5 diciembre 2017 

La realización de actividades de eco-innovación representa una gran oportunidad para las empresas que desarrollan proyectos de mejora de proceso, producto o servicio. Las expectativas de crecimiento en los mercados, en especial aquellos internacionales, son entre 11-25% mayores para los productos eco-diseñados que para los productos tradicionales. Para el 2020 se espera que la facturación de productos eco-diseñados suponga un 46% de la facturación total.

Noticia ECO Innovacion

El estudio “Oportunidades de negocio que ofrece el ecodiseño a las empresas del País Vasco”, realizado por Jabier Retegi y Bart Kamp, investigadores de Orkestra, toma experiencias empresariales con el ecodiseño como punto de partida para ahondar sobre los efectos que este tipo de actividades generan en su competitividad. En total se han estudiado más de 40 empresas procedentes de sectores diversos como: energía y equipos eléctricos, aeronáutica, siderurgia, telecomunicaciones, máquina herramienta, biotecnología, automoción…, que principalmente operan en mercados internacionales.

El trabajo realizado por Orkestra para la Sociedad Pública de Medioambiente del Gobierno Vasco (Ihobe) define las actividades de eco-innovación como: la aplicación de prácticas de ecodiseño en la mejora de los productos, servicios o procesos ya sea mediante la realización de análisis de ciclo de vida de producto; la aplicación de protocolos para obtener algún tipo de eco-etiqueta, etiqueta europea, huella ambiental; la utilización de alguna norma o método de ecodiseño de producto (ej. ISO 14006); o innovaciones de producto, servicio o proceso con el objetivo de reducir el impacto medioambiental a lo largo del ciclo de vida del producto.

Entre las conclusiones obtenidas son destacables los beneficios que obtienen las empresas que aplican este tipo de procesos, no sólo desde el punto de vista de facturación, mejora de imagen, apertura a nuevos mercados o posicionamiento en el mercado internacional; sino también desde la perspectiva de reducción de consumo de energía y de emisiones tanto en la propia empresa, como en el uso de producto. En este sentido, tal y como señala Jabier Retegi, investigador de Orkestra, “el 45% de empresas encuestadas para el trabajo afirman que desde que aplican acciones de eco innovación su factura energética ha disminuido”. Asimismo, añade que: “en el 93% de los casos estudiados la eco-innovación ha incidido en el incremento de la capacidad de diseño y desarrollo de productos y procesos”.

Barreras de aplicación

No obstante, pese a los beneficios que ofrece la aplicación de herramientas de eco-innovación, aspectos como el sobrecoste inicial derivado de la modificación de producto y proceso y la dificultad de transmitir al mercado el valor de la eco-innovación; o, en menor medida, la cantidad de trabajo necesaria para poder hacer las modificaciones, las limitaciones intrínsecas del producto y la incapacidad de modificar el producto por dependencia del cliente, siguen siendo las principales barreras de entrada en este tipo de procesos.

En esta línea Bart Kamp, investigador de Orkestra y coautor del trabajo destaca que “llama la atención ver que la falta de recursos financieros no esté entre los principales obstáculos para poner en marcha estos procesos”. En este sentido añade, que es reseñable que la mayor parte de las empresas encuestadas “no sólo son conocedoras de las ayudas públicas e instrumentos de apoyo para la eco-innovación (74%), sino que gran parte de ellas (51%) hacen uso de las mismas. Estas cifras son aún mayores en el caso de aquellas empresas que llevan a cabo este tipo de acciones de forma sistemática y continuada (78%)”.

Incentivos para su aplicación

El cumplimiento de la legislación actual y la anticipación al cumplimiento de las legislaciones futuras son el motivo principal por el que la mayor parte de las empresas aplican la eco-innovación. En este sentido, la función legislativa se entiende como rol clave y catalizador de las Administraciones Públicas.

En segundo lugar, se encontraría la necesidad de cumplir con los requisitos de los clientes, la presión de los competidores o la convicción de la dirección.

A fin de favorecer este tipo de actividades, las empresas vascas encuestadas, señalan que la Administración Pública debería de trabajar en la sensibilización del mercado B2B o B2C, aportando información a los compradores sobre el impacto de los productos en el medioambiente, así como en dar a conocer cómo realizar una mejor compra y mejor uso del mismo. Añaden además que es preciso mejorar las ayudas públicas destinadas a este fin, desde la perspectiva de cofinanciación de proyectos de I+D+i en colaboración con distintas empresas y centros de investigación. Finalmente, acuerdan la relevancia de continuar avanzando con la legislación sobre los requisitos medioambientales de los productos y servicios.

En lo que respecta al a compra pública, las empresas encuestada se quejan de que ésta está más orientada al precio, ignorando el impacto medioambiental y el ciclo de vida del producto.

Importancia futura de ser activo en eco-innovación

Además de para liderar el mercado, las empresas encuestadas consideran que la eco-innovación como una palanca de competitividad para el futuro. Así, el 59% de ellas considera que la eco-innovación ayuda y ayudará a marcar la diferencia en los mercados que atienden

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