microempresas (con menos de diez empleados) empleaba estos perfiles. Estas empresas fueron, además, las únicas para las que este porcentaje disminuyó con respecto al año anterior. A la vista de estos datos, resulta conveniente fomentar la inclusión de especialistas TIC en las empresas de menor tamaño para favorecer su digitalización. También parece necesario incrementar los esfuerzos en la formación en TIC que el sector empresarial proporciona a su personal, principalmente a sus trabajadores no especialistas en esta materia ya que, en el primer trimestre de 2020, solo la mitad de las empresas lo hacía.

El detalle de estos y otros resultados, así como una interesante tabla que pone en relación la intensidad digital de los sectores económicos y la proporción de personas con FP ocupadas en esos sectores, puede consultarse aquí.

Aunque gran parte de este análisis ha girado en torno a la FP en aquellas familias profesionales directamente ligadas al fenómeno de la digitalización (las familias denominadas “TIC”), la presencia de lo digital ha de ser generalizable al conjunto de la FP, más allá de las formaciones propiamente TIC. Como se apuntaba anteriormente, la transformación digital afecta a todos los sectores, por lo que también las formaciones enfocadas hacia sectores productivos no TIC deben incluir algún componente digital, aplicado a cada caso particular. El último Plan Estratégico de Formación Profesional parece recoger este propósito.

En definitiva, cada vez existen más evidencias de que los retos que presenta la transformación digital de la economía y la sociedad pueden convertirse en oportunidades siempre y cuando los distintos agentes implicados no permanezcan ajenos a ellos. Entre esos retos, cobra especial relevancia el relativo a la adquisición y el desarrollo de competencias digitales por parte de la ciudadanía y las empresas, y la FP resulta clave para hacerle frente. Así lo demuestra el Plan Nacional de Competencias Digitales, con varias medidas centradas en la digitalización de las enseñanzas de FP, la adaptación de su oferta formativa, con nuevas especialidades, y la recualificación y refuerzo de las competencias de las personas trabajadoras (reskilling y upskilling). El FP Análisis del mes de octubre retomará todo ello al tratar la formación a lo largo de la vida en la que los ámbitos mencionados cobran una gran relevancia.


Carla Peletier

Carla Peletier

Carla Peletier, facilitadora de investigación de Orkestra, es licenciada en Economía por la Universidad Autónoma de Madrid. Tras cursar el último año de licenciatura en la Universidad Dauphine en París, obtuvo una doble titulación en Economía Aplicada por esta universidad. También es titulada en Máster de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior por ALITER Escuela Internacional de Negocios.

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Juan Gamboa

Juan Gamboa

Juan es investigador de Orkestra. Su actividad investigadora y docente se ha centrado en la relación educación-empleo, especialmente en el análisis de la empleabilidad, la inserción laboral, la calidad del empleo y las competencias y desarrollo de carrera.

Es Licenciado en Psicología, Doctor en el área de Psicología de las Organizaciones y del Trabajo con formación de postgrado en Psicología del Consumidor.

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