Desafíos

Con todo lo anterior, y ante las tendencias tecnológicas, de mercado, así como el impacto que distintas políticas públicas pueden estar activando, se plantean una serie de retos a abordar en relación a la conectividad para la economía y sociedad digitales:

La innovación tecnológica y no tecnológica están provocando grandes transformaciones que afectan a los modelos de negocio dentro del sector de las telecomunicaciones y de los servicios digitales. Como consecuencia de este proceso, se plantea armonizar el desarrollo tecnológico en el ámbito de la conectividad, en especial las telecomunicaciones, a través de innovación tecnológica y no tecnológica, gracias a nuevos modelos de negocio, incorporación de talento nativo digital y el despliegue de mayores cotas de inteligencia competitiva y relacional entre los actores del ecosistema de la conectividad, entre otros elementos. El sector de las telecomunicaciones ha evolucionado en apenas dos décadas de manera muy profunda, convirtiéndose en un sector con una competencia creciente en el que han aparecido nuevos jugadores que han modificado las cadenas de valor: operadoras de telecomunicaciones (o telcos), proveedores de cable, operadores móviles virtuales (MVNO o mobile virtual network operator), además de nuevos entrantes OTT (over the top) en los servicios de telefonía de voz y mensajería. A ello hay que añadir los nuevos negocios que situándose en la capa OTT realizan un uso intensivo de los servicios de conectividad. En una parte importante, gran parte de las disrupciones están orientadas a los modelos B2C, mientras que los operadores de comunicación tienen una gran oportunidad en el espacio de B2B como proveedores de servicios digitales avanzados. El sector telecomunicaciones es clave y fundamental para el pleno despliegue de una economía digital, no solamente de los ciudadanos, sino que afecta sobremanera a la competitividad del resto de sectores de la economía vasca. Por este motivo, asegurar unos niveles de competitividad en este sector es importante para el conjunto de la economía.

El avance tecnológico, en especial las nuevas redes de comunicación y su viabilidad económica en relación con las capacidades de conectividad ya instaladas plantea un escenario razonable sobre el cual cabe continuar la transición de las telecomunicaciones en el camino hacia un despliegue de infraestructuras de alta conectividad que habilite nuevos negocios. Esto incluye la armonización de dos procesos tecnológicos. Por un lado, avanzar hacia el pleno aprovechamiento de la capacidad de conectividad en 4G ya disponible en términos de oferta, y por lo tanto capturar las oportunidades de negocio ya existente. Por otro lado, sentar las bases del futuro despliegue hacia una 5G en el País Vasco que se estima que tenga lugar en el medio y largo plazo y sobre el que la Comisión Europea ya ha avanzado su “5G Action Plan” como marco para las comunicaciones 5G sin cable dentro de la estrategia “European Gigabit Society” (Deloitte, 2016; European Commission, 2016a). Con ello se permitiría incrementar los niveles de digitalización de la economía vasca en pos de mejorar sus posiciones competitivas en los sectores potencialmente más intensivos en conectividad de altas prestaciones, como son el vehículo eléctrico, las fábricas conectada o las smart cities. Este despliegue de la conectividad efectiva 5G desde el lado de la oferta requerirá inversiones y esfuerzo conjunto. Por tal motivo parece razonable abordar, tal y como reconoce la Comisión Europea en Europe’s Digital Progress Report en su capítulo sobre telecomunicaciones, el cumplimiento de potencial socioeconómico de las redes de fibra y el conjunto de tecnologías 5G, que dependerá de que se alcance un entorno regulatorio y unas políticas que aborden cuestiones clásicas del mercado de las telecomunicaciones en un mundo tecnológico que está experimentando cambios profundos, y que se espera que se aceleren (European Comission, 2017).

Esta cuestión tiene especial relevancia en el País Vasco, donde la transformación digital en la industria, la denominada Industria 4.0, canalizada a través de la estrategia Basque Industry, requiere de unas infraestructuras de conectividad robustas, eficientes y seguras. La conectividad supone la columna vertebral de los nuevos ecosistemas digitales, con especial acento en el Internet de las Cosas (IoT) o la seguridad para la industria 4.0. Esto afecta a las redes inteligentes, las soluciones TIC, los servicios cloud, la analítica de datos sofisticada, los sistemas de facturación y la gestión de la relación con los clientes, entre otras materias.

De manera complementaria a la digitalización de la industria (smart factory), las telecos están llamadas a desempeñar un papel destacado en otros escenarios clave: los negocios avanzados (smart business) las ciudades inteligentes (smart city) y los hogares inteligentes (smart home).

La incorporación de nuevos actores al sistema, que enriquecen y complementan la oferta a través de servicios más sofisticados y que aporten más valor. Como consecuencia de esta sofisticación, se produciría un aumento de la demanda de conectividades avanzadas. Todo ello podría contribuir al incremento de los niveles de adopción, tanto en fija como en móvil.