27 junio 2017 

Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad de la Universidad de Deusto, ha elaborado un diagnóstico sobre la evolución de la competitividad de Euskadi en los últimos diez años y ha señalado algunos de los retos de futuro más importantes que debe abordar el País Vasco para seguir impulsado su progreso económico y social.  La generación de empleo cualificado y la competitividad sostenible de las empresas y la economía vascas son claves para asegurar el bienestar de las personas y la cohesión social, según se desprende del Informe de Competitividad del País Vasco 2017.

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Los principales indicadores de competitividad reflejan que la economía vasca ha tenido un buen comportamiento y evolución en los últimos diez años, incluso en los momentos más profundos de la crisis. Actualmente, la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAPV) se sitúa en el puesto 33 de las 192 regiones europeas en PIB per cápita. El índice de productividad del País Vasco también se sitúa entre los más altos del ranking europeo y se ha reforzado en los dos últimos años, permitiendo compensar los mayores costes laborales existentes en Euskadi con respecto a otras regiones y países.

El informe elaborado por Orkestra señala, sin embargo, que otros indicadores de carácter social, aunque también han mejorado en los últimos años, no lo han hecho tanto como en otras regiones, lo que hace perder a la CAPV algunas posiciones relativas. Uno de los aspectos que más incide en estos indicadores es el empleo, que ha evolucionado negativamente durante la crisis. Y a pesar de que las cifras han mejorado en los últimos dos años, la creación de empleo de calidad sigue siendo uno de los retos más importantes para la economía vasca.

En este contexto es especialmente relevante también la necesidad de hacer frente a una demografía cambiante, con una población cada vez más envejecida y una disminución de la población activa, lo que puede tener importantes consecuencias para la competitividad del País Vasco. En ese sentido, el informe de Orkestra apunta que el aumento de la edad de jubilación y el crecimiento de las tasas de actividad no serán suficientes para compensar la caída de la población activa, por lo que será necesario atraer a una población inmigrante con mayor cualificación y, al mismo tiempo, seguir formando a quienes ya residen en Euskadi.

Asimismo, en relación al envejecimiento, se recomienda potenciar nuevas actividades empresariales en base a las oportunidades de negocio que surgen para responder a los patrones de consumo y las necesidades de las personas mayores en el entorno de la “economía plateada”.

El sistema educativo necesita evolucionar, según los análisis de Orkestra, para mejorar su capacidad para responder a las necesidades formativas existentes. La formación de la población ha aumentado significativamente, pero no se generan suficientes empleos para ciertos perfiles más cualificados, lo que provoca un doble efecto: por un lado, existe un alto porcentaje de personas ocupando puestos de trabajo para los que se encuentran sobrecualificados, y por otro, se está produciendo la emigración a otros países de personas de alta cualificación. Por ello, el Informe de Competitividad aconseja abordar una estrategia integral de colaboración entre el ámbito educativo y el laboral, impulsando iniciativas como la formación dual.

Ambidestreza empresarial: innovación, internacionalización 

El Informe de Competitividad del País Vasco 2017 subraya la necesidad de que las empresas desarrollen una mayor ambidestreza como factor clave para alcanzar unos niveles de competitividad a largo plazo. El concepto de ambidestreza se refiere a la capacidad de gestionar los cambios de carácter incremental (explotación) y otros de alcance más radical (exploración), algo fundamental para la resistencia empresarial. La competitividad de la empresa vasca requiere, según Orkestra, explotar las potencialidades actuales de las empresas y, al mismo tiempo, explorar cambios más radicales capaces de generar nuevas oportunidades.

El diagnóstico elaborado por Orkestra analiza la ambidestreza en las estrategias de innovación e internacionalización de la empresa vasca, y concluye que su posicionamiento actual está basado en las actividades explotadoras de sus capacidades y no tanto en la exploración de nuevas oportunidades a largo plazo.

Los análisis reflejan que el patrón de innovación de las empresas vascas está enfocado a la innovación tecnológica incremental, orientada a mejorar los productos y procesos actuales, y concentrada en las medianas y grandes empresas. El informe alerta de la existencia de dos realidades muy dispares y recomienda impulsar políticas que mejoren la capacidad de innovación y competitividad de las pequeñas empresas, y abordar estrategias exploradoras de innovación para buscar objetivos a más largo plazo.

En internacionalización, la ambidestreza combina la explotación de posibilidades de venta y producción a costes competitivos en el extranjero, y la exploración de gustos y preferencias de otros segmentos del mercado mundial. Tras una caída importante en 2009, las exportaciones vascas han tenido una evolución positiva recuperando los niveles pre-crisis ya en el año 2011. Este crecimiento se ha estancado los últimos dos años ya que las exportaciones han descendido levemente. Como aspecto positivo, se observa que han aumentado tanto el número de empresas exportadoras como el porcentaje que representa el comercio exterior sobre la facturación total de las empresas, aunque la actividad exportadora está todavía muy concentrada en los mercados más próximos tanto geográfica como culturalmente. El número de implantaciones en el exterior también ha aumentado, con una clara preferencia por el control propio (filiales) frente a las joint ventures. Estos datos reflejan que la internacionalización de la empresa vasca está basada en la explotación y que se apuesta por la consolidación en mercados conocidos, más que por actitudes exploratorias.

El diagnóstico concluye que, a pesar de que la empresa vasca ha sofisticado su estrategia en la última década, continúa orientada hacia estrategias explotadoras. Se vuelve a constatar, asimismo, un riesgo de caer en una economía a dos velocidades, ya que las empresas pequeñas y medianas/grandes obtienen resultados muy dispares en los diferentes indicadores. La adopción de una estrategia ambidiestra dependerá de la disponibilidad de fondos para su financiación. La aparente mejor capitalización y menor endeudamiento de las empresas vascas, indican que hay margen para que las empresas apuesten por estrategias más ambidiestras en innovación e internacionalización.

Otros aspectos relevantes

El análisis sectorial llevado a cabo en este Informe refleja la gran transformación experimentada en la especialización sectorial de la CAPV entre 2008 y 2013, caracterizada especialmente por una reducción en la especialización industrial y la construcción, y el aumento del peso de los servicios. Desde el año 2013 la industria ha dejado de perder peso en el conjunto de la economía y se ha vuelto a constituir en tractora, con un crecimiento real del 3,6%.

El análisis de los clústeres manifiesta una impresión general de economía en transición, en la que algunos más tradicionales se encuentran en declive, mientras que otros trabajan para mantener su nivel de competitividad internacional y refuerzan su compromiso de futuro con las especializaciones emergentes. La política clúster también se ha adaptado a los cambios del entorno y a la apuesta por las estrategias de especialización inteligente. A pesar de los avances realizados, Orkestra identifica otras cuestiones por abordar, como la menor participación de las pequeñas empresas, la necesidad de comprender los diferentes tipos de cadenas de valor globales en las que se integran los distintos clústeres y responder a ellos, o la mejora de la colaboración interclúster.

El sector de la energía es clave por su propio peso en la economía vasca y por su incidencia en la actividad de otros sectores. Los análisis realizados ponen de manifiesto algunas ventajas competitivas de la CAPV en esta actividad y una relativa especialización. La tendencia alcista del precio de la energía ha llevado mejorar la eficiencia energética de la economía vasca. Asimismo, Euskadi ha avanzado en su propia transición energética, mediante la reducción el peso del carbón y el aumento del gas. Los combustibles derivados del petróleo siguen representando el 80% del consumo total de energía.

La movilidad y el transporte aparecen como los siguientes ámbitos de actuación para reducir el consumo y las emisiones contaminantes. Este aspecto, señala el informe, es una oportunidad para crear centros de producción que cubran la futura demanda de un mercado incipiente y reforzar el creciente protagonismo de la fabricación de componentes. De igual manera, representa una oportunidad para el desarrollo de las energías alternativas y un reto para el sector de refino del petróleo.

El sistema vasco de innovación ha centrado sus esfuerzos en los últimos diez años en alinear las capacidades de los agentes científico-tecnológicos con las necesidades del tejido empresarial y facilitar que los avances en conocimiento y tecnología lleguen al mercado, superando el llamado “valle de la muerte”. Sin embargo, la relación con el tejido empresarial debe continuar avanzando y se necesitan fomentar nuevos mecanismos de colaboración como, por ejemplo, la movilidad de personal entre empresas y centros científicos y tecnológicos.

La complejidad de las transformaciones y de los retos económicos y sociales del País Vasco requieren afrontar la innovación del sector público en sus propias estructuras organizativas y en sus relaciones con otros agentes, buscando una mayor eficiencia en el uso de los recursos públicos. El análisis destaca la necesidad de seguir impulsando la eficiencia del sistema abordando su racionalización y dimensión. Asimismo, se recomienda avanzar en la coordinación estratégica entre diferentes departamentos dentro de cada administración y entre las distintas administraciones. 

El gran reto: repensar el modelo vasco de bienestar

El Informe de Competitividad del País Vasco 2017 plantea un desafío de gran importancia: la necesidad de repensar el modelo vasco de bienestar. Así, se concluye que los grandes cambios globales que van a seguir produciéndose en los próximos años muestran claras dificultades para el mantenimiento del modelo actual.

Afrontar ese gran reto de futuro supone la necesidad de generar un amplio consenso social en torno a cómo debe ser ese nuevo modelo de bienestar con el fin de alcanzar un desarrollo equilibrado y aunar el compromiso de los agentes económicos, sociales y políticos, abriendo ese proceso a la participación ciudadana.

Orkestra identifica tres palancas sobre las que actuar para contribuir a la sostenibilidad del modelo de bienestar. La primera palanca es el impulso de una competitividad sostenible a largo plazo con el apoyo de las administraciones públicas , las asociaciones clúster y los agentes de ciencia, tecnología e innovación. La segunda palanca es lograr un mejor ajuste entre el sistema educativo y el mundo laboral, para aumentar la empleabilidad, especialmente la de los jóvenes, y propiciar el impulso de iniciativas de formación a lo largo de la vida. La tercera palanca, por su parte, tiene que ver con la interconexión generacional, que plantea la disponibilidad de espacios orientados a fomentar la convivencia entre personas jóvenes y mayores, con el fin de generar una diversidad y complementariedad que alimenten la innovación.

Junto a estas tres palancas, Orkestra considera necesario abrir una reflexión estratégica sobre el propio modelo vasco de bienestar y buscar mecanismos de innovación tanto en la generación de capacidades y recursos como en los servicios que van a ser necesarios para responder a las necesidades sociales. El informe destaca que la sostenibilidad de este modelo requiere un diálogo permanente entre las políticas de desarrollo económico y las de bienestar social.

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