6. Conclusiones

La impresión general que se desprende del análisis de este informe es la de una economía del País Vasco que continúa mejorando en numerosos ámbitos con relación a otras regiones europeas, y que obtiene resultados para sus ciudadanos en cuanto a bienestar económico y social. No se trata únicamente de generar riqueza, sino también de mantener unos niveles de desigualdad y pobreza reducidos, así como una percepción sólida de bienestar. En efecto, la evolución favorable de estos resultados sociales apunta a que la recuperación está resultando ser bastante inclusiva, y que hasta el momento se está consiguiendo evitar la situación de "desarrollo dual" expuesta en el Informe de Competitividad de 2015. Por otra parte, es importante tener en cuenta que esta imagen de los resultados últimos se obtiene en el contexto de un entorno económico favorable a nivel mundial en los últimos años, y que probablemente también enmascara realidades diversas.

De hecho, siguen existiendo ámbitos clave en los que un estudio más detallado de los resultados permitiría obtener una imagen más completa. Concretamente, dado que el bienestar económico se mide de una manera más apropiada mediante la renta de la que disponen los hogares para consumir, invertir o ahorrar, se necesita un análisis más a fondo de los factores que han impedido que la renta disponible de los hogares aumente en la misma medida que el PIB per cápita. Por otra parte, es importante utilizar un espectro más amplio de indicadores para evaluar el bienestar, como los relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible o los que se incluyen en el Índice de Progreso Social. Sigue quedando pendiente también la cuestión de valorar cómo repercute el aumento de la producción en los recursos naturales y el medio ambiente. Un territorio competitivo solo lo es si esa competitividad es sostenible en el tiempo y si el impacto negativo que tiene en el medio ambiente no compromete el crecimiento futuro ni el bienestar de las personas.

Por lo que respecta a las distintas realidades que coexisten tras las grandes cifras, el informe presenta un panorama mixto en cuestión de desempleo, una inquietud permanente en el País Vasco. Si bien las estadísticas reflejan que los niveles de desempleo se han reducido, la CAPV sigue estando mal posicionada en los indicadores de empleo y desempleo con respecto a otras regiones europeas. Claramente, aún hay capacidad para la activación de diversos sectores de la sociedad para y la generación de empleo, especialmente femenino y juvenil. Sin embargo, la cuestión no consiste únicamente en crear empleo, sino en que este sea de calidad y que ofrezca tanto una remuneración como una estabilidad adecuadas, al tiempo que permita la conciliación de la vida laboral y personal. Las tendencias apuntan a un aumento de la automatización en el futuro y a una mayor precariedad laboral, que se vuelve sistémica debido a las nuevas formas de producción y relaciones laborales. Esto abre otra línea importante para investigaciones y análisis futuros. Es necesario estudiar en profundidad los aspectos de los nuevos escenarios de empleo, de manera que se puedan generar las condiciones para crear empleo de calidad y garantizar una capacitación adecuada en un contexto cambiante. Esto ayudará a poner en marcha las medidas que aseguren el bienestar de las personas que se enfrentan a un futuro laboral diferente al que estábamos acostumbrados y requerirá una colaboración más estratégica entre las instituciones de formación, las empresas y el gobierno.

En un panorama en el que los resultados finales generalmente son positivos, hay que evitar la complacencia y continuar trabajando en las debilidades de los determinantes que subyacen en la competitividad territorial. Esto resulta especialmente relevante dadas las positivas condiciones cíclicas que, en el contexto europeo, han acompañado a los indicadores analizados en los últimos años, pero que parecen mucho más inciertas a medio plazo. De hecho, el informe advierte de que el buen comportamiento reciente de las exportaciones probablemente guarde relación, al menos en parte, con la especialización de la economía vasca en sectores más dependientes del ciclo económico. A medida que amainen los vientos de cola generados por la bajada de los tipos de interés, los precios de la energía y la depreciación monetaria, se espera una desaceleración, que puede afectar de manera particularmente intensa al País Vasco porque, con relación a la media europea, presenta mayor nivel de endeudamiento, más dependencia del endeudamiento exterior y altas tasas de apertura en su economía. Existen también importantes incertidumbres respecto a la demografía, el medio ambiente, los recursos, la cohesión social y los factores geopolíticos que pueden precipitar con rapidez cambios significativos en los mercados y el comercio. Ante este escenario, se hace más necesario que nunca conocer en profundidad qué es lo que impulsa la competitividad del País Vasco y promover mejoras continuas en las condiciones y los comportamientos necesarios para seguir obteniendo unos buenos resultados económicos y sociales. Esto lleva inevitablemente a enfocarse en algunos de los "puntos débiles" que ya son de sobra conocidos y especialmente evidentes en las pequeñas empresas del País Vasco. En términos generales, implica seguir mejorando la innovación, la productividad, la internacionalización y las inversiones estratégicas en áreas clave de especialización.

La innovación es fundamental para lograr resultados económicos a largo plazo y, si bien el análisis de este informe apunta a un aumento de la eficiencia respecto a la actividad innovadora, el País Vasco aún tiene camino por recorrer para alcanzar unos niveles destacables en varios de los indicadores de innovación examinados. Dada la positiva posición financiera de las empresas, parece factible que retomen un comportamiento innovador más activo, aumentando nuevamente las inversiones en I+D e innovación. Pero también será importante potenciar que un mayor número de pymes introduzcan innovaciones, tanto tecnológicas como no tecnológicas, que permitan incrementar las ventas de productos innovadores. Resultaría peligroso que el aumento de la eficiencia, alcanzado en muchos casos de manera pasiva por la reducción del gasto en I+D, significase que se haya abandonado una ruta más exploratoria con relación a la innovación. Como ya se ha comentado en informes anteriores, es la ambidestreza en distintos ámbitos —entre ellos, el equilibrio entre la exploración y la explotación de las inversiones en innovación— la que garantiza que en el futuro la productividad pueda seguir aumentando.

De hecho, ha sido el aumento de la productividad, junto con la contención salarial, lo que ha permitido la positiva evolución de los costes laborales unitarios (a pesar de que el incremento de la productividad resulta evidente en mayor medida en la economía en su conjunto que en el sector manufacturero). La fortaleza actual en cuanto a los costes laborales unitarios en comparación con otros territorios apunta a que ya es posible disminuir la prolongada contención salarial. Esto permitiría un aumento en los salarios que redundaría en un mayor bienestar de las personas trabajadoras. La competitividad no se vería perjudicada si se mantienen los aumentos de la productividad; pero para ello habrá que continuar incrementando la eficiencia del comportamiento innovador, con el respaldo de una educación, formación y capacitación sólidas. En este sentido, los indicadores analizados en este informe apuntan a una población que sigue formándose a través de la formación reglada (tanto académica como de formación profesional) y de la no reglada. No obstante, la importancia de la educación y la capacitación a la hora de potenciar la productividad, de permitir la obtención de unos salarios más altos y de apoyar nuevas vías de especialización, indica que este es un ámbito clave para una investigación más profunda.

Por lo que respecta a la especialización actual de la economía del País Vasco, el informe pone de relieve varias fortalezas. En general, el elevado peso exportador, especialización comercial y saldo comercial relativo positivo de las ramas ligadas a la metal-mecánica se ven reforzados por las correspondientes fortalezas científicas y tecnológicas. Sin embargo, también existen algunas carencias que merecen ser consideradas para el eficiente despliegue de la actual estrategia de especialización inteligente. Respecto a la prioridad de Biociencias-salud, cabe destacar que los datos siguen indicando una falta de especialización científica, a pesar de que los desarrollos tecnológicos de los últimos años han conseguido una ligera especialización del sector químico (especialmente farmacéutico). Las exportaciones siguen sin haberse consolidado en este ámbito prioritario, como tampoco lo han hecho en el territorio de oportunidad relacionado con la Alimentación.

Se observan asimismo algunas señales de alerta con respecto a la prioridad de Manufactura avanzada e Industria 4.0, donde se han identificado debilidades relativas a la especialización comercial en Productos informáticos y electrónicos y en Material y equipo electrónico (a pesar del saldo comercial positivo que alcanza esta última rama). También se aprecia una elevada subespecialización tecnológica en Ingeniería electrónica, que puede comprometer el desarrollo de innovaciones en este sector, a no ser que se compense con una especialización científica en ámbitos relacionados. A esto se suman las carencias identificadas respecto a la falta de especialistas TIC que apoyen el desarrollo de servicios digitales. Y, a pesar de que en general el desarrollo de la digitalización está bien implantado en el País Vasco, aún hace falta un mayor grado de utilización digital en los hogares.

Por último, el buen comportamiento de las exportaciones de la CAPV es un aspecto destaca en el reciente periodo de expansión económica. Resulta especialmente positivo que las exportaciones hayan mostrado un comportamiento tan favorable en un periodo en el que el aumento de la demanda interna en España podría haber atenuado la necesidad de las empresas de prestar atención a los mercados internacionales. Se cuenta con una creciente base de empresas exportadoras que, en muchos casos, realizan exportaciones de pequeño volumen. Este dato es alentador, en cuanto que se va consolidando un grupo más amplio de exportadores regulares. Así pues, sería recomendable potenciar medidas que primen la intensidad de las exportaciones, apoyando a aquellas empresas que han iniciado ese camino para que consigan aumentar el volumen de ventas en el extranjero y consolidar su presencia en los mercados internacionales.

Resumiendo, este informe evidencia una evolución favorable respecto a una amplia gama de indicadores que reflejan la competitividad del País Vasco. No obstante, la erosión de la posición relativa del País Vasco en algunos de estos indicadores refuerza la necesidad de seguir monitorizando dicha evolución no solo en términos absolutos, sino también relativos. En última instancia, ser competitivos implica mejorar en comparación con otros. En particular, la comparativa con las regiones de referencia, aquellas que tienen unas condiciones estructurales más parecidas a las del País Vasco, no es demasiado positiva en términos generales, lo que sugiere la necesidad de una monitorización, análisis e intervención continuas. Para el análisis y las intervenciones también se deben tener en cuenta las incertidumbres existentes y las tendencias emergentes en las economías europea y mundial, con el fin de adelantarse y responder con rapidez tanto a las amenazas como a las oportunidades en un panorama global volátil.