Innovación e internacionalización de nuevas empresas

Los proyectos emprendedores, ya por su naturaleza, entrañan un riesgo de fracaso. Este riesgo es mayor cuando la actividad económica de un negocio consiste primordialmente en inventar e innovar. En ocasiones, el esfuerzo realizado en innovación no se rentabiliza porque, por ejemplo, los productos innovadores no llegan al mercado, o si llegan no se comercializan con los márgenes de beneficio esperados. A este riesgo por innovación debemos añadir otro cada vez más común, que es el de la internacionalización.

Un fenómeno importante que afrontamos en épocas recientes es el de la internacionalización a una edad cada vez más temprana de las organizaciones. Observamos un número creciente de proyectos emprendedores que facturan en mercados extranjeros desde el primer año de existencia. Este comportamiento que se produce en nuestra sociedad contemporánea no concuerda con el paradigma tradicional de la internacionalización gradual o incremental defendido y sostenido dentro de la comunidad académica durante las últimas décadas. Precisamente, un informe reciente que hemos publicado acerca de la actividad emprendedora vasca, muestra que son justamente las empresas más jóvenes, dentro de su periodo de infancia, las más propensas a penetrar en mercados extranjeros. Ello nos conduce a explorar este tema con mayor detenimiento.