Hace varios años, cuando me encontraba realizando mi tesis, un niño que no tendría más 8 o 9 años me planteó, mirando a un interruptor, lo increíble que era que pulsando el botón se hiciera la luz. En ese momento, su madre me miró y no se le ocurrió más que decir “¡Hijo, pero qué cosas tienes!” a lo que yo le contesté “Señora, su hijo no está diciendo ninguna tontería, sino al contrario, se ha dado cuenta de algo en lo que la mayoría de la gente no repara”.

En efecto, cuando recibimos la factura de la electricidad, acompañada de una hojita donde se muestra el desglose del coste de nuestro suministro, me han comentado, que una gran parte de la población ni la mira, muchos la tiran y pocos son los que saben interpretarla. Como mucho se fijan en el importe total de su factura para valorar si es cara o no.

Pues bien, el niño mencionado y la factura de la electricidad tienen varios componentes comunes, aunque en este caso me voy a centrar únicamente en uno de ellos: la red de transporte y distribución de electricidad.

Cuando hablamos de desarrollo tecnológico y electricidad nos vienen a la mente las diferentes formas de generación (centrales nucleares, hidráulicas, etc.), pero raramente nos paramos a pensar en la red eléctrica. Parece que los únicos componentes de la misma son los tendidos y las grandes torres que jalonan el territorio y como mucho las subestaciones que pocos cambios han sufrido a lo largo del tiempo.

Sin embargo, la realidad es muy distinta. Dado que un fallo en la red eléctrica puede dejar a poblaciones sin luz y a empresas sin capacidad de producir, se trata de unos elementos de la cadena de valor de la electricidad donde se ha realizado un gran esfuerzo de inversión y desarrollo tecnológico. En este sentido, con los correspondientes equipamientos la red puede ofrecer mucha información para optimizar la gestión del sistema y del servicio.

España con un sistema de transporte y distribución amplio y mallado cuenta con un sector industrial relacionado potente y avanzado, con una elevada concentración de la actividad del mismo en el territorio de la CAPV, con empresas que han acompañado el desarrollo y crecimiento de las grandes compañías eléctricas como Arteche (con más de 70 años de historia), Ormazabal (que celebró el pasado año sus bodas de oro), Ingeteam, ZIV y otras muchas.

Son empresas que realizan un gran esfuerzo en I+D y que compiten en un entorno mundial, mostrando en conjunto, cuotas de exportaciones por encima del promedio de la industria vasca y con una evolución creciente. Cierto es que la implementación de contadores inteligentes durante los últimos años, ha supuesto una actividad destacable, pero no única.

Estas empresas deben ahora acompañar a las redes eléctricas en su proceso de adaptación y preparación para el futuro. En este sentido, las redes deben favorecer la integración de las energías renovables (intermitentes) a gran escala, del almacenamiento y su gestión. Además, deben favorecer el desarrollo de un sistema eléctrico que integre nuevos recursos energéticos distribuidos en el mercado, con mayor flexibilidad y favorecer el desarrollo de la electromovilidad, todo ello, garantizando el menor impacto ambiental (i.e. Directiva sobre gases fluorados) y garantizando en todo momento el suministro. Así, la tecnología debe ser un aliado que además dote de seguridad.

imagen interior post retos red electrica

Ya no basta con la sensorización y monitorización, hay que avanzar en el aprovechamiento de toda la información de que se dispone. El regulador deberá adaptarse así a un entorno más heterogéneo y desarrollar una regulación y retribución adecuada a los nuevos planteamientos del futuro, que se asevera más eléctrico, digitalizado y descentralizado.

En este sentido, y a diferencia de lo que la madre del niño opinaba, según la Agencia de Ingeniería de América “la red eléctrica es el mayor logro de la ingeniería del s. XX”, y va a constituirse, en un proceso paralelo de desarrollo tecnológico, como infraestructura relevante en la transición hacia un nuevo modelo energético de futuro.


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Macarena Larrea

Macarena es Doctora en Promoción y Desarrollo de Empresas por la Universidad del País Vasco. Realizó una tesis sobre la “Internacionalización de los costes externos de la producción eléctrica”.

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